Editorial ABC

Una trampa contra el Estado

El problema es que en Cataluña faltan Constitución y lealtad constitucional, pero el PSOE no acepta este planteamiento porque su complejo ideológico le impide cualquier coincidencia con los partidos constitucionalistas de centro-derecha

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El programa electoral del PSOE contiene una propuesta territorial, publicada ayer, que representa una trampa política. Los socialistas silencian la temeraria idea de la plurinacionalidad de España, un despropósito incompatible con un régimen constitucional basado en la unidad de la soberanía nacional, pero vuelven a engañar a los electores con la idea de que el problema en Cataluña se resuelve con más autogobierno.

Los socialistas saben bien que en Cataluña no falta autogobierno. La facilidad con la que los separatistas ejecutaron el golpe contra el Estado desde 2014 demuestra que el autogobierno catalán ha acumulado demasiadas competencias. El problema es que en Cataluña faltan Constitución y lealtad constitucional, pero el PSOE no acepta este planteamiento porque su complejo ideológico le impide cualquier coincidencia con los partidos constitucionalistas de centro-derecha. Todo mensaje del PSOE que implique no hacer responsables a los nacionalistas de la discordia en Cataluña es bienvenido por los separatistas.

Que el programa electoral rechace el referéndum por la autodeterminación es una cuestión menor, porque los socialistas no tienen en mente una chapuza tan grosera, sino alternativas más taimadas que hagan cierto aquello que pactaron Sánchez y Torra en su reunión de diciembre: que sean los catalanes los que voten para resolver el «conflicto político» en un marco de «seguridad jurídica», que no es exactamente lo mismo que el marco de la Constitución. Lo relevante es que el Gobierno pone en su programa electoral al mismo nivel a quienes quieren romper la Constitución y a quienes defienden su protección con el artículo 155.

El porqué de esta impostura socialista sigue siendo el programa real que comparte el PSOE con el nacionalismo y la extrema izquierda, derogar el pacto constituyente de 1978 y abrir una nueva transición para sentar a la derecha en el banquillo de la memoria histórica. Los aliados del PSOE para esta empresa sólo pueden ser los que también aspiran a dejar a España sin paz social, como en la Universidad de Barcelona o en Rentería.