Crespo junto a la presidenta de la Comisión de Investigación sobre la crisis financiera en España, Ana Oramas, este miércoles en Madrid
Crespo junto a la presidenta de la Comisión de Investigación sobre la crisis financiera en España, Ana Oramas, este miércoles en Madrid - EFE
Cajas de ahorro

El expresidente de la CAM saca pecho por las «desinversiones» y defiende las cuotas participativas

Modesto Crespo declara en el Congreso que la entidad alicantina fue un «conejillo de indias» y pide disculpas por su falta de «conocimientos»

ALICANTEActualizado:

El expresidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) Modesto Crespo ha defendido este miércoles que su cargo al frente de la entidad no era ejecutivo sino que asumió una "representación institucional" con la que pudo "deshacer algún entuerto" a pesar del tiempo y de sus "desconocimientos técnicos". Y ha sacado pecho por haber participado en algunas "desinversiones" durante su mandato, aunque tambien ha pedido disculpas por los errores que hubiera podido cometer debido a esa falta de preparación.

"Pude hacer lo que pude hacer y nada más", ha señalado durante su comparecencia ante la comisión del Congreso que investiga la crisis financiera y el rescate bancario, en la que ha dicho sentirse "muy orgulloso" de algunas de las desinversiones promovidas desde su llegada en 2009, entre ellas la de Terra Mítica.

Al respecto, ha recordado que dicha operación "venía de etapas anteriores" y ha aludido al desplome bursátil de aquellos años, a pesar de lo cual la CAM "pudo salir con suficiente tiempo" de determinados negocios inmobiliarios de riesgo "con unas plusvalías interesantes para como estaba el panorama".

Una herencia a la que también se ha referido en el caso de las cuotas participativas, colocadas a 55.000 pequeños inversores desde 2008 y por la que la caja recogió 292 millones de euros.

Crespo ha matizado que fue el Banco de España el que ideó este producto, concebido para captar capital, y acordó que la caja alicantina -adquirida en 2012 por el Sabadell- fuera pionera en su comercialización, una circunstancia que convirtieron a la entidad en "un conejillo de indias".

Asimismo, ha explicado que no adquirió ninguna cuota porque así lo determinó el Consejo de Administración, el cual consideraba que "no era ético" que sus integrantes las compraran o vendieran e hicieran negocio con información anticipada de la que no disponían en el momento el resto de inversores.

Preguntado por su labor, ha explicado que se limitaba a la representación institucional, así como a organizar el debate y "cumplir y hacer cumplir" las decisiones del Consejo, y que se diferenciaba de la del resto de consejeros en su voto de calidad en caso de empate, el cual "jamás" tuvo que utilizar.

Investigado junto al resto de la excúpula por presunta falsedad en las cuentas anuales de 2010 y del primer semestre de 2011, la Audiencia Nacional absolvió a Crespo, al considerar que su labor "no trascendía de la meramente protocolaria".

En concreto, argumentaba que no había participado "de manera activa y efectiva en la adopción de las decisiones del Comité de Dirección, compuesto por los verdaderos gestores" de la CAM, condenados a hasta cuatro años de cárcel.

En este sentido, ha resaltado que hasta la intervención del Banco de España, el 22 de julio de 2011, las cuentas habían sido auditadas sin salvedad alguna, razón por la que "no quedaba más remedio que aprobarlas" ya que no era su misión "el control policiaco de si eran correctas o no".

Pendiente de juicio

Al margen de dicho procedimiento, continúa pendiente del juicio, que se celebrará el próximo mayo en Alicante, por los 600.000 euros en dietas que habría percibido supuestamente de forma ilegal en la participada Tinser Cartera, irregularidad por la que la Fiscalía Anticorrupción pide solicita para él cuatro años de prisión.

"Pido perdón por todo lo que pude hacer y no hice por ignorancia", ha dicho Crespo, que ha lamentado la desaparición de la obra social, en la que se volcó "muchísimo" y que ha supuesto "una gran pérdida para la Comunidad Valenciana".

Tras su intervención, el Banco de España capitalizó la entidad mediante una aportación de 2.800 millones y nombró al FROB como su administrador provisional.

Desde ese momento, la que había sido años antes la cuarta mayor caja española y que contaba con más de 130 años de historia, pasaba a estar controlada por el Estado, que daba luz verde al proceso de subasta varios meses después.