Nadal, con su décimo Godó - EFE

Conde de GodóNadal, Montecarlo, Barcelona y París

Roland Garros, el principal objetivo de Rafael Nadal esta temporada, es el próximo torneo en el que puede llegar a diez

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Es inevitable pensar en París, en la décima en Roland Garros, en darle continuidad a las proezas que Rafael Nadal ha firmado enMontecarlo y en Barcelona. En el Bois de Boulogne, el corazón que oxigena a la capital francesa, el español ha cazado ya nueve trofeos, y él mismo explicó la semana pasada a este diario que es un objetivo prioritario, siendo poco dado a ese tipo de titulares. Antes toca el Mutua Madrid Open y Roma, ambos torneos pata negra -categoría Masters 1.000-, pero la puesta a punto para el decimoquinto Grand Slam no puede ser mejor. Nadal va como un tiro.

«No soy nunca de ponerme notas, pero es cierto que han sido dos semanas muy positivas. Este es el camino que necesito para aspirar a las máximas cosas, y siempre hay algo para mejorar. Estoy contento por todo, he estado con una mentalidad muy buena, y estoy contento porque el día que necesitaba jugar mejor he jugado mejor», argumentó el mallorquín, más que satisfecho con su evolución en el Real Club de Tenis Barcelona. «Era un partido para demostrarme a mí mismo que estaba preparado para dar este salto que necesitaba y he conseguido dar el nivel que necesitaba».

Nadal se trasladará esta semana a la capital para preparar el Mutua Madrid Open, conquistado en cuatro ocasiones y con la certeza de que la inercia es inmejorable. «Iré con la tranquilidad y humildad de saber que me va bien, pero sabiendo que todo se puede torcer rápidamente. Es parte del deporte y de su grandeza», apunta. El año pasado llegó a las semifinales en la Caja Mágica calcando resultados de los torneos previos, pero el Nadal de hoy parece mucho más y sus rivales bastante menos, ni Novak Djokovic ni Andy Murray están en buen nivel, y Roger Federer ya ha dicho que pasa de la tierra hasta París.

Federer, en la mirilla

Lo cierto es que el español está cada día más cerca del suizo en la carrera de campeones, que es la clasificación que mide la progresión de los tenistas durante el año en curso. Federer, campeón en Australia, Indian Wells y Miami, acumula 4.045 puntos, y Nadal ya lo tiene a tiro (3.735). Sin embargo, basta con echar un vistazo al resto de la lista para confirmar este regreso al pasado, pues el helvético y el español dominan en este 2017 con una autoridad aplastante. Stan Wawrinka es tercero con 1.590, Thiem lo sigue con 1.485 y David Goffin es quinto con 1.460. Para encontrar a Novak Djokovic hay que bajar hasta la vigésima plaza.

Con todo, Nadal se mantiene como cinco del mundo en la lista de la ATP, y eso tiene su riesgo pensando en París, pues al no estar entre los cuatro primeros podría tener un sorteo más exigente. Solo triunfando en el Mutua Madrid Open y en el Foro Itálico de Roma subiría un escalón, aunque tampoco se obsesiona. «Para ganar Roland Garros no necesito estar entre los cuatro primeros, sino jugar a mi máximo nivel independientemente del número», anuncia. Es el mensaje de un campeón que rechaza el exceso de piropos, humilde en la abundancia. «Si lo he conseguido yo, alguien lo podrá igualar».