Álvaro Silva, en su época en el Cádiz, atiende a Jose González.
Álvaro Silva, en su época en el Cádiz, atiende a Jose González.

Cádiz CF

Álvaro Silva cuenta cómo podrán ser la vuelta a los entrenamientos desde Asia

A sus 36 años, el excadista se ejercita aún en confinamiento con el Pathum de Tailandia, el noveno país distinto en el que ha jugado en su carrera

Por  17:19 h.

No se sabe si existe un pique personal entre Koke (el delantero malagueño, ahora en prisión) y Álvaro Silva. El primero cerró su carrera futbolística jugando –y marcando– en nueve países (España, Alemania, Grecia, Portugal, Francia, Azerbaiyán, Bolivia, Estados Unidos e India), y el central de Andújar, aunque desde los 12 años en Marbella y exmalaguista le ha igualado: España (Málaga, Cádiz y Xerez), Rumanía (Petrolul Ploiesti), Azerbaiyán (Khazar Lankaran), Kuwait (Al-Quadsia), Corea del Sur (Daejeon), Vietnam (Hanoi), Malasia (Kedah), Filipinas (Ceres Negro) y Tailandia (Suphanburi y, ahora, Pathum United).

A sus 36 años recién cumplidos y pletórico en lo físico, Silva aún puede deshacer la igualada. De momento vive confinado en Bangkok, aunque puede entrenarse con su club, un Pathum recién ascendido a la élite. «Empezó la Liga en febrero y llegamos a disputar cuatro jornadas hasta la suspensión. Ahora nos estamos ejercitando. Hay equipos que han parado y otros no. Nos van a hacer una rebaja salarial. La Federación dice que del 30 al 50 por ciento. Estamos entrenándonos en grupos de cuatro, saliendo a correr, haciendo pases, pero guardando las distancias cada grupo y con tres vestuarios», describe, en un protocolo que se disponen a imitar ahora otros equipos en España.

«Es muy raro, cada uno en una esquina del vestuario –no oculta el defensor. Intentamos no hacer ejercicios de contacto. Hacemos muchos pases largos… Pero gracias a Dios estamos entrenándonos y se lleva todo de forma más amena. Si no, estás todo el día en casa. Por lo menos me despejo». Junto a él está el exjugador del Salamanca y el Alavés Toti, que lleva cinco años en el país, con tres hijos y los dos últimos nacidos allí.

Silva, que aprovecha también su ascendencia filipina (a través de una de sus abuelas) para jugar con la selección absoluta de ese país, mantiene la unidad familiar y reside en la capital tailandesa con su esposa y sus dos hijos, de 5 y 8 años. «Llevan casi mes y medio sin salir, porque aquí hay toque de queda a las diez de la noche, y entonces ya sí que está prohibido hacerlo en cualquier circunstancia. Vivimos en el centro de la capital y esto no tiene que envidiar a cualquier ciudad europea», añade Silva, que se reconoce «más preocupado por la situación en España». «Todos los días hablo con mi hermano y mi madre. No se han tomado soluciones cuando se debían de tomar. Estábamos avisados de China e Italia, y se nos ha ido de las manos. Estoy un poco incrédulo. No me puedo creer ver a la gente sin mascarilla y sin protección. Estoy sufriendo. Desde aquí les doy fuerzas a todos y hay que estar unidos. Estar en casa hasta que se solucione todo», añade

Y es que en Tailandia (con casi 70 millones de habitantes) sólo se han dado 48 muertes por coronavirus desde que empezó la crisis, con menos de 3.000 casos de contagios. «Aquí llegó todo dos meses antes, pero desde enero todo el mundo llevaba mascarilla, cuando se empezó a escuchar lo de China. También hay que tener en cuenta que aquí hay mucha polución y el 10 % de la población ya la usaba, pero las veías cada vez más en centros comerciales. Además, aquí el saludo es con reverencia por una cuestión cultural, más que el beso de toda la vida», explica, y enumera otras medidas: «En los ascensores te ponen marcas de hacia dónde mirar y no se deben subir más de cuatro personas en ellos, y en centros comerciales te toman al entrar y salir la temperatura».

Cerca del fin del confinamiento, a Silva, con contrato hasta noviembre, le toca armarse de paciencia. La Liga la han pospuesto a septiembre. Dejará de ser de febrero a noviembre para hacerla de septiembre a mayo, como en Europa. «Evitan así más las lluvias», argumenta. «La principal diferencia del fútbol con Europa es táctica, porque técnicamente son buenos. Esta liga no es fuerte, pero en cuanto a instalaciones y aficionados está a un nivel alto. Es una liga bonita. Me gustaría aguantar dos años más», se sincera el excadista que vivió la debacle de Anduva en primera persona. «Sé que en Europa es raro seguir con más de 36, pero mientras las lesiones me respeten… Los excompañeros de España me dicen que aguante hasta el máximo que pueda», argumenta, y reconoce que, salarialmente, a un extranjero allí se le valora como a un jugador de un equipo puntero de Segunda División en España.

La experiencia vivida en numerosos países

Rumanía (Petrolul Ploiesti): «Me sorprendió, porque fue mi primer año fuera y no iba con un buen concepto de los rumanos. A priori, sería en Europa de los últimos países en elegir, pero la gente fue muy agradable y fue lo que me hizo querer seguir jugando fuera».
Azerbaiyán (Khazar Lankaran): «El destino más complicado. Estaba en un pueblo. En aquel momento había mucho dinero, estaba Toshack de entrenador y mereció la pena, pero era difícil vivir allí. Estuve en un hotel año y medio con la familia, y en una localidad sin infraestructuras aún».
Kuwait (A-lQuadsia): «Llegué a un país musulmán. Para nosotros no es problemático, pero para las mujeres algo más, aunque no tenían restricciones como taparse o no conducir, sólo la de no beber alcohol. Había una comunidad de españoles muy grande. Fuimos campeones del equivalente a la Liga Europa asiática».
Corea del Sur (Daejeon): «Me sorprendió la forma física de los coreanos. Para ellos el fútbol es como hacer la ‘mili’. Vivían sólo centrados en ello, y con un gran respeto hacia los compañeros más mayores».
Vietnam (Hanoi): «Fue otro contraste cultural, pero me fui adaptando a cada país. Allí van con motos por todos lados. Íbamos hasta cuatro en ella».
Malasia (Kedah): «Es un país con una gran afición al fútbol. Hay estadios que meten hasta 90.000 personas. Tuve a un español, Ramón Marcote, de entrenador. Disfruté».
Filipinas (Ceres Negro): «Tenía ganas de jugar allí antes de retirarme. Firmé tres años, pero el dueño pasaba por problemas en su empresa y decidí salir».