Ángel González Abad - Los martes, toros

Día de la Victoria

Claro, que si los toros eran franquistas, a Torra solo le faltó ayer acudir al palco de honor de la Monumental para presidir la corrida de la Victoria

Ángel González Abad
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De chaval, recuerdo que el primero de octubre teníamos fiesta en la escuela por algo que ni comprendíamos ni nos parábamos a pensar. El día de Franco, decían, pero lo bueno era que no teníamos clase. Aquel primero de octubre fue cayendo en el olvido, hasta que de pronto se alza otra vez en primer plano.

El Día de la Victoria, se ufanaba ayer en repetir el president Torra, alentando a los buenos chicos de los Comités de Defensa de la República a seguir en su lucha contra todo, incluido su propio Govern. El Día de la Victoria. ¡Ay! La memoria le debió traicionar ayer a Torra, sin duda por aquello de que sus planteamientos totalitarios se acercan tanto a aquel primero de octubre de mi niñez.

Día de la Victoria, día de Franco ¡Qué más da! Si están demostrando que es lo mismo. Y uno se acuerda cuando desde la doctrina pujolista -tan calladito ahora el molt honorable- se atacaba a los toros como un espectáculo franquista. El rigor histórico nunca ha sido el fuerte del nacionalismo.

Claro, que si los toros eran franquistas, a Torra solo le faltó ayer acudir al palco de honor de la Monumental para presidir la corrida de la Victoria. Otra cosa es que los aficionados, esa resistencia que lleva años sin libertad, lo hubieran consentido. Las cosas claras, que con tanto Franco y tanto Día de la Victoria todo se confunde y hasta parece lo mismo.

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