Manuel Ruiz Borrego en el hospital Virgen del Rocío
Manuel Ruiz Borrego en el hospital Virgen del Rocío - Rocio Ruz
Entrevista

Ruiz Borrego: «No hay que profesionalizar el padecimiento de un cáncer»

El prestigioso oncólogo sevillano, presidente de la Sociedad de Oncología Médica de Andalucía, opina que «hay que tratar, intentar curar y, no digo que olvidar, pero sí continuar y mirar hacia adelante»

SevillaActualizado:

Manuel Ruiz Borrego (Sevilla, 1961) preside la Sociedad Andaluza de Oncología Médica (SAOM), que agrupa a unos doscientos cincuenta oncólogos andaluces, y coordina la unidad de cáncer de mama del servicio de Oncología del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Este prestigioso oncólogo es también miembro del comité técnico de la Asociación Española Contra el Cáncer en Sevilla.

Decía Moreno Nogueira, fundador del servicio de Oncología del hospital Virgen del Rocío, que «moría un poco con cada uno de sus pacientes». ¿Esto les pasa a todos los oncólogos?

Somos profesionales, pero somos humanos. La empatía es fundamental en la medicina y diría que esencial eb la oncología. Esa empatía tiene un equilibrio que podemos considerar inestable. Tú tienes que comprender al paciente y a su familia y cuando la cosa no tiene cura es normal que el médico se vea afectado. La implicación es inevitable pero no te puede bloquear e impedir que trates al siguiente paciente.

¿La conspiración de silencio que a veces se produce en torno al cáncer hace que el enfermo pase solo su angustia?

Eso se produce cada vez menos. Yo creo en la verdad progresiva que acuñaron maestros nuestros como Moreno Nogueira. Pero no creo en la conspiración de silencio ni por ley ni por ética.

¿Los sevillanos prefieren saber o no saber lo que tienen? En Inglaterra se les obliga a los médicos por ley a informar con pelos y señales de su enfermedad, incluso a dar la estadística de la esperanza de vida del enfermo.

Lo de las estadísticas tiene su peligro porque es relativo. Creo que lo mejor es ir informando de forma paulatina de lo que hay, de lo que podemos tener y de lo que podemos conseguir. Siempre con una esperanza.

¿El cáncer es una enfermedad que genera una especial sensibilidad entre quienes la padecen?

Sí. Es una enfermedad que siempre te va a tocar, directa o indirectamente, y que genera esa sensibilidad. Yo lo sé porque he estado en los dos lados, como médico y como familiar de un enfermo. Pero no hay que profesionalizar la enfermedad. He pensado mucho en esto y creo que no es bueno. La palabra superviviente tampoco me gusta. Creo que hay que tratar, intentar curar, y no digo que olvidar, pero sí continuar. No estar siempre pensando en eso.

¿Cree que se cae en algunos casos en una especie de regodeo?

Sí. Y creo que recordar siempre que uno ha padecido un cáncer, o los momentos de la quimioterapia o los tratamientos, puede llegar a ser negativo para el paciente y su entorno. Lo mejor es investigar, colaborar, como hacen tantas asociaciones, pero siempre con aspectos positivos. Sin recrearse. Y mirar hacia adelante.

¿Qué le parece esa expresión tan repetida de «la batalla contra el cáncer»?

Los oncólogos lo comentamos mucho, como lo de la palabra superviviente. Parece como si saliéramos vivos de una guerra o de un campo de concentración. Creo que eso crea un estigma para toda la vida que no es bueno. No hablemos de «batalla contra el cáncer» porque se trata de una lucha del médico y unos tratamientos, no del paciente. Si el enfermo muere, no es culpa suya y tampoco es que haya perdido ninguna guerra. Ni hay batalla ni hay culpa ni nada de eso.