El excadista Alberto Monteagudo es el actual entrenador del Lugo.
El excadista Alberto Monteagudo es el actual entrenador del Lugo.

Cádiz CF

Monteagudo: “No me arrepiento de firmar por el Cádiz CF, pero sí de no tranquilizar a Gaucci”

El actual entrenador del Lugo regresa a Carranza, un estadio donde fracasó tras llegar "ilusionado en hacer cosas grandes"

Por  20:02 h.

El nombre de Alberto Monteagudo (Valdeganga, Albacete. 27-9-74) no está sellado con letras doradas en los libros de historia del Cádiz CF. No es para menos, su figura se liga automáticamente a uno de los últimos peores capítulos escritos en un club centenario como el gaditano. El técnico manchego, actual del CD Lugo, fue el mascarón de proa de un proyecto encabezado por Alessandro Gaucci que casi deja al Cádiz CF en la ruina económica y deportiva. Han pasado los años y Monteagudo ha seguido labrándose su carrera como entrenador y pese a su fatídico paso por el club amarillo no puede más que quitarse el sombrero por el cadismo. Por supuesto que la pena le invade cada vez que recuerda lo que pudo ser y no fue, pero eso no quita para que descuelgue el teléfono con orgullo y alegría cada vez que ve en su móvil un 956.

-¿Qué es lo primero que se le ha venido en la cabeza cuando su jefe de prensa le ha dicho que un periódico de Cádiz estaba interesado en entrevistarle?

-Me da alegría dentro de la tristeza que tuve en su momento porque estuvo muy poquito después de la ilusión con la que llegué por hacer cosas grandes y no me dio mucho tiempo.

-Pasado el tiempo, analizando lo sucedido y lo que le ocurrió, ¿es posible que antepusiera las ganas de entrenar al Cádiz CF antes que de informarse más a fondo por cómo iba a ser el proyecto? ¿Considera que se precipitó en tomar la decisión y que le pasó un camión por encima?

-Es verdad que fue todo rapídisimo. Como es sabido, los italianos estuvieron muy cerca de comprar otro club de Segunda A y ya se pusieron en contacto conmigo para ser el entrenador pero después, por una ley concursal que tenía ese club, al final no pudieron comprarlo. Entonces le salió el Cádiz CF, un club de Segunda o Primera que estaba en Segunda B por circunstancias, y siguieron contando conmigo. A partir de ahí comenzamos a construir pero también nos encontramos con los problemas de que estaba la ley concursal. Recuerdo, de hecho aún tengo los nombres apuntados, de futbolistas muy importantes en aquel momento para Segunda B como Oriol Riera, que luego jugó en Primera y entonces estaba en el Alcorcón sin jugar mucho. Pues bien, ese tipo de futbolistas al final no pudieron venir tras hablar con ellos, porque la ley concursal no nos permitió firmarlos. Entonces llegaron las prisas y se comenzaron a firmar jugadores más de perfil de Segunda B que no eran para un Cádiz CF ni ese ambiente que se respira en Carranza.

-Vamos, que la idea era buena pero el resultado fue como fue…

-Claro. Yo recuerdo que el aficionado decía ‘joe, vaya mierda de equipo ha hecho el míster…’ y evidentemente no es que fuera una mierda de equipo porque no lo era, pero para un equipo como el Cádiz CF y ser protagonista con el balón, como a mí me gusta ser, pues necesitábamos el perfil de futbolista que yo buscaba y no lo teníamos. Yo conocía la categoría y conocía a futbolistas como López Garay o Pita, que lo tengo ahora, pero por la ley concursal no pudieron venir después de hablar con ellos. En situación normal, hubiera sido un equipo bastante más poderoso del que fue. Al final, es verdad que yo tampoco me esperaba que en la jornada doce, siendo sextos o séptimos como íbamos, me fueran a cesar.

-¿Cómo era tu relación con Gaucci? ¿Entendió su decisión?

