Solidaridad

Antonio García, bombero cordobés en Haití: «Deprime tener que esperar para repartir la ayuda»

Acaba de regresar de la nación asolada por el huracán Matthew, donde, entre otras tareas, repartió alimentos y medicinas

Antonio García (con barba), durante una reunión de miembros de Bomberos sin Fronteras en Haití
Antonio García (con barba), durante una reunión de miembros de Bomberos sin Fronteras en Haití - ABC

Antonio García, bombero del parque de Puente Genil, miembro de la Unidad Canina de Rescate del Consorcio de Bomberos de la Diputación de Córdoba perteneciente a la ONG Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF), ya está en España tras viajar el pasado 11 de octubre a Haití para ayudar a la población tras el paso del huracán Matthew que volvía a envolver el país en la desolación, la hambruna y hundirlo aún más en la pobreza.

Su trabajo allí, junto con sus compañeros de BUSF España y un compañero de Guatemala, se ha centrado en hacer llegar alimentos y medicinas a las zonas más afectadas además de la instalación y puesta en marcha de una planta potabilizadora de agua en un pequeño hospital. También «hicimos la valoración sobre el terreno de las necesidades del hospital y la evaluación de las plantas potabilizadoras existentes», comentaba.

Niños bebiendo en una de las instalaciones montadas por Bomberos sin Fronteras
Niños bebiendo en una de las instalaciones montadas por Bomberos sin Fronteras- ABC

García explicaba la importancia de estas plantas para evitar que enfermedades como el cólera se extiendan aún más por la población. El contingente español instalaba y ponía en marcha una planta que atiende a una población de unos 3.000 habitantes. Los compañeros que los van a relevar, entre los que está otro bombero cordobés del parque de La Carlota, José Antonio Castro, tienen previsto instalar otra.

Depósito de agua para su potabilización
Depósito de agua para su potabilización- ABC

Al nuevo contingente español se les unirán miembros de BUSF Guatemala, Nicaragua y Haití. Serán siete los miembros de esta onegé los que trabajen para que la población tenga acceso al agua potable, coordinar la llegada de alimentos y medicinas y priorizar dónde va esa ayuda así como optimizar todos los recursos que van llegando.

Estos trabajos no serán fáciles ya que «el problema más grave que nos hemos encontrado ha sido el acceso de Puerto Príncipe a la zona más afectada», señalaba García. Tanto el traslado de personas como de la ayuda humanitaria tiene que hacerse con escolta, bien por la policía o por militares de las Naciones Unidas. Antonio García explicaba que, si no es así, «corres el riesgo de que te asalten y se origine un conflicto». Durante su estancia allí se producían este tipo de asaltos que para el bombero cordobés son fruto «de la necesidad de la gente, que vive en la carretera esperando que pase algún camión con comida, porque no les llega nada». García lamentaba el hecho de necesitar escolta ralentiza el reparto de la ayuda aunque «lo entendemos pero te deprime y frustra porque sabes que es una ayuda que se necesita urgentemente y tienes que esperar tres o cuatro días para que se organice un convoy y poder repartirla».

Este es el segundo viaje de Antonio García al país caribeño en tareas humanitarias. El primero fue en 2010 tras el terremoto. De aquel viaje al de ahora «no he notado ninguna diferencia, ni que el país esté mejor», señalaba el bombero cordobés que ya se ha incorporado a su trabajo en el parque de Puente Genil. Insistía en que «queda mucho trabajo por hacer». Para él los haitianos tienen por delante una larga «carrera de fondo». Relataba que «queda el arreglo de infraestructuras, de carreteras, de conseguir que haya plantas potabilizadoras de agua». Necesidades básicas para las que Haití «no tiene recursos, es un país pobre en el que el hambre y el cólera, que ya existían, se han incrementado con el paso del huracán».

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