La escritora Elena Marqués
La escritora Elena Marqués - ABC
Novela

Elena Marqués: «A mí lo que me gusta es escribir, hasta presentar un libro me incomoda»

Esta correctora de textos del Parlamento presenta la novela «El juego de la invención»

SevillaActualizado:

Una de las citas más recordadas de Franz Kafka se encuentra en una de las cartas que escribió a su prometida Felice Bauer: «La escritura y el trabajo no pueden conciliarse». En ella muchos han querido ver una explicación de cómo el escritor checo asumió el compromiso con su escritura, desempeñando un trabajo alimenticio que le dejara el suficientemente tiempo libre para dedicarse a su verdadera pasión.

Verdadera o no esta interpretación, lo cierto es que viene al caso para hablar de la trayectoria literaria de la sevillana Elena Marqués, una licenciada en Filología Hispánica que trabaja como correctora de textos en el Parlamento andaluz y que paralelamente ha desarrollado una carrera literaria, de la poesía a la novela, que le ha hecho merecedora de una veintena de premios y que la ha llevado incluso a ser finalista del Fernando Lara.

Su última novela es «El juego de la invención» (Extravertida), que define como un «juego metaliterario», sobre un personaje que quiere ser escritor y triunfar, así que «intenta arrebatar la obra a otro personaje y poco a poco se va convirtiendo en el personaje que le va arrebatando la obra. Todo el tiempo se juega con el lector».

Este es, por ahora, el último capítulo de la bibliografía de una autora que ha cultivado diversos géneros literarios, que han corrido paralelos a su formación como escritora, pero también a su trayectoria vital.

«Los escritores comienzan escribiendo poesía como desahogo de expresión, pero ahora con lo que me siento más cómodo es en la novela, que requiere una concentración y un trabajo que no requieren otros géneros. Comencé con el relato porque no tenía tiempo, pero una novela de doscientas páginas necesita más tiempo. De hecho, la novela que quedó finalista del Fernando Lara la comencé a escribir cuando mis hijas comenzaron en el conservatorio y tenía más tiempo».

A pesar de que sus empleos y sus libros han corrido por caminos separados, estos han tenido numerosos puntos de conexión, ya que Elena Marqués estuvo trabajando como correctora de la editorial sevillana Alfar y después haciendo trabajos «freelance». Ahora, reconoce, el trabajo no es tan «creativo», ya que los textos que corrige en el Parlamento, como los diarios de sesiones o los boletines oficiales, son «sumamente áridos».

Con todo, su empleo no deja de ser un trato diario con el lenguaje, lo que le obliga a «estar muy al tanto de las normas de la lengua y preguntar continuamente a la RAE y la Fundeu».

Otra de las ventajas de su trabajo es disfrutar de una de las bibliotecas más bellas de Sevilla, aunque muy poco conocida por la dificultad de acceso, por lógicas cuestiones de seguridad, que tiene el Parlamento andaluz.

«Es una de las bibliotecas más bonitas. El expresidente Manuel Chaves es uno de los que más la utilizan, pero también Enrique Benítez Palma, consejero de la Cámara de Cuentas, o el exconsejero José Juan Díaz Trillo, que también es novelista».

En definitiva, su profesión le permite dedicarse a su pasión, la literatura, difícil de desarrollar a pesar de haber logrado numerosos premios, porque «las grandes editoriales tienen sus autores de cabecera. Pero también es verdad que me muevo muy poco por mis circunstancias. A mí lo que me gusta es escribir, hasta presentar un libro me incomoda. No soy de las que me muevo especialmente, creo que si me moviera más a lo mejor hubiera llegado más lejos».

Actualmente, Elena Marqués reconoce que está en un momento de «impasse» y no está escribiendo prácticamente nada, ya que se ha matriculado en un máster de literatura latinoamericana «que me va a tener ocupada todo el año».