No, no la pude entender. Luego me reconoció que se equivocó. Yo creo que lo calentaron porque tengo esa cosa que se le queda uno de que lo cesan en un puesto y luego el equipo queda mucho peor que yo lo dejé.

-Es cierto que aquel Cádiz CF que empieza entrenando usted y por el que luego pasan Ramón Blanco y finalmente Raúl Agné fue muy reforzado en ese mercado invernal…

-Es verdad que llegaron jugadores como Jorge Luque, Álex Granel o Peragón en invierno para acabar salvando la categoría en Sanlúcar en la penúltima jornada. Y esa fue mi pena porque arrancamos con uno de los mejores inicios en Segunda B goleando las dos primeras jornadas, pero la Copa del Rey nos hizo mucho daño al perder en Carranza ante el Arroyo. Pero con todo y con eso, y sabiendo las dificultades que habíamos tenido en verano tenía la esperanza y el margen de llegar a Navidad y hacer lo que no habíamos hecho en verano, pero no fue así y siempre tendré esa espina clavada. Me fue con la sensación de tener esa insatisfacción, con mis errores claro está, pero me fui sin tener esa oportunidad que yo demandaba y que sí tuve en el Cartagena el año pasado, donde era un equipo que sí podía ser campeón como así fuimos.

-¿Qué ha cambiado del Alberto Monteagudo que estuvo por aquí al actual?

-Cada año intento mejorar y sigo siendo muy crítico conmigo mismo porque sé que también me puedo equivocar. Pero aparte de la experiencia evidente, creo que sigo reforzando mi idea futbolística de tener protagonismo con el balón. Creo que ahora intento ser más agresivo cuando perdemos el balón y ser más rápidos para robarlo. No debería ser pero es como que parece que los equipos talentosos es como si corriesen menos a aprietan menos, pues cuando perdemos la pelota intento retomarla más rápido porque sabemos que no queremos ir detrás de ella mucho tiempo. En líneas generales, digamos que he mejorado en la experiencia y la tranquilidad en los momentos más difíciles dentro del partido.

-Se deduce que no se arrepiente de haber firmado por el Cádiz CF en su día. ¿Con qué se queda de esa etapa?

-No no. Para nada me arrepiento. Pues con la sensación de haber entrenado a un equipo de una ciudad que vive para el fútbol y que se considera como una religión su equipo. Estar allí es un punto por encima de otras ciudades y la sensación estar en un equipo que es mucho más de lo que estaba en esos momentos en esa categoría. Me quedo con la sensación de ser alguien importante dentro de un club que es historia viva de esa ciudad.

-¿Y qué borraría?

-Volvería a repetir el mercado de verano. Haber tenido un poco más de pausa a la hora de fichar y no ponerse nerviosos. Si el 10 de agosto nos faltaban diez  jugadores haber tenido más tranquilidad para haberlos fichado el 20 para haber empezado regular y a la larga haber tenido más posibilidades. Al final, la verdad es que no tuve tiempo para mucho más. Pero me quedo con la pena de no haber tenido más consistencia para haber hablado más con Gaucci para que estuviese tranquilo y habernos dado el margen de llegar a Navidad para haber tenido una segunda vuelta con la que habernos metido en ‘play off’.

-Aquel Cádiz CF que cogió venía de no ascender ante el Lugo y el ambiente del entorno estaba algo enrarecido. ¿Se sintió un poco víctima también de ese clima?

-Puede ser, aunque siempre he tenido la sensación, que a lo mejor es equivocada, de que a mí no me cuestionaba la gente como entrenador sino como el responsable de haber hecho el equipo. Yo no recibía tantas esas críticas de ‘res muy malo, vete ya’ como por ‘vaya equipo has hecho…’ y que no conocía la categoría. Y es que yo creo que a la gente le gustó lo que proponíamos sobre el césped y vio al principio. Era un equipo ofensivo, con velocidad, pero es verdad que no fuimos capaces de sostenerlo en el tiempo.

