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Bajo la piel de lobo

Mario Casas: «Haber tenido muchos seguidores no siempre fue positivo en mi carrera»

El actor se quita los accesorios de estrella juvenil para convertirse en un hosco ermitaño en «Bajo la piel de lobo»

Mario Casas en «Bajo la piel de lobo»
Mario Casas en «Bajo la piel de lobo»
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En un paisaje que se asemeja al de muchos pueblos de la sierra, donde las casas derruidas y los huertos asilvestrados recuerdan un pasado que no volverá, se mueve con soltura Martinón, un huraño trampero que sobrevive como puede aislado en las montañas. Se podría decir que es la antítesis de lo que representa Mario Casas, el actor que lo interpreta en «Bajo la piel de lobo», que se estrena hoy. Para muchos, la estrella juvenil de «Los hombres de Paco» y «Tres metros sobre el cielo» sigue siendo más un reclamo que un actor, una etiqueta que lucha por quitarse: «Haber tenido muchos seguidores y seguidoras no siempre ha sido algo positivo en mi carrera», asegura el intérprete, que defiende que «dependiendo de la edad que vas cumpliendo te ofrecen personajes distintos».

Para este Martinón, un ser frío, tosco y rudo, que apenas habla con las mujeres que llegan a su vida (Irene Escolar y Ruth Díaz), Mario Casas buscó recursos que hasta ahora no había explorado: «Me resultaba muy atractivo poder componer un personaje desde el silencio», confiesa. Por su parte, el director y guionista de la película, Samu Fuentes, confirma que el actor se implicó desde el primer momento: «Cuando leyó el guión me dijo: “Llevo mucho tiempo esperando un personaje así, hacemos lo que quieras, un cambio físico o lo que me pidas”».

Esperar a la espera

Durante dos inviernos y dos veranos, entre nieves heladoras y un sol que apenas calienta, este Martinón descubre que su despoblada vida vendiendo pieles de lobo en las comarcas vecinas se empieza a saturar cuando se cruza con la vertiente femenina. Y él, que sabe cómo plagar el bosque de trampas, que sabe cómo camuflarse durante horas entre árboles, que puede seguir el rastro de cualquier animal sin cambiar el paso, se ve incapaz de mostrar rastro alguno de humanidad en unas relaciones que le son desconocidas. Y el sexo y el abuso de poder se tornan bestiales -sin violencia, solo radicalmente instintivos- mientras el espectador aguanta tenso esperando que algo pase.

«En este personaje he encontrado su historia, que es lo que te emociona», analiza el actor. «Hasta la fecha he disfrutado con todos los personajes que he hecho. Si uno escoge un personaje es porque se ha enamorado de él. A la hora de crear un personaje, uno no cuenta las líneas de diálogo que tiene porque los personajes se componen desde el alma. Sí era interesante en este caso hacer un trabajo de mirada, gestual, más que de palabras. Que casi no hablara el personaje le iba a favor», analiza.

En cuanto a su relación con los fans, Mario Casas resuelve: «Recuerdo empezar a tener más seguidores con "Los hombres de Paco" y "El barco"; con "3 metros sobre el cielo" fue el culmen de darme a conocer al público más joven, y también fuera de España. Y doy las gracias al éxito de una película así y al de las series porque me dio la oportunidad de trabajar después con grandes directores como Alberto Rodríguez en "Grupo 7" o Álex de la Iglesia en "El bar", grandes nombres que a partir del éxito puntual de algunos de mis trabajos me han llamado».

Samu Fuentes, director, da instrucciones a Mario Casas
Samu Fuentes, director, da instrucciones a Mario Casas -