El Apunte - OPINIÓN

La fiabilidad como símbolo

La entrega del BAM ayer contrasta con las viejas polémicas de factorías que se disputaban encargos

La Voz de Cádiz
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La dirección de Navantia puso en marcha hace cuatro años su nuevo plan organizativo para optimizar recursos, ahorrar costes y mejorar la producción. Una de las primeras medidas que adoptó por entonces era el traslado inminente, más bien urgente, al astillero de Puerto Real de proyectos que se construían en la planta de Ferrol. Se trataba, por un lado de una decisión empresarial, y por otro, de una medida de acción para evitar problemas en el futuro. La dirección de Navantia comprobó entonces que los plazos que manejaba para cumplir con la fecha de entrega de varios encargos eran muy justos que si no adoptaba la solución preventiva de acudir a la Bahía de Cádiz algunos contratos podían acabar en perjuicio para la empresa.

Ante esta situación, que se ha dado en más ocasiones, la dirección de la compañía utilizó su propia sinergia para distribuir la carga de trabajo entre las plantas que, en esos momentos necesitaban más encargos, como era el caso de la factoría de Puerto Real. La decisión crispó a la plantilla del astillero de Ferrol, que consideraba la medida como una amenaza. Los trabajadores gallegos defendían la división de las plantas por áreas, como argumentaba la empresa para obtener la máxima rentabilidad.

La actitud de los astilleros gallegos era absurda, ya que de esta forma se repartía el trabajo de una forma equlibrada entre todas las plantas de Navantia y se evitaba con ello retrasos en la terminación de los encargos. Ferrol comparte con San Fernando la construcción de los Barcos de Acción Marítima (BAM) que encarga la Armada Española. La entrega de uno de estos buques, celebrada ayer en la Bahía de Cádiz con satisfacción, demuestra que aquella vieja polémica es absurda y está completamente superada. Cuando los encargos son suficientes y las factorías están en condiciones de cumplir con los plazos, la demanda crece porque la confianza aumenta. Es el camino más cierto para que haya trabajo para todos, sin absurdas divisiones geográficas ni necesidad de cambiar de planes para poder cumplir con los que hacen el encargo. Esta fiabilidad es la que está detrás de la notable recuperación de la carga de trabajo en las plantas de Navantia, y otras empresas del sector, en la Bahía de Cádiz.

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