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La tremenda casualidad por la que Chicho Ibáñez Serrador descubrió el talento de María Abradelo

La actriz y presentadora es una de las azafatas más recordadas del «Un, dos, tres...»

Chicho Ibáñez Serrador y María Abradelo, en la etapa de ambos en el «Un, dos, tres...»
Chicho Ibáñez Serrador y María Abradelo, en la etapa de ambos en el «Un, dos, tres...» - INSTAGRAM
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Lleva varios años alejada de la primera línea, pero el de María Abradelo (Madrid, 1969) continúa siendo uno de los rostros más reconocibles de la televisión nacional. La cantante, presentadora y actriz comenzó en la pequeña pantalla a finales de los ochenta, cuando condujo junto a su hermana Romy el programa «Para que veas», en Canal Sur. Tras ello, dio un pequeño paso hacia la ficción y trabajó como actriz con pequeños papeles en «Cine por un tubo» y «Tango», series de TVE, antes de que Chicho Ibáñez se fijase en su talento y la fichase para el «Un, dos, tres...».

Algo que sucedió totalmente «de casualidad», como la propia Abradelo recuerda ahora a ABC. «Fui a acompañar a una amiga mía, que quería hacer el cásting. Entonces, vi que se me acercaba Chicho, con las manos metidas en los bolsillos. Me sorprendió muchísimo ver a alguien como Chicho, con toda su trayectoria, venir hacia mí. Entonces me dijo: “¿Cómo te llamas?”. Le dije: “María”. “¿Y no haces el cásting?”. “No, solo vengo a acompañar a mi amiga”. Pero me insistió. Yo estaba muy cortada y me dijo: “¡Pues venga Marieta, habla, que vas a bailar!”».

Dicho y hecho. Chicho convenció a la artista, que hizo la prueba y pasó a engrosar el elenco de azafatas del «Un, dos, tres...», del que, en una u otra etapa, también formaron parte rostros más que conocidos como Victoria Abril, Paula Vázquez, Lydia Bosch, Sivia Marsó y Nina. De todas las secretarias, solo Abradelo tenía experiencia previa delante de las cámaras. Tal era la confianza de Ibáñez Serrador en su talento, que el realizador dejaba cantar a la joven con su propia voz. «Chicho era espectacular. Te hacía sentir que eras una diva, una reina, muy valorada, muy importante. No era el típico jefe narcisista y ególatra, sino todo lo contrario». Ella era la única que no hacía «playback», como ella misma confesó en una entrevista con «Sufridores en casa» en 2013.

Abradelo fue parte del «Un, dos, tres...» en la séptima y octava temporadas del formato. Reseña la «cercanía» y humanidad del «genio». «Me llamaba la atención cómo alguien como él, que lo tenía todo, se mezclaba con la gente más necesitada de todas las ciudades en las que grabábamos. El amor y la ternura con las que trataba a los niños. Era uno más, no era el típico director frívolo. Como persona, era espectacular», menciona la cantante, que no olvida todo lo que compartió junto a Chicho. «Pasábamos mucho tiempo juntos. Recuerdo ir con él en el Volskswagen escarabajo, por las curvas de Arturo Soria. Cómo hablaba. Con qué naturalidad. Le gustaba ir a merendar a los sitios más corrientes. Era una persona muy normal, incluso tímido. Y muy implicado y trabajador. Venía siempre a vernos ensayar. Quería ver cómo cantábamos. Y no quería que posásemos para revistas como "Interviú". Estaba dispuesto a comprar las fotos para evitarlo».

La «escuela de Chicho»

La presentadora solo tiene buenas palabras para referirse a su «mentor». «Ha sido un maestro, amigo, un consejero, el padre que todo el mundo quiere. Ha sido el mentor de tantas cosas... Ha sido un privilegio el haber podido hablar con él durante tantas horas. Todo lo que he aprendido de la tele ha sido gracias a él, porque la televisión no se hubiera entendido sin Chicho», afirma Abradelo, «orgullosa» de ser de «la escuela de Chicho». «Cuando salí del “Un, dos, tres...”, todo el mundo me decía que se notaba mucho la influencia que Chicho había tenido en mi formación. “No te quejas de nada, trabajas muy duro, quieres repetir cualquier toma, eres exigente contigo misma”... todo eso lo aprendí de él», rememora con nostalgia.

Después de pasar por el «Un, dos, tres...», la presentadora pasó a Telecinco, donde presentó en los noventa «Ven a cantar», «La batalla de las estrellas» y «Campeones en la playa», antes de regresar a La 1 para ponerse al frente de «A toda risa». Trabajó en series como «Hermanos de leche», «La revista» y «Carmen y familia», antes de presentar otros formatos musicales como «Arrasando» (Castilla La-Mancha Televisión) y «Vivo cantando» (Telemadrid), entre otros; y de participar en «realities» como «La isla de los famosos» (hoy «Supervivientes») y «Expedición imposible». Nada de eso hubiera sido posible sin la figura de Chicho. «Le estaré eternamente agradecida», confiesa la cantante, a la que le queda un consuelo al hablar de su «maestro». «Menos mal que le dieron el Goya de Honor en enero, en reconocimiento a todo lo que hizo». Un homenaje en vida, más que merecido. De esos que tanto escasean.