Trabajador de la plaza en una de las puertas que dan al ruedo
Trabajador de la plaza en una de las puertas que dan al ruedo - Rafael Avilés

La cara oculta de la Plaza de Toros de Sevilla

La exposición «Maestranza. Geografía humana» muestra con fotografías en blanco y negro de gran tamaño los rostros de los trabajadores que hacen posible los festejos taurinos

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La fiesta taurina no es fiesta sin las personas que la hacen posible. Trabajadores silenciosos que no reciben ningún tipo de aplauso ni tienen vuelta al ruedo posible pero que, sin duda, son los que hacen que el espectáculo tenga lugar y que muchos otros disfruten de él. Así lo han sentido los fotógrafos y periodistas Antonio Delgado-Roig y Rafael Avilés y así lo han querido transmitir en su exposición «Maestranza. Geografía Humana», que estará abierta al público en la Casa de la Provincia hasta el próximo día 2 de junio.

Rostros, rincones ocultos de la plaza y actividades que no se conocen pero que son absolutamente necesarias para el transcurrir de una buena tarde de toros. Esto es lo que se puede apreciar en las fotografías de gran formato expuestas en una muestra que surgió de la conversación entre estos dos autores y en la que hablaban de la afición de su niñez, lo que ha dado lugar a una colección de imágenes donde la tauromaquia tiene nombres propios.

El motivo principal que ha llevado a los dos autores a sacar a la luz estos 17 rostros de la plaza es mostrar «una cara del toreo desconocida», afirma Rafael Avilés, ya que «hay quien se está empeñando en dilapidar este arte y no se da cuenta de la cantidad de personas que hay trabajando para ello». «En Sevilla se nos llena la boca al hablar de toros, pero no sabemos quiénes son los responsables de que podamos ser taurinos y tengamos una fiesta sin parangón», exclama Delgado-Roig, quien afirma que han buscado enmarcar en primer plano los ojos y las manos de estos trabajadores «porque expresan la verdadera labor artesanal que realizan».

Y es que en esta empresa el trabajo es más que eso, no es simple remuneración, sino que hay orgullo y pertenencia, formas de vida e historias familiares, personas que realizan su labor enseñados por sus padres y abuelos y que no conciben otro empleo que el que llevan por su sangre. Así, encontramos a uno de los areneros de la plaza, la cuarta generación de una misma familia dedicada a esta labor. «Impresiona cómo llevan su oficio por delante y como se respetan unos a otros, sabiendo que el trabajo del compañero es esencial para que el suyo salga bien», relata Avilés.

Imagen de la mujer respnsable de la capilla de la Maestranza
Imagen de la mujer respnsable de la capilla de la Maestranza - Rafael Avilés

Son muchos y muy importantes los oficios que «Maestranza. Geografía humana» saca a la luz para darles el brillo que merecen. Labores como la de los monosabios quienes «salvan la vida de los animales de la plaza, como la de los caballos de los picadores», cuenta Avilés, así como se detiene en los mozos de callejón, personas dedicadas al buen discurrir de esta zona del recinto y quienes «son mucho más necesarios de lo que creemos, ya que son los encargados, por ejemplo, de dirigir hacia fuera a un toro cuando salta a este lugar».

Esta muestra llega a los rincones del edificio y de las personas que lo recorren. «Un día, haciendo las fotos, entré en el despacho de Diego Postigo -coordinador de los porteros de la plaza- allí vi un pequeño bombo como los de jugar al bingo», comenta Delgado-Roig, pero este artilugio no es ningún juego, sino que es el instrumento utilizado para sortear las puertas que le toca vigilar a cada trabajador. Puertas que, a día de hoy, no tienen torno ni tecnología alguna, continúan desde hace muchos años con un portero que manualmente revisa la entrada.

Un año y medio ha pasado desde que se realizara la primera fotografía y ambos autores han expresado la satisfacción que les ha hecho sentir el poder concluir un proyecto en el que llevaban mucho tiempo trabajando. «Es un orgullo poder haber dado luz a estas personas», afirma Avilés ratificado por Delgado Roig quien considera que «la fotografía puede llegar a enseñar el interior de las personas».