Espino cae tras una acción con un rival ilicitano.
Espino cae tras una acción con un rival ilicitano.

Cádiz CF

Elche-Cádiz CF (0-0) El lío, cada vez más cerca

Los de Cervera vuelven a mostrar una inoperancia preocupante en ataque y suman un punto que no sirve para tomar aire

Por  0:24 h.
Elche
0
Cádiz
0
Elche: Sanromán, Tekio, Josema, Verdú, Cruz, Jony Álamo (Pepe Milla, 81'), Iván Sánchez (Manu Sánchez, 81'), Folch, Josan (Jonathas, 56'), Escriche (Fidel, 77') y Nino.
Cádiz CF: Cifuentes, Akapo, Fali, Marcos Mauro, Espino, Bodiger (Sergio González, 70'), Álex Fernández, Jurado (Pombo, 61'), Salvi (Alejo, 85'), Perea y Nano Mesa.
Árbitro: De la Fuentes Ramos, leonés. Amonestó a los locales Escriche, Gonzalo Verdú, Jonathas y a los cadistas Bodiger, Pombo
Incidencias: 37ª jornada de Liga.
Estadio Martínez Valero. Se jugó sin público y se guardó un minuto de silencio por las víctimas de la pandemia.

Otro empatito, otro puntito, pero el lío, cada vez más cerca. A este Cádiz CF le cuesta la misma vida imponer una ley que ya ha perdido, como casi que su identidad. A los de Cervera, como a todos, les pesa las botas, pero parece más preocupante la losa de la responsabilidad de tener que ganar, una misión que no consigue desde que hace cinco jornadas ganase ‘in extremis’ al Numancia, que por entonces era un rival idóneo para hincarle el diente. No hay manera, ya saque un once destructivo que repleto de jugones, al líder le está volviendo a ocurrir lo de temporadas anteriores y aunque en esta cuenta con la colaboración involuntaria de unos rivales que comparten las mismas y precarias condiciones de desgaste, todo indica que serán cogidos más temprano que tarde de seguir negados en su búsqueda de la victoria.

Porque los cadistas apenas inquietan a los porteros rivales, que bien podrían ponerse palos en las manos en vez de guantes que les correría de igual manera la suerte dado el poquísimo acierto rematador del Cádiz CF, que no ya que no vea puerta sino es que ni la halla.

El empate en Elche no es del todo malo, siempre y cuando se haga bueno en Carranza el próximo sábado ante el Oviedo. Pero es que las sensaciones que se respiran no son nada halagüeñas, sobre todo en lo que antaño era un fortín y ahora se ha convertido en un tanatorio de donde se escapan los puntos a borbotones. Quedan cinco jornadas y ya no hay tiempo para reservas. Los Cala, Augusto Fernández y todo aquel titular que se encuentre con molestias deben dar un paso al frente y encargarse de una situación que se complica por momentos.

Menudo once el que se sacó de la manga ante el Elche un Cervera que igual juega a destruir todo lo que le rodea, como intentó hacer e hizo en Huesca, que juega a crear hasta reinventarse como trató de hacer sin mucho éxito en Carranza ante el Alcorcón. La derrota en casa ante el CD Tenerife, unido al empate ‘in extremis’ en El Alcoraz, le ha hecho volver a ponerse la capa de creador para mandar un mensaje inequívoco a los suyos: hay que ganar. Y para ello, el Cádiz CF se dejó de medias tintas y salió al verde del Martínez Valero con once muy ambicioso teniendo a Bodiger como único pivote defensivo, pero no sin llegada, para equilibrar un ataque repleto de jugones que iban desde Álex Fernández como organizador, Jurado y Perea como interiores por banda y arriba la velocidad de Salvi acompañando a Nano Mesa. Lo dicho, un ataque cargado de calidad y a expensas de una defensa que tendría ración doble de trabajo y que estaba formada por Akapo, Fali, Marcos Mauro y Espino.

Pero el caso es que si bien el Cádiz CF salió con una disposición bien clara y definida, no fue así la predisposición con la que activó el dibujo ya que los de Cervera no variaron apenas la mentalidad y apenas pugnaron por la posición del balón, que en la mayoría de tiempo fue ilicitana. El once amarillo comenzó esperando en su propio campo las acometidas del Elche y no fue hasta el pasar de los primeros quince minutos que comenzó a formarse la sociedad Jurado-Álex a la que le costó sumarse el otro jugón. Y es que Perea, alejado en la derecha apenas se le vio durante todo el primer tiempo para desconcierto de un sistema que pedía a gritos mayor presencia del manchego a la hora de construir jugadas de ataque.

