El cabeza de lista del PP por Sevilla, Juan Ignacio Zoido, junto a Beltrán Pérez y Javier Arenas
El cabeza de lista del PP por Sevilla, Juan Ignacio Zoido, junto a Beltrán Pérez y Javier Arenas - J.M. Serrano

Resultados elecciones andaluzas en Sevilla: Dulce hecatombe del PP y amarga victoria del PSOE

Si los datos se repiten en las municipales, la derecha gobernará en la capital gracias a Vox, que tendrá la llave

Elecciones andaluzas: sigue los resultados y reacciones de las autonómicas de Andalucía

SevillaActualizado:

En principio, nada parecía haber cambiado para el PSOE en su gran feudo histórico, la provincia de Sevilla, cuando salieron los primeros datos del escrutinio. Su hegemonía volvía a consolidarse a pesar de que caía ocho puntos con respecto a las elecciones de 2015. Seis diputados. La noticia estaba en el PP, que se enfrentaba a un pronóstico desolador que lo situaba en el cuarto puesto, el peor resultado jamás cosechado por los populares sevillanos. Y los vaticinios se cumplieron. Pero el resto de guarismos han maquillado una hecatombe con sabor dulce. El PP ha caído casi seis puntos más que hace tres años y ha sido superado por Ciudadanos y por Adelante Andalucía. Eso se traduce en una pérdida de dos escaños por parte de los socialistas y otro por parte de los populares. Podemos, en cambio, se mantiene con cuatro diputados como estaba gracias a su confuencia con IU —en 2015 sacaron tres y uno respectivamente—. Los tres escaños que cambian de sitio van para los dos nuevos partidos de la derecha: uno más para Ciudadanos, que también tiene tres, y dos para Vox.

La irrupción del partido que lidera el juez Francisco Serrano ha sido precisamente lo que más ha beneficiado el PP en su extraordinaria derrota y lo que ha perjudicado al PSOE en su pírrica victoria. El resultado de la capital es tal vez el más elocuente para explicar el nuevo escenario que se ha abierto con la disgregación del voto en cinco fuerzas políticas. Ahí ha ganado el PSOE con el 25,4 por ciento de las papeletas, pero el PP no ha quedado segundo. Le adelanta el partido de Podemos y en cuarto lugar, a apenas seis centésimas de diferencia, queda Ciudadanos. Pero Vox lo rompe todo con el 12,3 por ciento de los votos. Si el resultado se extrapola a unas hipotéticas elecciones municipales, las consecuencias serían muy llamativas, ya que a pesar de que el PP obtendría el peor resultado de su historia en Sevilla, Beltrán Pérez se disputaría la Alcaldía con el candidato de Ciudadanos porque la suma de los concejales de los partidos de la derecha derrocaría a Juan Espadas. Concretamente, el PSOE sacaría nueve sillones; Podemos, el PP y Ciudadanos empatarían a seis; y Vox, que todavía no ha aclarado si presentará candidatura, tendría cuatro.

Esta misma comparación sirve para analizar lo que ocurrió ayer en toda la provincia. La candidatura encabezada por Susana Díaz mantuvo su liderato de forma completamente inútil. El PSOE se defendió en sus graneros intocables, como Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra o Écija. Frente a esto, la papeleta que encabezaba Juan Ignacio Zoido cayó hasta sus mínimos perdiendo su estatus incluso en los municipios gobernados por el PP, como Tomares, donde ganó Ciudadanos. El único lugar donde los populares se impusieron con solvencia fue Espartinas, donde se disputan el poder con el partido naranja. Y curiosamente sólo en estos sitios se le puso un dique a Vox, relegado al cuarto o quinto puesto. Sin embargo, el PP también se ha hundido hasta estas posiciones impropias de un partido que, paradójicamente, tiene muchas opciones de gobernar a partir de ahora. El resultadismo es así de veleidoso. Cuando los números salen, los fracasos no duelen. Por eso la presidenta del PP sevillano, Virginia Pérez, posó anoche con claro gesto de felicidad junto a Juan Manuel Moreno Bonilla.

Lo más curioso de los datos que arrojaron ayer las urnas es que en Sevilla el PSOE es intocable y el PP se ha dado un enorme batacazo, pero eso no se traduce directamente al estado de ánimo de ambos partidos. Los socialistas han ganado en 94 de los 105 municipios de la provincia. Por supuesto, todas las grandes ciudades están bajo su control: Dos Hermanas, Alcalá, Écija, Carmona, Utrera, Lebrija, Morón... Frente a esto, el PP sólo ha ganado en Espartinas. Ciudadanos tiene una victoria más —Bormujos y Tomares— y Adelante Andalucía saca siete —Badolatosa, Casariche, Marinaleda, Martín de la Jara, Palomares, Pedrera y Peñaflor— a pesar de que en su zona de mayor poder, la Sierra Sur, ha perdido bastantes plazas. Vox por ahora no gana en ningún sitio. Y, sin embargo, es el gran triunfador de esta cita electoral. En muchas localidades le pisa los talones al PP y en Sanlúcar la Mayor incluso lo adelanta y es la segunda fuerza política.

Todo este embrollo cuyo análisis apresurado parece imposible, al menos hasta que se conforme un gobierno, dio lugar anoche a interpretaciones que hace solo unos días parecían impensables a tenor de los sondeos. La más clara en este sentido fue la de Virginia Pérez. El PP que ella preside nunca había sacado peores resultados en la provincia, pero la fuerza de la aritmética le permitió comparecer ante los medios con visible euforia: «Hoy se produce un día histórico porque los andaluces han hablado donde se habla en democracia y han decidido que cuarenta años de socialismo han sido suficientes y que se abre una nueva página del cambio. Nosotros estamos contentos por el resultado y por que se escuche la voz de los andaluces y por poder hacer una Andalucía mejor entre todos».

Un estado de felicidad que contrastaba con el silencio de los socialistas, a los que el triunfo sólo ha servido para la literatura romántica de la política: siempre les quedará Sevilla. El último reducto del puño y la rosa.