Gustavo López controla un balón en el fatídico partido del descenso en el Rico Pérez de 2008.
Gustavo López controla un balón en el fatídico partido del descenso en el Rico Pérez de 2008.

Cádiz CF

Consejos para el Cádiz CF de un sabio ‘ex’

El argentino Gustavo López pide «tranquilidad y paciencia» al once de Claudio en sus partidos contra el Hércules

Por  19:42 h.

Se necesitan consejos de muchos cadistas para salir de las cuerdas, peligrosa esquinita del cuadrilátero donde ha quedado el Cádiz CF medio grogui tras el crochet de derechas que el Oviedo le endiñó el pasado domingo en Carranza. Y para eso está un exfutbolista del Cádiz CF que de esto sabe un rato largo. Además, es un excadista que contó en directo el varapalo de Carranza porque lo vio, lo fue comentando, y que conste que también lo sufrió desde su estudio de televisión por culpa del año que pasó de amarillo gracias a Arturo Balsadano, que lo firmó para hacer un Cádiz CF galáctico que acabó en la pocilga del fútbol nacional.

Porque Gustavo Adrián López (13 de abril de 1973, Valentín Alsina, Lanús, provincia de Buenos Aires) sabe lo que es disfrutar la miel del triunfo, pero también ha sufrido la hiel de sus fracasos. El último aún lo maldice pues fue el descenso en el Rico Pérez siendo jugador del Cádiz CF. Actualmente, el argentino es comentarista de Canal Plus y esta semana se centrará en comentar los partidos de la Copa América que se celebra en Chile. Pero su corazón seguirá estando con el Cádiz CF.

Como es sabido, el pasado domingo estuvo en la retransmisión del choque de Carranza y vio lo que vio todos: la superioridad ovetense. A su juicio, al once amarillo le faltaron muchas cosas. «Lo vi nervioso y sin saber jugar con la presión del resultado de la ida». El tema de la afición y la responsabilidad lo considera un factor más, pero no determinante. «Eso es normal. La afición ayuda y acompaña pero también puede jugar en tu contra, pero lo que más le pesó fue el 1-1. No supo jugar con él», resume en un primer análisis.

A toro pasado siempre es más fácil enjuiciar un planteamiento. Y no será Gustavo López quien culpe a Claudio de nada porque «gracias a él, está el equipo donde está y con una segunda oportunidad.Además, el mensaje que dio con su once, jugando con dos delanteros, fue de ir a por el partido, pero luego las cosas no suceden como se cree que pueden suceder».

Ya en el campo, «el equipo en ningún momento dio lo que requería el partido, paciencia y tranquilidad». ¿Cuestión de edad? La media de la plantilla del Oviedo era de 29 años, más experimentado que la del Cádiz CF. «Más que de edad, de experiencia. Ellos tenían a Esteban, veterano, pero también a Jonathan Vila, que ha jugado en Primera con el Celta y es joven aún. También Héctor Font o Generelo saben manejar estas situaciones. Es más, el Oviedo estuvo más cómodo cuando marcó que antes de hacerlo, donde pasó apuros. A raíz del gol, al Cádiz le faltaron ideas, no entendió qué necesitaba el partido», resume.

¿Demasiada ambición?

Y sobre el hecho de que el Cádiz CF saliese con dos delanteros y luego no supiera meterle mano al Oviedo buscando la reacción, comenta que «siempre es difícil planificar un partido, pero lo que está claro es que Claudio salió ambicioso porque fue a por el gol cuando no lo necesitaba. Pero no le salió bien. Son cosas que pasan», simplifica con respeto. «No hay que olvidar que este Cádiz CF está donde está gracias a Claudio», recuerda.

Hablar de Gustavo López es recordar su maravillosa zurda, su velocidad endiablada y una elegancia envidiable. Pero también, en Cádiz, es recordar aquel descenso en el Rico Pérez en junio de 2008. Escenario donde el Cádiz CF vuelve este domingo.Ante esto, el ahora colaborador del Plus aconseja pasar página. No sólo de hace ocho años, sino de lo pasado el domingo porque vale para ambas situaciones y recuerdos. «El Cádiz CF tiene que agarrarse a esa posibilidad de revancha que se ha ganado en el campo al tener esta segunda oportunidad. Pensar en lo que puede estar por pasar y no en lo que ya ha pasado. Hay que dar un pasito para poder estar en unos años donde verdaderamente merece estar equipo que tanto cariño me ha dado y me da».

Echando la vista atrás, cuenta con desgana aquella calurosa tarde de sufrimiento en el Rico Pérez de Alicante. «Son recuerdos malos, muy malos. Fue un año que acabamos bajando después de estar muy cerca de los tres primeros puestos tras ganar en Tarragona (0-1) y Sevilla (Atlético 1-2). Después hubo cambios de entrenadores y mucha incertidumbre hasta llegar a ese día. Pero no hay que darle más vueltas», dice pasando página aunque sin huir de la historia. «El penalti lo tiró Abraham (Paz) porque era el que los tiraba. Yo sí estaba en el campo (marcó el 0-1 de un marcador que acabó 1-1 y con el Cádiz CF en Segunda B), pero Abraham ya había marcado de penalti en partidos importantes como el ascenso en Las Palmas o el de Chapín. No había porque dudar y no dudamos porque él era el encargado de lanzarlos. Yo nunca los tiraba. Durante el año recuerdo que también le pegaban Lucas (Lobos) o Pavoni. Y Abraham. Pasó lo que pasó y no hay que volver la mirada a atrás».

Por último, cómo se sale de un golpe así. Aunque no es parecido, sí es similar lo que pasó el domingo ante el Oviedo a lo que sucedió en 2008. «En estos momentos son importantísimos los capitanes, el cuerpo técnico y la directiva, todos. Más que físico, esta semana hay que trabajar el aspecto mental. Los jugadores deben recuperar la confianza y jugar con la tensión que requiere el partido, sabiendo de la importancia que tiene», advierte un jugador al que le hubiera gustado pasar un año más de amarillo. Incluso en la Segunda B.