Una mujer con su hijo mientras vota en el referendum de Irlanda referente al aborto
Una mujer con su hijo mientras vota en el referendum de Irlanda referente al aborto - Reuters

El Gobierno irlandés pide el «sí» para el referéndum del aborto

Tres millones de personas están llamadas a las urnas este viernes para decidir si se legaliza la interrupción voluntaria del embarazo

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Con una división sin precedentes en el país, Irlanda decide este viernes si reformar la octava enmienda de su Constitución y, por tanto, legalizar o no el aborto. Con la sociedad partida en dos, la pregunta que se le hará a los más de 3 millones de irlandeses llamados a las urnas es «¿Aprueba usted la propuesta de enmendar la Constitución?». Si sale el «sí», se modificará la carta magna y esto permitiría a las mujeres abortar sin restricciones en las 12 primeras semanas de embarazo y por prescripción médica en determinados casos extremos a partir de esa fecha.

Si finalmente se impusiera el «no», la ley continuaría tal y como se encuentra en este momento, abortar es ilegal en todas las circunstancias excepto cuando hay un riesgo para la vida de la madre. La octava enmienda, la que se pretende modificar, protege «el derecho a la vida de los no nacidos» y fue aprobada en el año 1983. En los únicos casos que se permite debe ser por un riesgo real y sustancial para la vida de una mujer debido a una condición de salud física. Es entonces cuando un ginecólogo y un segundo especialista pertinente deben estar de acuerdo y certificar que la interrupción del embarazo es el único tratamiento que salvará la vida de la madre. En caso de riesgo de suicidio se requieren tres especialistas. La actual ley ha permitido 77 abortos desde 2014, año en el que se aprobó permitir estas excepciones.

Este será el sexto referéndum sobre el aborto en la historia del país y las encuestas auguran una pequeña victoria reformista, aunque en las últimas semanas el margen se ha acortado y en algunas de ellas incluso se habla de empate técnico.

Más de 2.000 mil irlandesas cruzan cada año la frontera hacía Reino Unido para abortar. Según datos del Gobierno desde 1983, han sido más de 180.000 las mujeres que han hecho este viaje. Además, miles de ellas piden píldoras abortivas por internet. Con esto se arriesgan a penas de prisión de hasta 14 años si son descubiertas ya que abortar se puede equiparar, en el código penal, a un asesinato.

Apoyo del Gobierno

Han sido varios los casos sonados en los últimos años que han empujado al Ejecutivo irlandés a dar este paso y solicitar el plebiscito. El más destacado de todos fue el de una dentista hindú de 31 años, Savita Halappanavar, que murió en el Hospital de Galway, en 2012, después de que se le negara abortar y sufriera un aborto séptico a las 17 semanas de embarazo. Ese fue el detonante, además, para que se incluyesen algunas excepciones si la vida de la madre se encuentra en riesgo.

Desde el Gobierno apoyan esta reforma y el primer ministro irlandés Leo Varadkar encabeza la campaña del «si». De 39 años, médico y abiertamente homosexual, el dirigente del partido democristiano Fine Gael cree que el plebiscito de hoy ayudará a acabar con el «legado de vergüenza» que esta cuestión ha dejado en la sociedad.

Su postura, si bien ha apoyado desde el principio esta opción, ha quedado a veces poco clara y muchos le acusaban de haber sido ambiguo hasta que ayer mismo volvía a pedir el voto para reformar una Constitución que para él es demasiado «restrictiva» en este aspecto. Si se votase por negar este cambio, aseguraba, se enviaría un «mal mensaje» no solo a las mujeres que residen en Irlanda, sino al resto del mundo, que vería de manera, según el, más desfavorable a toda la sociedad de este país.

En el otro lado se encuentran los grupos próvida y la Iglesia católica irlandesa, con un considerable apoyo e influencia en el país (el 78% de los ciudadanos de Irlanda se declaran católicos). Ambos se oponen a esta reforma que consideran «abriría las puertas a los abortos a la carta» y que permitiría la terminación de embarazos de «no nacidos» con malformaciones físicas y psíquicas. En los últimos días varias voces del clero se han pronunciado para movilizar el voto contrario al cambio. Por ejemplo, el arzobispo adjunto de Armagh, Eamon Martin aseguró que votar «intencionadamente para promover el aborto» es apoyar «el asesinato de un niño inocente»,

También la campaña «LoveBoth», una de las más activas en su defensa por la vida, lleva instando durante los últimos meses a apoyar el «no» y así dejar la ley tal y como está. Algo que consideran suficiente para proteger tanto la vida del feto como de la madre.

Si finalmente se impone el «si» y se reforma la Constitución, Irlanda entraría en el grupo de 20 países europeos que permiten el aborto hasta la semana 12 de embarazo. Por ejemplo, en España se puede hasta la semana 14, mientras que en la vecina Reino Unido, el país más permisivo en este sentido, se puede realizar hasta la semana 24.