CELEBRACIÓN

Unos cultos para la Dolorosa de la hermandad de la Caridad de Córdoba

La cofradía del Jueves Santo implantó por primera vez estas celebraciones en el año 2015

La Dolorosa de la Caridad, en su rosario vespertino
La Dolorosa de la Caridad, en su rosario vespertino - ARCHIVO

Durante estos días, la hermandad del Santísimo Cristo de la Caridad vive unos días muy especiales, ya que la corporación del Jueves Santo está celebrando el solemne triduo en honor a su Dolorosa. Sin embargo, la celebración de estos cultos tiene un origen bastante reciente, ya que hasta el año 2015 la corporación de San Francisco no realizaba ninguna celebración en torno a su imagen de la Virgen, a excepción del rosario vespertino que había sido implantado unos años atrás.

Como señala la corporación en su página web, la intención de estos cultos no es otra que la de «otorgar el protagonismo que se merece María Santísima dentro de nuestra hermandad». De esta forma, la cofradía viene realizando desde hace varios años un rosario vespertino por las calles de la feligresía de San Francisco. Un acto que decidió extenderse con la celebración de un triduo en honor a la imagen.

Fechada en el siglo XVIII

La Dolorosa de la Caridad es una de las imágenes de mayor valor artístico de la Semana Santa de Córdoba, y sin embargo, es una de las imágenes más desconocidas para los cofrades y el público en general. De autor anónimo, la Dolorosa se atribuye con fundamento al círculo del escultor granadino José de Mora, que desarrolló su producción artística a lo largo del siglo XVIII. Su iconografía muestra a una Dolorosa afligida, arrodillada a los pies de la Cruz en actitud orante y con las manos entrelazadas.

La imagen, de talla completa, viste túnica blanca con rostrillo de viuda típico de la época y un manto azul oscuro que cubre casi la totalidad de su cuerpo. En su rostro, cargado de dolor y dramatismo, aparecen seis lágrimas. Asimismo, llama la atención la expresión de las cejas y el hoyuelo de la barbilla. Finalmente, la Dolorosa queda rematada por un corazón atravesado por un puñal en su pecho y una diadema que se posa sobre su cabeza.

A lo largo de la historia, la imagen se ha sometido a varias intervenciones que no han modificado en profundidad su aspecto. La primera de ellas corrió a cargo de Rafael Díaz Peno en 1940; la segunda a cargo de Luis Álvarez Duarte en 1980 y la última en 2001 a cargo de Santiago Molina Ruiz. De esta forma, durante el rosario vespertino de este sábado será una buena oportunidad para conocer mejor una de las imágenes más importantes de la Semana Santa de la ciudad.

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