Cervera, en el banquillo de Son Moix.
Cervera, en el banquillo de Son Moix.

CÁDIZ CF

La semana clave de Álvaro Cervera

El técnico cadista se juega su futuro y necesita reaccionar en los próximos dos partidos

Por  20:07 h.

Siete días. Una semana. Álvaro Cervera ya tiene esta fecha marcada en el calendario. Ya no es como antes, en el fútbol de antaño, cuando los presidentes declaraban el ultimátum incluso en público. Ahora es de forma más velada, con acciones que siguen un patrón, con palabras eufemísticas y silencios que ofrecen pistas, con discursos que ya no tienen la misma contundencia ni transmiten la seguridad y la confianza necesarias.

El míster continúa al frente del Cádiz CF pese a que muchas voces piden su destitución. Se sentará en el banquillo de la Romareda para afrontar el choque de eliminatoria de la Copa del Rey y, salvo hecatombe, volverá a Carranza para el compromiso con el Sporting de Gijón (20.30 horas). En esos 90 minutos pondrá en juego gran parte de su futuro.

Los resultados mandan y será difícil que sobreviva sin los tres puntos frente a los asturianos, a los que habría que añadir un estadio ardiendo pidiendo la cabeza del preparador. Pese a todo el crédito que tiene el entrenador del ascenso, ya se ha agotado hasta tal punto que ha entrado en descenso y puede caer a la última posición en ese choque clave.

Manuel Vizcaíno vende tranquilidad, pero es consciente de que habrá que tomar decisiones. Una de ellas fue la dichosa cena del lunes 1 de octubre, donde participaron Cervera, Óscar Arias y Enrique Ortiz. Con este movimiento querían trasladar calma de puertas hacia afuera pero no se le escapa a nadie que estas medidas de excepción son pasos previos a la destitución si no hay reacción. Es un aviso.

A partir de ahí, el Cádiz CF no ha reaccionado. Ha sumado un punto de seis posibles ante dos equipos en descenso: el Nàstic sumaba un punto en Carranza y el Extremadura volteaba el marcador en su terreno. La crisis se ha multiplicado cuando tenía que menguar.

Juegan en su contra

El equipo necesita de resultados, como aseguraba Cervera antes de la cita en el Francisco de la Hera. De nada vale la buena imagen de Albacete si no viene acompañada de triunfos. Y de poco ganar en Tenerife en Copa, una competición menor para los amarillos.

Aquí viene el primer incordio. Y es que el duelo de la Romareda irrumpe en un mal momento, pues todos los sentidos han de ponerse en el choque liguero. Pero a la vez, el equipo no puede permitirse el lujo de hacer el ridículo ante uno de los gallitos de la categoría. Debido al mal arranque liguero, apenas hay diferencias entre titulares y suplentes y quien dé el paso al frente en tierras mañas se ganará el puesto para la jornada decisiva. A favor, que el Sporting llega en un pésimo momento (ha empatado en casa con el Reus y se pide la dimisión de la directiva) y además juega en Copa en Majadahonda el jueves, un día después.

Otro motivo por el que peligra el puesto del entrenador es la pérdida de identidad y la imposibilidad de encontrar recursos para cambiar la dinámica. En los dos últimos choques se ha puesto por delante y no ha mantenido el resultado, algo impropio en el verdadero Cádiz CF de Cervera. Y los cambios efectuados en el Francisco de la Hera denotan una carencia de rumbo propia de un técnico desesperado.

Le perjudica también la relación con algunos futbolistas como Brian Oliván, prácticamente apartado del grupo, y la incapacidad de recuperar a Salvi, amén de los cambios continuos en los laterales, las oportunidades dadas y quitadas a delanteros como Barco y Carrillo y las regañinas en público a jugadores y al grupo. «No es la mejor plantilla que he tenido», llegó a decir.

Dispone así de esta última oportunidad. Él mismo reconoce que las sensaciones son distintas a las de los últimos años en los que reaccionó hasta engancharse a la parte noble. Su puesto nunca estuvo tan en peligro. Quizás en Lugo, pero fue más un rumor que otra cosa y Cordero no estaba por la labor. Ahora, las cosas han cambiado…