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La verdadera tragedia que inspiró a Pippi Calzaslargas

La película «Conociendo a Astrid» omite a la pelirroja rebelde y aborda la madurez anticipada de la influyente escritora de literatura infantil

Pippi Calzaslargas, la más influyente creación de la autora Astrid Lindgren
Pippi Calzaslargas, la más influyente creación de la autora Astrid Lindgren
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Pippi Calzaslargas tenía un cofre lleno de monedas de oro, llevaba un vestido hecho de remiendos y medias de colorines. Cocinaba crepes en el suelo y dormía con los pies en la almohada. No fue casualidad que viviera sola, huérfana de madre y con un padre pirata. Mucho menos que sus mejores amigos, además de Tommy y Annika, fueran el mono tití Señor Nilsson o el caballo Pequeño Tío, al que era capaz de levantar sin demasiado esfuerzo. Era la niña más fuerte del mundo, y también la más rebelde. Y, aunque la pelirroja pecosa tenía nueve años, en realidad era una persona adulta, el alter ego fantasioso de la escritora sueca Astrid Lindgren, que proyectó en esa niña de trenzas tiesas su propia infancia antes de perderla.

De esa prematura adultez de la autora infantil trata la película «Descubriendo a Astrid», dirigida por Pernille Fisher Christensen. De su niñez en el pueblo rural de Vimmerby, de sus travesuras y rarezas y de su talento innato para imaginar y contar historias. «Hay una foto de ella en el colegio con diez años: están todos sentados de forma modosa y la única que hace el gamberro es ella. Se reconoce la rebeldía de Pippi», explica el guionista Kim Fupz Aakeson, marido de la directora.

Y de sus extravagancias infantiles a su madurez anticipada. Astrid, «una feminista adelantada» que hallaba inspiración en los recovecos más inesperados, imaginó a Pippi Långstrump durante la enfermedad de su segunda hija, pero fue antes, en el episodio más traumático de su pasado, cuando forjó las bases de ese estilo que la persiguió de por vida. De adolescente, se enamoró del director del periódico local en el que colaboraba, que le doblaba la edad y la dejó embarazada. Escapó de la rectitud de su familia y su pueblo natal, de las miradas avergonzadas. En un exilio autoimpuesto en Estocolmo se buscó la vida, sola, y decidió no abortar. Dio a luz en Dinamarca, donde no hacían preguntas sobre la identidad del padre, para librar al progenitor, en pleno divorcio anterior, de la cárcel por adulterio. Y años después, cuando logró cierta estabilidad, recuperó a su hijo, al que hasta entonces cuidó una madre de acogida. «No cumplir el papel de madre desde el principio le dolió mucho, la marcó de por vida», afirma el guionista.

Alba August es la creadora de Pippi Calzaslargas en «Conociendo a Astrid»
Alba August es la creadora de Pippi Calzaslargas en «Conociendo a Astrid»

En las aventuras de Pippi, su padre, el rey de los congoleses, está ausente. Sucede lo mismo en el resto de la obra de Astrid, donde el vacío de figuras adultas es una constante, desde los hermanos Corazón de León a Ronja o Mio. Una consecuencia de su propia vida, del cambio al pasar de «esa familia estricta pero unida a la soledad sin dinero y tristeza que padeció de joven y también a la necesidad de encontrar tu propio camino, rompiendo con lo que te rodea para seguir adelante», cuenta Aakeson.

El homenaje a la escritora que «siempre estaba de parte de los niños» no gustó a su hija, quizás molesta porque el personaje que su madre inventó para ella solo salía en los créditos: «No quiso saber nada de la cinta pero sí ayudó en una biografía que cuenta todo, los detalles más íntimos, desde el alcholismo a la infidelidad de su marido».