Cofrades y asistentes a la misa, en la capilla de Jesús Caído
Cofrades y asistentes a la misa, en la capilla de Jesús Caído - HERMANDAD DE JESÚS CAÍDO
CENTENARIO

Jesús Caído recuerda a Manolete

La hermandad ha recordado al diestro cordobés este sábado con una misa por su alma

CÓRDOBAActualizado:

Hay nombres de toreros que han quedado grabados para la eternidad en la memoria colectiva de los aficionados al toreo. Y sin duda, uno de ellos ha sido el cordobés Manuel Rodríguez Sánchez, Manolete, fallecido hace ya 70 años en la plaza de toros de Linares a causa de una cornada de Islero. Una persona muy apegada a la religión y que incluso llegó a ser hermano mayor de la hermandad de Jesús Caído durante tres años

Por ello, la corporación del Jueves Santo ha dedicado este sábado una misa en su honor. Una eucaristía enmarcada dentro de las actividades que a lo largo de todo el año se están celebrando con motivo del centenario de su nacimiento, en el año 1917. La función, que quedó fuera del programa oficial de actos elaborado por el Ayuntamiento de Córdoba, contó con la asistencia de personas vinculadas al mundo del toro.

En diciembre de 1939 y tras el final de la Guerra Civil, Manolete fue elegido como hermano mayor de la cofradía. La elección del torero cordobés fue propiciada por la relación entre uno de los miembros activos de la corporación, Rafael Flores, y el apoderado de Manolete, Manuel Flores.

De esta forma, la llegada del diestro cordobés al frente de la corporación supuso un gran revulsivo que se plasmó con la realización de un nuevo paso para Jesús Caído, encargado al tallista cordobés Rafael Valverde Toscano, y un aumento en el número de hermanos debido a la popularidad de la cofradía.

Además, la hermandad contó con la incorporación de personas ilustres en Córdoba como los hermanos Flores, Patricio Hidalgo, Antonio Anaya o Enrique Tienda, entre otros. Por motivos profesionales, en 1942 Manolete tuvo que abandonar el cargo de hermano mayor y Hermengildo Friaza tomó su relevo. Manolete, gran católico y creyente en la fe cristiana, siempre manifestó su devoción a Jesús Caído y a la Virgen de la Soledad. Incluso llevaba sus estampas a las corridas de toros para rezarles a modo de altar.