Herederos del Conde de la Maza, reflejo de un oficio difícil de sustentar

Pocas ganaderías consiguen mantenerse sin un motor económico externo que sostengan las pérdidas que genera la crianza

SevillaActualizado:

La desvinculación de los Sáinz de la Maza de la crianza de toros bravos no ha dejado indiferente a nadie del mundo taurino. Una vacada que llevaba en manos de la familia desde que en 1935 el primer Conde de la Maza comprara un lote de reses a Juan Belmonte.

Durante estos 83 años la ganadería fue adquiriendo una personalidad especial que llevó a que los aficionados la llegaran a catalogar como una «ganadería dura», propiciando en manos de su tercer propietario, Leopoldo Sáinz de la Maza, triunfos sonoros como los acaecidos en la Real Maestranza de Sevilla por Oliva Soto y Pepe Moral.

Pese a que los números de una ganadería de estas características ciertamente son deficitarios, y que se ha dado a entender que la vacada desaparece por la situación actual que atraviesa la fiesta, los toros abandonan la finca Arenales por diferentes desencuentros entre sus herederos, que no han logrado llegar a un consenso tras el fallecimiento hace tres años de la matriarca, Victoria Ybarra, esposa del II Conde de la Maza, Leopoldo Sáinz de la Maza y Falcó, que tristemente desapareció en 2002.

El negocio familiar abarcaba más allá de la lidia de animales bravos: tenían uno de los principales reclamos turístico-taurino de la provincia de Sevilla, « Cortijo Arenales».

Desde hace 25 años, Almudena Sáinz de la Maza (hermana del ganadero) regentaba el negocio turístico, donde ofrecían una serie de actividades en torno a la crianza del toro bravo. «La desaparición de la ganadería supone un mazazo para toda la familia y especialmente para mi negocio, porque sin las reses no hay nada de interés para el turismo», señala la propia ganadera.

La ganadería enseñaba al turismo al toro en su hábitat natural
La ganadería enseñaba al turismo al toro en su hábitat natural - cortijodearenales.com

Un oficio en decadencia

Tras la aparición de la crisis, son innumerables los ganaderos de bravo que han visto como sus negocios personales no podían sustentar las pérdidas que producen aquellas vacadas que no consiguen lidiar sus camadas al completo y en condiciones aceptables.

En la provincia de Sevilla han desaparecido en los últimos años, bien por cambio de propietario o por su liquidación, vacadas tan importantes como: Guardiola Fantoni, Pérez de la Concha, Juan José González, Joaquín Barral, Flores Tassara, Javier Molina, Alonso Moreno, Paco Cruz, Viento Verde, etc.

Al igual que lo ocurrido dentro de la familia Sáinz de la Maza, varios ganaderos sevillanos se vieron obligados a deshacerse de sus vacadas por desencuentros entre los herederos, como ocurriera con las ganaderías de Bucaré (familia Buendía), El Serrano (familia Hernández) y Javier Molina.

Un caso llamativo es el de la emblemática ganadería de Manolo González, que vendió su finca de Aracena, cuyo cortijo fue construido por Aníbal González, al empresario sevillano José Moya, y que tras haber reubicado durante un tiempo su ganado en la finca de Fuenteymbro, ha terminado por vender la amplia mayoría de los animales que conservaba a la ganadería de Aguadulce.

Tal como publicaba este medio el pasado mes de septiembre en el reportaje « Turismo al planeta del toro en Andalucía», desde el año 2007 se organizan 2.100 festejos menos al año en España, un descenso del 135 por ciento. Estos datos han obligado a que las 1.324 ganaderías que constan en el registro del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte se hayan visto obligadas a reducir (en el mejor de los casos) su número de reses.

Andalucía agrupa el 40 por ciento de la cabaña brava. Según datos de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, principal asociación de ganaderos de bravo, se ha pasado de herrar 19.172 becerros en el año 2010 a 9.506 en 2016, lo que arroja un 101 por ciento menos de nacimientos en una franja de siete años.