Antonio Vega, durante un concierto en el teatro Lope de Vega de Madrid en 2004
Antonio Vega, durante un concierto en el teatro Lope de Vega de Madrid en 2004 - Efe

Diez años de la muerte de Antonio Vega: el recuerdo de cinco músicos

Mikel Erentxun, Miguel Ríos, Clara Montes, Antonio Carmona y Nacho García Vega rememoran al autor de «La chica de ayer»

MadridActualizado:

Hoy se cumplen diez años de la muerte de Antonio Vega y, aunque el tiempo pasa, sus canciones ganan cada día más seguidores, su figura como artista no deja de crecer y los homenajes se repiten cada 12 de mayo. El pasado jueves se reunieron en el Café Berlín Ricardo Marín a la guitarra y voces, Basilio Marti a los teclados, Anye Bao a la batería y Billy Villegas al bajo para tocar lo mejor de su repertorio.

Mikel Erentxun

Vega se hizo amigo de muchísimos artistas a lo largo de su vida, que hoy le recuerdan con mucho cariño. «Hicimos una gira juntos que nunca olvidaré -dice Mikel Erentxun-. Él abría los conciertos en acústico, luego tocábamos Duncan Dhu y cerraba Luz Casal, cuando tocaba con dos baterías y una banda gigantesca. Estuvo muy bien, aunque Antonio era bastante reservado, y más allá del contacto en los escenarios no había mucha relación. Él llevaba su vida aparte de los demás, pero cuando nos encontrábamos en los camerinos siempre era un tipo encantador. Su repertorio es increíble, pero yo reivindicaría al Antonio Vega intérprete. Era un grandísimo compositor, por supuesto, pero a mí como intérprete me gusta incluso más. Siempre me gusta la gente que transmite algo especial, como Bob Dylan. Y ver a Antonio Vega coger cualquier canción, la que fuera, y convertirla en algo especial y único, era impresionante. Esa forma de transmitir solo la tienen los genios. Más allá de cantar bien o mal, lo importante es tener el don de transmitir tu verdad, y eso lo tiene muy poca gente. Antonio entre ellos».

Miguel Ríos

Otro gran artista que conoció bien a Antonio fue Miguel Ríos, que cantó con él en varias ocasiones interpretando canciones como «Una décima de segundo» o «La chica de ayer». «Diez años después de su muerte, sus canciones siguen resucitando el inagotable caudal de emociones que despertaron la primera vez que las escuchamos -dice el veterano rockero-. El lenguaje simbólico y la belleza metafórica de sus textos nos lo devuelven inmarcesible y eterno. Tan bello e inmortal como cuando lo vi cantar “Una décima de segundo”. Long live Antonio Vega».

Clara Montes

Clara Montes fue otra de las personas que disfrutó de la oportunidad de trabajar estrechamente con Vega, que compuso la música para los versos de «A trabajos forzados», canción perteneciente al disco de la vocalista «Canta a Gala». «Me acuerdo de la gran timidez de Antonio, hermosa virtud siendo tan grande -dice la artista madrileña-. Tenía sello propio en sus letras y melodías únicas y maravillosas, cosa que solo tienen quienes están tocados por el don de la genialidad. Cuando murió nos quedamos huérfanos toda una generación, y no hubo relevo».

