Garrido no ha tardado en hacerse con su plaza en el once en cuanto se recuperó de su lesión.
Garrido no ha tardado en hacerse con su plaza en el once en cuanto se recuperó de su lesión.

Cádiz CF

Todo es más seguro con ellos

Cervera recupera la vitalidad de una columna vertebral que va a más con la irrupción de Sergio Sánchez y el 'regreso' de Garrido

Por  18:18 h.

No hay que lanzar las campanas al vuelo pero no estaría de más ir comprándolas. Por lo que pueda pasar. El Cádiz CF cosechó el pasado sábado su segunda victoria liguera de la temporada tras once jornadas celebradas y lo hizo con un empaque de equipo, por fin, serio y confiado en lo que se hace.

Aunque las críticas, más allá de la gestión del presidente, se han centrado en la figura del entrenador por una serie de medidas inmovilistas que ahogaban a su propio equipo, no es menos cierto que ha habido motivos de peso para que Cervera no haya podido sacar todo el jugo a lo que tiene.

La cantidad de bajas que ha tenido, unido a los jugadores que aun estando en el campo no están aún a su mejor nivel son excusas que hasta cierto punto pueden valer para valorar la política que está llevando un entrenador que ha recuperado mucho aire después de ganar los tres puntos en el Anxo Carro y hacerlo con una cierta imagen de solvencia ya que si bien solo ganó de un gol, también pudo hacerlo de más.

El caso es que hay un hecho que no se puede pasar por alto y que insufla mucha confianza al aficionado de a pie.Hoy por hoy, este Cádiz CF, y si las lesiones respetan, está anclado a tierra por dos jugadores de lo más cotizados en sus respectivas posiciones. Dos que bien podrían ser cinco. Por partes.

Poco a poco, Álvaro Cervera está recibiendo en su once a una columna vertebral de la que deberá vivir un equipo conformado para algo más que la permanencia en el caso de que la normalidad se establezca. Si la Liga no empezó muy bien se debe a que las cosas no se hicieron demasiado bien en la dirección deportiva, entonces capitaneada por Juan Carlos Cordero, en cuanto a la zaga defensiva se refiere. Consciente era de ello Cordero, pero el caso es que La Liga comenzó con solo tres centrales naturales como Servando, Marcos Mauro y Kecojevic, todos buenos zagueros, pero ninguno de ellos top. Pues bien, las lesiones de Juan Hernández y de Servando motivaron que, a marhas forzadas, Óscar Arias tuviera que traer a un central. Y lo ha traído de garantías. Eso sí, rascándose el bolsillo. Sin embargo, y en una temporada tan convulsa como está haciendo quien sabe si ha sido (o será) un gran acierto esos 250.000 euros por un Sergio Sánchez que, en sus dos primeros partidos y sin estar en plena forma, ya ha demostrado ser un central que empuja del equipo hasta las posiciones de ataque. Experiencia, contundencia, sentido de la anticipación y capitanía. Todo ello ejerce un defensa que está llamado a tirar del carro con una fuerza y una potencia de la que estaba muy necesitada un línea defensiva algo timorata y acomplejada.

Y si a Sergio Sánchez le queda todavía recuperar su estado de forma perfecto después de ocho meses sin competir y lesionarse a las primeras de cambio entrenando con el Cádiz CF, otro que compone la columna vertebral y que no empezó la temporadamuy fino es Jon Ander Garrido, hombre clave en el organiagrama de Cervera. El mediocentro vasco, que acabó lesionado por un golpe en la rodilla la temporada pasada, no pudo empezar este curso con normalidad al arrastrar molestias que le han durado hasta hace bien poco. Obligado por la situación, Cervera lo llamó a filas en el partido en Almendralejo y desde entonces el ‘gudari’ vasco ya se ha hecho con su puesto dentro del equipo. El centrocampista va a más y con él, el equipo. Sin Garrido el equipo sufre en demasía y eso se ha dejado notar en las primeras jornadas.

Es tanta la importancia de Garrido que parece que ni José Mari ni Álex cuentan pero no hay que llegar a eso. Ya se sabe que para Cervera hay pocas cosas negociables, y una de ellas es ese triple pivote que conforma con el roteño, el vasco y el madrileño en la mediapunta. No falla. Cada vez que se acerca un partido de vital importancia, Cervera reúne en la sala de máquinas a los tres jugadores que sabe que le darán esa cuota de madurez y responsabilidad para que el equipo, por mucho que ahora le haya dado más libertades en la vanguardia, no abandone jamás la identidad de bloque solidario en la contención.
Dentro de este engranaje Álex Fernández le da al bloque ese toque ofensivo, pero sin olvidar la aportación defensiva que garantiza el equilibrio. Sin ir más lejos, el pasado sábado en Lugo, Cervera se decantó por hacer un cambio de hombre por hombre en la medular dándole más fuerza al triple pivote con la entrada de Edu Ramos en detrimento de un Karim Azamoum que ya con Álex en el campo pierde probabilidades de que pueda jugar. De momento, Álex viene a ser tan indiscutible como lo puede ser, o casi, Garrido.

Y de uno que puede insustituible a otro que ya lo es por mucho que a Cervera no le gustase demasiado. Esta última incorporación a la columna vertebral del equipo que comienza con Cifuentes en el canterano Manu Vallejo. El juego del chiclanero le ha dado al Cádiz CF todo lo que no tenía desde que Ortuño se fue. Porque, y salvando las distancias, desde que se fue el Yecla no se ha visto un ariete cadista que pueda ser capaz de inventarse jugadas. Y no solo es eso, ni los goles que marca, lo más trascendental que aporta Manu Vallejo es la cantidad de ocasiones que genera para el equipo. Su inexperiencia la compensa con sus ganas y con una calidad que brota cada jornada.

El Cádiz CF sigue estando en puestos peligrosos pero la salud de su equipo mejora ostensiblemente a medida que la columna vertebral (Sergio Sánchez, Garrido, Álex y Manu Vallejo) se va consolidando.