-De hecho, el año pasado, con un juego preciosista en Segunda B, se queda al borde de ascender con el Cartagena tras ser campeón del grupo IV pero no lograr el ascenso en el ‘play off’. ¿Qué pasó?

-Fue incomprensible. En el duelo de campeones, ante el Rayo Majdahonda, en la ida, yo hacía años que no veía a un equipo tan intenso como lo fue el mío en esa primera media hora de juego en Cartagonova. Fue espectacular la manera de presionar y atacar ante un equipo con la idea de fútbol que tiene el Majadahonda, abierto y sacando la pelota jugada. Le fuimos a apretar como a mí me gusta, arriba. Le robábamos la pelota, le hicimos un gol, le pudimos hacer un segundo hasta que en el minuto 45, en una falta muy lejana, se le ocurre al rival tirar a portería, da en el larguero y en la espalda del portero… Total, que nos vamos al descanso empate a uno. Cuando entro en el vestuario el equipo estaba muerto y con la sensación de haberte podido ir al descanso 2-0 y te metes 1-1. Tuvimos que intentar meternos otra vez en el partido pero el primer cuarto de hora de la segunda parte no estamos y hasta nos pudieron meter dos goles, aunque es verdad que terminamos el partido ganándolo. Y ya el partido de vuelta fue ya… En el minuto 5 tuvo Rubén Cruz un mano a mano con el portero que falló cuando no solía perdonar. Ya luego, faltando cinco minutos, tuvimos tres mano a mano que fallamos y en el 97′ Hugo Rodríguez, que lo conocéis bien allí, decide intentar marcar en vez de irse al saque de esquina y la perdemos y luego un centro de ellos, sin delanteros suyos en el área, un central nuestro la mete en nuestra portería. Yo es de las veces que no he visto una cosa más cruel que las que nos tocó vivir. Porque si tienes un punta al lado, pues mira, se ha equivocado, pero es que no había nadie. Esa jugada desgraciada nos hizo no ascender.

-¿Se puede jugar bien en Segunda B?

-Sí, pero en todos los campos no. Los dos años que he estado en Cartagena hemos logrado buenos resultados y con buen juego en campos como Los Cármenes, o en el del UCAM. En nuestro campo, donde además cambiamos el césped, también hicimos grandísimos partidos. Pero claro, es campos como el del Sanluqueño o el de la Balona es más difícil, bien por el viento, bien por el césped, o porque te aprietan o hay más juego directo. En ese tipo de cambios intentas adaptarte mientras intentas jugar igual aunque a treinta metros de tu portería.

-Ahora le toca salvar del descenso al Lugo. ¿Es más difícil salir de abajo con un fútbol de toque que con uno más defensivo que implica menos riesgo para un jugador al que por la dinámica irregular le falta confianza?

-Evidentemente, es más fácil armarte, ser más fuerte en defensa. Por poner un ejemplo, todos sabemos que el Málaga es un equipo más armado que futbolero y que como tal se arma y es capaz de darte el balón sin sufrir, pero como te equivoques te la lían Blanco y compañía. Nosotros tenemos la idea de intentar jugar al fútbol, ser protagonistas con el balón aunque es verdad que dependiendo de las cualidades de tus jugadores puedes meter algún matiz. Nosotros hemos estado jugando con Seoane y Ramón Azeez, que me lo quitó el Granada el día 31 de enero, e hicimos grandes partidos porque son dos futbolitas que sin ser defensivos tampoco son torpes con la pelota. Tienen capacidad para jugar a la pelota fácil y a partir de ahí empezamos a crece gracias a dos hombres que robaban muchos balones y enlazaban rápido con el mediapunta. Para salir de abajo hay que ser duro, competitivo, ser fuerte y tener la idea para luego hacer para lo que está hecha la plantilla, que es para tener más el balón que el contrario.

