Final Champions League 2018El Bernabéu estalló con la chilena de Bale

El coliseo blanco se llenó para vivir en directo la victoria de su equipo en Kiev

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Parecía que la final se jugaba sobre el césped del Santiago Bernabéu. Más de 80.000 madridistas se dieron cita en su estadio para vivir la victoria de su equipo frente al Liverpool en la final de Kiev. El objetivo: hacer que los ánimos llegasen a sus ídolos, que jugaban a más de 3.000 kilómetros de su hogar.

Como viene siendo habitual en la casa blanca desde la final de Lisboa del año 2014, el club español instaló pantallas gigantes en el campo para que los seguidores pudiesen disfrutar del duelo de su equipo en el último partido de la Liga de Campeones.

Antes de que se abriesen las puertas del coliseo madrileño, sus alrededores rebosaban banderas y bufandas blancas, a la vez que las bocinas y cánticos de los seguidores ensordecían las calles aledañas. Una vez dentro del estadio, los aficionados calentaban las gargantas con el himno de su escuadra y un «Hala Madrid» atronador retumbó en el templo español cuando el balón comenzó a rodar sobre el césped de Kiev. Iniciado el choque, la grada celebró como un gol de su equipo la lesión de Mohamed Salah, aunque cuando fue sustituido, los hinchas aplaudieron al egipcio, que se retiraba entre lágrimas del partido.

Una situación idéntica se vivió con la lesión de Dani Carvajal, al que el Bernabéu rindió una gran ovación. Pero la tristeza por la retirada del carrilero se disipó con el tanto de Karim Benzema. No obstante, un silencio sepulcral se apoderó de las gradas merengues con el gol de Mané que ponía el empate en el marcador.

A pesar de ello, los ánimos no decayeron y los madridistas siguieron empujando a los suyos. Pero la locura se desató con el gol de Gareth Bale. La chilena puso en pie a las 80.000 almas, que se llevaban las manos a la cabeza ante el tanto del galés. Las gradas comenzaron a botar y a corear el nombre del héroe de la noche.

Con el pitido final y con la decimotercera «orejona» rumbo a la capital española, los abrazos y los llantos de alegría se apoderaron de los madridistas, que abandonaron fugazmente sus asientos del Santiago Bernabéu para dirigirse a la plaza de Cibeles para celebrar un nuevo triunfo de su equipo en la Champions League.