Un momento del concierto de Daddy Yankee ayer en Sevilla
Un momento del concierto de Daddy Yankee ayer en Sevilla - L. Vilches

Daddy Yankee pone a Sevilla a perrear con su reguetón sencillo y efectivo

El artista hizo disfrutar a cientos de personas en un concierto que casi llenó el Palacio de los Deportes de San Pablo y en el que encadenó todos sus éxitos

SevillaActualizado:

Cuando, en lo más alto de su carrera y tras hacer las Américas, a la inmensa Lola Flores le preguntaron que cómo se manejaba en EEUU, ella respondió que en español. «¿No habla usted inglés?», le preguntó el periodista. «No, ni Dios lo permita», respondió ella. Daddy Yankee, que ayer llenó el Palacio de los Deportes de Sevilla de regetón y baile, consiguió lo que buscaba: que su público lo pasase bien; que cientos de personas disfrutaran dando brincos al ritmo facilón tropical. ¿Es que Daddy Yankee no hace música para la élite? No, ni Dios lo permita. Lo suyo es una metralleta que «se te mete por los intestinos», que cantan otros regetoneros de referencia, Calle 13. Directo a las tripas, para que bailes sin pensar.

El cantante consiguió reunir en Sevilla a un variado grupo de gente. Con el aforo casi lleno, en San Pablo había desde niñas bien en pandilla hasta madres con hijas más cerca de los 10 que de los 20 años. Y mucha juventud. Chavalada sin artificios ni pretensiones. Como la música de Daddy Yankee. Nada más arrancar, Ramón Luis Ayala -que así se llama en realidad el artista de Puerto Rico- ya tenía a la gente gritando. El grueso de quienes acudieron ayer al maratón de cinco horas de regetón -antes de Daddy Yankee hubo pinchadiscos y música tropical- no pasaban de los 20 años. La generación que se ha criado perreando bajó ayer hasta abajo.

Juego de luces en el concierto
Juego de luces en el concierto - P. Melón

El espectáculo fue algo más de hora y media de regetón, que arrancó con los últimos temas del artista -«Con calma», «Rompe»- y acabó con un popurrí de las canciones más añejas que le hicieron famoso cuando su género, el regetón, aún era una novedad. En medio, todos sus temas conocidos.

Con «Mayor que yo», «Limbo» y «Hula Hoop», tres de sus canciones más famosas, la gente bailó con (más) ganas. Hubo quien se subió a hombros del colega y gritó la letra a pleno pulmón. En la parte de atrás un grupo de niñas que no pasaba de los 12 años daba botes junto a sus madres. La chavalada -bien de camisas de flores, gafas de sol imposibles, ombligos al aire ellas- quería más.

Y entonces llegó al catarsis. «Gasolina». No la canción de Haze «Gasolina, sangre y fuego», aunque tiene el mismo tono canalla. El tema probablemente más conocido de regetón que entona «a ella le gusta la gasolina/ dale más gasolina». Lanzado en 2004, 15 años después nadie sabe si la gasolina de la que menciona Daddy es una metáfora o la letra habla de combustible real. Pero poco importa, porque el público no fue ayer a San Pablo a descifrar letras. Fue a bailar. Y bailó. A pasarlo bien. Y disfrutaron.

Nada más complicado que un artista conecte como ayer lo hizo Daddy Yankee con su público. Nadie se quedó quieto mientras él estuvo en el escenario. Y que eso parezca sencillo se antoja complicado. ¿Busca algo más este artista que ver a la gente pasarlo bien? No. Ni Dios lo permita, que diría Lola Flores.