Atletismo

Suzy Favor, la finalista olímpica que se convirtió en «escort» de lujo

Una lesión en la final del 1.500 de Sydney 2000 le arrastró al mundo de la prostitución y la convirtió en Kelly Lundy. Ahora cuenta su historia en un libro

Colpisa
Actualizado:

Las historias de deportistas que tocaron el cielo del éxito y cayeron en los infiernos de la delincuencia o la droga siempre llaman la atención y sorprenden a sus seguidores. Este es el caso de la mediofondista estadounidense Suzy Favor Hamilton, una atleta que tras conseguir clasificarse y competir en tres Juegos Olímpicos en la prueba de 1.500 metros, fue atrapada por la prostitución.

Ella misma cuenta su tremenda historia en el libro 'Fast Girl' (Chica rápida), una autobiografía en la que relata todo lo que ha pasado y cómo lo ha sufrido desde que cambió las pistas de atletismo por los bares de alterne y los 'books' de prostitución de lujo. El libro es una salida hacia adelante de una mujer que ahora cuenta con 47 años, que reconoce lo que ha sucedido y quiere explicarlo para que otras chicas no caigan en lo mismo.

Antes de Sídney, Suzy Favor participó con el equipo estadounidense en los Juegos de Barcelona (1992) y en los de Atlanta (1996). En la media distancia llegó a conseguir hasta siete medallas en campeonatos nacionales e internacionales. Pero en Australia, la joven sufrió una aparatosa caída en la final de los 1.500. Los movimientos de la atleta, que corría con gafas ahumadas, delataban que había algo que fallaba y nada más dar la última curva fue al suelo. Se levantó y llegó como pudo a la línea de meta. Ese fue el final de su carrera deportiva. En el libro, Suzy relata que en aquellos años ya se prostituía de vez en cuando, por un puñado de dólares, algo que ya había hecho antes, «cuando atravesaba momentos difíciles»

Pero poco a poco, lo que era una necesidad comenzó a ser un modo de «diversión». Por ello, después de Sídney decidió dedicarse a eso que «también me gustaba», porque Suzy reconoce que era una «adicta al sexo» y que cada día le «gustaba más jugar con fuego». Y la joven fue ganando prestigio como chica de compañía. A ello le ayudó su larga melena rubia, su cara angelical y su cuerpo escultural. Este trabajo le reportó pingües beneficios. De ganar en el tartan había pasado a «querer ser la mejor en la cama».

Así, convertida en Kelly Lundy, llegó a ser una de las 'escorts' más cotizadas de Las Vegas. En la ciudad del pecado llegó a cobrar hasta 600 dólares por hora o 6.000 por una noche (unos 5.320 euros).

Según explica en el libro, debido a que sufría de trastorno bipolar todo lo hacía de manera impulsiva, sin pensarlo, pese a que estaba casada. Su marido sabía a qué se dedicaba, por lo que recurrió a la ayuda de psicólogos y psiquiatras.

Como chica de compañía reconoce que contaba a los clientes quién era en realidad. De esta manera, en 2012, uno de ellos llevó la historia a los medios de comunicación. Suzy, que entonces tenía una hija de siete años, pensó en suicidarse. Sin embargo, fue su marido y su familia quienes ayudaron a cambiar de vida a esta deportista que vuelve a superar un nuevo reto en su carrera.