Así pasó casi que una primera media hora de respeto entre dos rivales con tantos temores como dudas sobre el campo. Las únicas noticias ofensivas del Cádiz CF las ponía Salvi, que primero, y tras un gran pase de Jurado, puso un buen balón con el exterior al segundo palo donde no pudo conectar con Nano Mesa al interponerse Josema, que cedió oportunamente a su portero cuando el canario ya se disponía a rematar.

Pasada la primera media hora, mismos protagonistas aunque con la participación del linier, que anuló bien un gol ilegal por posición incorrecta de Salvi y poco después de Nano Mesa, que siguió la jugada después de que el sanluqueño cogiera bien la espalda a los centrales ilicitanos en una jugada que no se cansó de buscar el Cádiz CF durante todo el tiempo.

El respeto entre ambos contendientes era la nota primordial de un primer tiempo que se iba al limbo después de un despeje de cabeza primordial del debutante en el titular Akapo tras un centro con mucha mala idea de Iván Sánchez que demandaba un rematador igual que más de un cadista demandó la expulsión del francés Escriche en una plancha al tobillo de Bodiger calcada a la que le costó la expulsión el pasado sábado a José Mari.

Acabó el segundo tiempo con unas molestias de Nano Mesa, que se quedaría en el banquillo dando paso a Álvaro Giménez, el pichichi actual de Segunda al que se desconoce qué le habrá visto Cervera para que lo coloque partiendo desde la banda derecha. Con ese cambio salía el Cádiz CF en la reanudación y con la misma idea del principio, es decir, esperar al Elche en su campo con un equipo escaso de guerreros pero con superávit de artistas. No le duró mucho un experimento ya empleado ante el CD Tenerife, y Cervera recolocó rápidamente a sus fichas para comulgar con la sensatez de Salvi en la derecha y Álvaro Giménez en la punta del ataque con Perea de mediapunta.

Mejor colocados, solo por momentos

Mejor colocados, o al menos con mayor sentido y todos más familiarizados con sus demarcaciones, el Cádiz CF comenzó a tener más presencia en campo del adversario. El balón pasaba más por los botas de los hombres de orden y fue así como Perea, tirado de vez en cuando a la izquierda, pedía cartas en el asunto. El manchego enfiló desde la izquierda y tras dejar atrás a dos rivales solo encontró la manopla del meta ilicitano, que salvaba a los suyos del primero en el 58′ de partido.

Seguía Cervera pensando igual y refrescaba a media hora del final su ataque metiendo a Pombo por Jurado, no sin antes no volver a intercambiar los papeles de Álvaro Giménez y Salvi dejando coja la banda derecha en pos de la velocidad en ataque y el desconcierto de muchos.

No debe haber visto muy bien Cervera a Augusto Fernández cuando se decidió por el canterano Sergio González para sustituir al amonestado Bodiger en el 70′ cuando solo un día antes había comentado ser poco amigo de trasladar la responsabilidad en estos momentos a los más jóvenes. Será que se vino arriba cuando vio en el once de Pacheta y como titular al imberbe central de 19 años Álamo.

Fue tras el tiempo muerto de la segunda parte cuando Cervera volvió a poner de delantero centro a su delantero centro y nada más reiniciarse el duelo le llegó una bola a álvaro Giménez tras una buena jugada de Pombo que el almeriense no supo ejecutar al escoge la peor opción tras no ver a Salvi solo en la derecha, que entraba como una bala.

Cádiz CF y Elche enfilaban la recta final que pudo acabar con peor pronóstico para los de Cervera si en el 89′ Pere Milla logra batir a Cifuentes con un zurdazo ajustado y con todo para él tras una gran jugada de Juan Cruz y una mejor asistencia de Fidel.

Suspiraba con el pitido final el Cádiz CF y el cadismo en unos instantes que no son más que los pasillos que conducen a un lío gordo en el que el once amarillo se ha empeñado en meterse tras dilapidar un colchón de puntos que apenas se está quedando en un cojín.