El Canal de Suez, la ruta petrolera por la que casi estalla una Tercera Guerra Mundial

Durante el conflicto armado en el Sinaí, el presidente norteamericano Eisenhower enviaría la primera Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas; buscando una salida hacia la paz para evitar el avance de la URSS

MadridActualizado:

Velar por la paz debería ser la máxima de las prioridades gubernamentales, aquí, en China, Estados Unidos y en toda esa desgraciada lista de países que cuenten con un arsenal suficiente para carbonizar a toda la humanidad. Sin embargo, ese nirvana sobrepasa los límites de la utopía. Sin perder el ánimo, en la Historia también existen referentes que han contribuido al «desarme» y que además han servido de contención para evitar mayores carnicerías.

El presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower (1953-1961), era tan norteamericano como el actual; y sin embargo durante la Guerra del Sinaí, (conocida también como la Crisis del Canal de Suez), se comportó como un ser humano. El gobernante destacaría por la ya olvidada pero valiente participación durante el conflicto, cuando decidió bloquear las fuerzas de sus amigos occidentales en Oriente; recriminando sus actos y enviando la primera Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas al Sinaí.

Israel, Francia y Reino Unido decidieron invadir Egipto para derrocar a Nasser y así mantener su costosa hegemonía en la ruta petrolera. Pero como el presidente egipcio no se doblegó ante el despliegue militar de este trío dinámico, acribillaron a cientos de miles de soldados y civiles.

En el marco de la Guerra Fría, y sin importarle si regresaba con menos aliados y más enemigos; decidió parar este conflicto -a pesar del berrinche de sus viejos correligionarios-, el cual pudo desatarse en ese fantasma que hasta la fecha nos ronda: la Tercera Guerra Mundial.

«A Gran Bretaña y Francia, propietarias de la compañía del Canal, les dio un pasmo. Nasser les acababa de birlar el Canal de Suez, ese próspero negocio que consistía en cobrar una pasta a cada barco que pasara del Mediterráneo al mar Rojo sin necesidad de rodear África. El mundo se puso de los nervios, porque se dio por hecho que si los egipcios gestionaban el Canal de Suez, el tráfico de barcos quedaría bajo mínimos y se produciría un desabastecimiento petrolífero. Nada de eso ocurrió», escribió en su libro «Menudas historias de la Historia».

Petróleo, la misma historia de siempre

A finales del siglo XIX el imperialismo británico y francés encontraron en el Canal de Suez la fuente de la eterna abundancia: el petróleo y cualquiera de sus expresiones lucrativas.

De esta manera, Francia y el Reino Unido decidieron apostar todas sus esperanzas capitalistas, financiando esta nueva empresa: la Compañía de Canal de Suez; la cual comenzaría a estar operativa desde 1869.

Francisco Franco y Nasser
Francisco Franco y Nasser- ABC

Egipto pasaría a convertirse en un punto estratégico vital para el enriquecimiento y expansionismo hacia Oriente Medio. Pues la gran importancia geográfica de este país lo haría muy desgraciado; pues el Canal del Suez, sería el motivo por el cual casi se rompe la cuerda floja de la que pendía la seguridad internacional durante la Guerra Fría.

Quien tuviera el control de Egipto, podría ejercer su hegemonía sobre el mundo. Sin embargo, tenían que conformarse con los derechos sobre el Canal de Suez; que ya era bastante. De esta manera, lo que significó la ruta principal destinada al transporte de petróleo -desde el Golfo Pérsico a Occidente-; también fue un sinónimo de un severo conflicto armado, donde (británicos, franceses e israelíes) masacraron a los egipcios en su estado más vulnerable.

Francia, Reino Unido e Israel cantaban, reían y eran felices hasta que un buen día -pero malo para esta alianza tripartita- Gamal Abdel Nasser tomó la presidencia del país. El gobernante -que tenía fama ya de ser bastante intransigente-, decidió expropiar la empresa y nacionalizarla -argumentando que era parte de Egipto-, con el secreto a voces de la interminable fuente de odio entre esta nación e Israel (en la cual la patria de Nasser, salió desventurada de la primera guerra árabe-israelí).

«La tarde del 26 de julio de 1956 debía hacer un calor sofocante en Alejandría, pero esto es irrelevante, porque los egipcios están acostumbrados. Sin embargo, en la plaza Mohamed Alí subió la temperatura de golpe cuando Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto, en mitad de un discurso aparentemente intrascendente, soltó un bombazo. Dijo Nasser: «Yo, hoy en nombre del pueblo, tomo el canal de Suez. A partir de esta tarde el canal será egipcio y estará dirigido por egipcios», relató Nieves Concostrina.

Sin embargo mientras la carrera armantística alcanzaba una velocidad de vértigo a causa de la bipolarización mundial. El presidente estadounidense Eisenhower se vio obligado a intervenir pacíficamente enviando una primera Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas -los futuros Cascos Azules-.

La Guerra del Sinaí pudo tener un desastroso desenlace, en el cual la seguridad internacional estaba severamente comprometida. Sin embargo, la prudencia de Eisenhower permitio que Occidente terminase el siglo sin despertar entre el eco de las bombas.

Hay que destacar que Nasser no tenía intención de dejar vulnerables a los inversores franceses y británicos. Lo único que quería era bloquear la actividad comercial de los judíos -a quienes tenían en poca estima tras la derrota militar en la primera guerra árabe-israelí-, además de refrescar la memoria a los imperialistas sobre una vieja promesa de construcción de la Presa de Asúan. Pero como se retractaron de financiar el proyecto, Nasser decidió nacionalizar el Canal de Suez, para poder costearlo.

Gama Abdel Nasser
Gama Abdel Nasser- ABC

Sin pensar en las consecuencias, los imperialistas se lanzaron al asedio, masacrando a Egipto. Y mientras Estados Unidos trataba de buscar una salida hacia la paz, Francia y Gran Bretaña estaban ciegos por la cólera; se aliarían con Israel, el eterno enemigo; firmando un pacto secreto «Sèvres», donde se comprometía al pueblo judío a ensuciarse las manos también.

Sumado a las ansias por una solución amistosa, Estados Unidos no tenía ganas de acercar a la URSS hasta la zona de conflicto -quizás en un descuido, el Canal de Suez terminaba siendo soviético -; quien había amenazado con pasarse por allí para auxiliar a Nasser.

«En los planes posteriores de Nasser estaba alcanzar un acuerdo con Gran Bretaña y Francia para indemnizarles hasta que expiraran los derechos de explotación del Canal, pero con una condición: los barcos israelíes no podrían pasar», añadió Concostrina.