Antonio Carmona

Una década después de su adiós, los hermanos Carmona aún le siguen «echando mucho de menos» porque, en su opinión, en todos estos años, «no ha surgido una creatividad» como la suya. «Él era un corazón andante, un personaje muy peculiar, maravilloso -asegura Antonio-. Ahora mismo, la música le echa muchísimo de menos porque no hay artistas de su calibre, era un maestro. Además, conforme está la música ahora mismo es muy difícil que salga otro igual. Antonio Vega era artista, amigo, un ser especial iluminado y tocado por la mano de Dios y de los ángeles que con cada palabra, con cada nota de su guitarra o de su voz, tocaba los corazones de las personas». La última vez que los Ketama vieron a Antonio fue «en un garito de Arturo Soria, cerca de donde él vivía. Ahí es donde se refugiaba en las maquetas de trenes que tanto le gustaban. Nos encontramos con él y nos dijo: “Tengo muchas ganas de volver a tocar con vosotros, os veo por las noches en televisiones nocturnas y siempre que estoy haciendo algo, me paro para escucharos». En ese mismo momento, le dijimos que le llamaríamos. A los dos días le llamamos y le habían ingresado... Era un ser especial, sus canciones han tocado el alma de mucha gente, son intemporales… Su personalidad nos recuerda a la de Camarón, un hombre tímido, con un aura especial y con una fragilidad que le hizo llegar a los corazones de mucha gente y a su vez, a autodestruirse. Se le echa de menos mucho y jamás se le olvidará».

Nacho García Vega

Su inseparable compañero en Nacha Pop, Nacho García Vega, se emociona al recordar a su amigo para ABC. «Me acuerdo de él todos los días del año, y no lo dijo de forma protocolaria ni cursi, sino porque es verdad. Tocamos sus canciones con el grupo, y su presencia en el escenario es constante. Hablo de él en los conciertos, y en una canción incluso toco acompañado por un punteo suyo grabado. No le echo más de menos que hace un año, porque siempre lo tengo muy presente. Pero echo de menos a ese socio de composición, a ese amigo, más que primo; ese amigo con el que me entendía sin palabras. Había una esfera en la que nos entendíamos sin hablarnos, contándonoslo todo con la mirada. Y el poso tremendo que ha dejado, la huella permanente a nivel musical en el pop español, sigue siendo muy visible. Sigo viendo mucha gente inspirada en su música, por no hablar de todos esos artistas que intentan imitarle sin disimulo, sin conseguirlo. En mi caso, tenerlo presente todos los días me ayuda mucho a lidiar con su ausencia física».

Un homenaje oficial frustrado

El recuerdo de Antonio Vega quedará eternamente indeleble gracias a sus canciones, y también gracias a homenajes de otras disciplinas artísticas, como «Tu voz entre otras mil», el documental que Paloma Concejero estrenó en 2014 tras cinco años de investigación. «Hice la película para que Antonio Vega no desapareciera cuando se fuera físicamente. Para que quedara su legado, para que quedara su historia, porque creo que se está olvidando que el arte es algo para ayudarte a vivir, para emocionarte, para profundizar en los conflictos, para entender los momentos duros, para curar las heridas; y eso, en un momento en el que la cultura se mira como entretenimiento, es importante recordarlo. Las canciones de Antonio Vega llevan detrás una historia, que es la suya. El lo decía: “Mis canciones son trozos de mi carne”. La película se hizo para los que no saben cuánto dolor, cuánto sufrimiento, cuanta oscuridad hay en la vida del artista hasta que encuentra la luz».

Paloma Concejero ha intentado promover un homenaje oficial al artista en las fiestas de San Isidro, pero las autoridades municipales le han cerrado todas las puertas. «Me decepciona mucho que en su cuidad, en Madrid, a pesar de todos los esfuerzos que hemos hecho, de todas las puertas a las que hemos llamado y de todas las reuniones que hemos intentado organizar, no haya un recuerdo oficial a Antonio en el décimo aniversario de su muerte, ya sea en San Isidro o en las fiestas de la Comunidad, siendo el músico más importante de Madrid. Queríamos hacer una proyección libre del documental en Malasaña, para todo el mundo. Pero nada, cero. No había presupuesto, según parece. Luego, viendo el cartel de San Isidro, no me puedo creer que Antonio Vega, retratista de la ciudad, no tuviera hueco en la programación. No es que necesite el reconocimiento de la oficialidad, pero sí no cuidamos a nuestros mejores artistas... Al final, parece que ser de Madrid es como no ser de ningún lado».