-¿Se siente en Lugo la sombra alargada de Quique Setién? ¿Es cierto que desde que él pasó por el Anxo Carro dejó una huella de tipo de fútbol que aún hoy gobierna en la filosofía del club?

-Es así. La sombre de Quique es alargada porque estuvo aquí siete años, donde también hubo momentos muy duros. Me acuerdo que estuvo diez partidos seguidos perdiendo en Segunda B y el director deportivo le renovó dándole más confianza, lo que es muy importante en el fútbol. O incluso el año de Segunda se salvó en la última jornada en el campo del Mirandés. Pero es verdad que aquí la gente lo tiene como lo que es, un tío que es futbolero a tope, que juega bien al fútbol, con una idea muy clara que no la modifica. Creo que todo eso también ha ayudado a que nos firmen a nosotros por la manera que tenemos de jugar bien. Pero la sombra que dejó no es alargada en el sentido de la presión sino por la huella que dejó. De hecho, en los primeros encuentros que dirigimos aquí, que estuvimos muy bien, a la gente le gustó mucho lo que proponíamos, con esa presión alta que a mí me gusta, jugar rápido, por dentro, por fuera y con velocidad y eso gustó mucho. Es lógico que ahora la gente esté más preocupada tras los dos tropezones que hemos tenido fuera de casa.

-Este sábado se mide a su antítesis, Cervera. ¿Cómo se planifica un partido en el que su rival espera que haga precisamente lo que su equipo quiere hacer? ¿No es eso caer en la trampa? 

-Pues espero el Cádiz CF que todos conocemos, un equipo que no le importa esperar para salir en velocidad y que arriba siempre saca cosas. Sabemos que si te duermes, te pillan. Se posiciona muy bien. También hay veces que intentan jugar por dentro, pero ellos están muy cómodos cuando roban y salen porque tienen balas con las que hacer daño a la contra. Es un equipo en el que cualquier jugador te la puede liar y en Carranza más. Estarán heridos y será más complicado. Será un partido que nos va a probar. Yo no soy el típico entrenador cabezón que muere con sus ideas. No. Vamos a ver, a mí me gusta moldear la idea durante un partido, prepararlo durante una semana por las circunstancias que yo tenga y según estén mis jugadores. Sé que siempre es más fácil destruir que construir y si no andas fino construyendo o tienes un poco de miedo ya no es lo mismo. Así que intentaremos, sin perder nuestra filosofía, hacer un buen partido sabiendo que tengo futbolistas que saben mejor jugar que destruir, pero es evidente que nosotros tenemos que intentar frenar esas contras, perder la pelota lejos de nuestro área, tener ayudas para poder defender a Machís y compañía… Todo eso a nivel defensivo, luego ya a nivel ofensivo, quitarles el balón, que no estén cómodos… Yo creo que el camino lo marcó el otro día el Elche, que dejó claro que se le puede hacer daño al Cádiz CF incluso con diez.

-¿Qué espera de la afición del Cádiz CF en su regreso?

-Yo digo una cosa, yo nunca tuve la sensación de que la afición estuviera contra mí cuando el equipo tuvo los momentos malos en la Copa del Rey. Sí es verdad que entendían que el equipo no estaba bien configurado. Recuerdo incluso gente que me decía que ‘vaya equipo que había hecho y tal…’, pero no especial inquina. Claro que habrá gente que dirá que aunque intenté jugar al fútbol me equivoqué, pero yo no tengo mal recuerdo la verdad. Es más, lo tengo bueno y por todos los lados que voy nada más que tengo buenas palabras para el Cádiz CF, al ciudad, la afición, el club, su gente. Creo que son equipos únicos y hay que intentar que vuelva a Primera porque son aficiones que enganchan. La gente va al estadio con su camiseta amarilla y no con camisetas del Madrid o el Barça como puede pasar en otros estadios.