El caso Alhambra es un presunto fraude en los accesos al monumento
El caso Alhambra es un presunto fraude en los accesos al monumento - ABC
CASO ALHAMBRA

El TSJA urge a sentenciar el caso Alhambra un año después de que terminara el juicio

La inquietud y el desánimo cunde entre el medio centenar de acusados tras 12 años involucrados

GranadaActualizado:

12 años después de que comenzara a investigarse, y uno recién cumplido desde que quedó visto para sentencia, el caso Alhambra sigue pendiente de resolverse. El fallo de esta presunta trama de guías y guardias de seguridad en los accesos al monumento –en total, medio centenar de acusados– está a la espera de que la Sala Segunda de la Audiencia Provincial de Granada emita su veredicto, a lo que ha urgido este martes el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Lorenzo del Río.

El mismo tribunal competente ha tenido en este tiempo que abordar otros casos de interés, como el de Juana Rivas o el de los Romanones; al término del juicio de este último, el juez titular afirmó a este periódico que la sentencia del caso Alhambra llegaría antes del verano, cosa que no ha ocurrido, mientras que la misma sala sí se ha pronunciado en los litigios antes apuntados. Para Lorenzo del Río, al que no le ha gustado «tener que hacer una valoración», no caben excusas: «Un año excede el plazo razonable para el dictado de una sentencia».

El medio centenar de acusados en el caso Alhambra tampoco alcanzan a comprender el porqué de la demora. «Lo hablamos mucho», ha señalado a ABC uno de ellos: «Sé la inquietud de toda esta gente… Este juez, a diferencia del instructor, nos trató con respeto, nos escuchó… Es un juez duro, pero correcto, aunque ahora lo vemos como uno más». Los acusados se lamentan de la tardanza, que no es novedad: «Pasamos del miedo y la incredulidad de las primeras detenciones, en 2004, a luego estar prácticamente 10 años sin saber nada».

Tras casi 12 años, que se cumplirán el próximo 28 de diciembre, los acusados aguardan «desengañados» la sentencia que nunca llega, y sin explicación aparente: «Ni idea, nadie sabe por qué está tardando tanto… Mi abogado me dice que no lo ha visto nunca». Entre los inculpados cunde el desánimo: «Ni han encontrado la pasta ni nadie ha entrado en la cárcel, pero a mí esto me ha marcado la vida».