Los jugadores del Cádiz CF celebran un triunfo con la afición en el Carranza.
Los jugadores del Cádiz CF celebran un triunfo con la afición en el Carranza.
CÁDIZ CF

Sello de identidad

El Cádiz CF por fin vuelve a ser un equipo temible y reconocible sobre el rectángulo de juego
Por  10:32 h.

La impredecible noria del fútbol, en su caprichoso reparto de alegrías y de pesares, de éxitos y fracasos, ha tenido a bien agasajar a la fiel hinchada cadista con el deleite prolongado de una racha victoriosa.

De la más angustiosa sequía goleadora hemos pasado, como por arte de benefactor encantamiento, al multiplicado y prolífico acierto con la portería contraria. De la zozobra de una defensa débil y un juego carente de fluidez, a la seguridad de un equipo aguerrido y solvente en ataque. Avatares de este deporte que enseñan la importancia de saber disfrutar de los momentos de bonanza, porque los malos, las etapas de pesadumbre y de decepción, irrumpen, por desgracia, sin previo aviso y casi a traición, como bien sabemos por estos lares.

Finalizado el encuentro frente a Las Palmas, el Ramón de Carranza quedaba convertido en una gran sonrisa unánime, que la noche hubiera dibujado con pinceles alegrados de amarillo y azul. Y esa felicidad grabada en el rostro de los aficionados, más allá de ulteriores expectativas clasificatorias, tal vez constituya lo más reconfortante, el aspecto más destacable de cuanto ocurriera el pasado sábado en nuestro estadio. El binomio constituido por equipo y afición parece que vuelve a funcionar y queda ya engrasado, preparado y confiado para afrontar los difíciles pero apasionantes retos que en esta competición nos aguardan.

Confianza que viene acrecentada por lo observado en este último partido sobre el césped, donde pudimos contemplar la versión mejor consumada del más genuino estilo Cervera, la superlativa praxis de esa particular manera con la que el míster entiende que se ha de afrontar un duelo: se maniató por completo al rival, al que cedieron el balón y cerraron todos los espacios por los que filtrar pases interiores, y se presionó de forma inteligente y equilibrada para robar en terrenos propicios, desde los que montar contragolpes raudos, precisos y letales. Puro sello identificativo del Cádiz CF ganador. Por fin vuelve a ser un equipo temible y reconocible, que funciona como una maquinaria alimentada con la incombustible energía del esfuerzo y la ilusión.