El accidente que despertó la pasión por la música de Liam Gallagher

El «enfant terrible» del brit-pop presenta «As you were» en medio de una ola de rumores por el regreso de Oasis

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Cuando era un niño, el pequeño de los Gallagher pensaba que lo de la música era para debiluchos. Además de ser un «niño malvado» (así lo describió su madre) que robaba y rompía cosas sin ton ni son, era el abusón del cole, un descerebrado que solía partir narices y otras partes del cuerpo a los compañeros que llegaban a clase con un instrumento bajo el brazo. Su hermano mayor Noel, que tocaba la guitarra, era el único que se libraba.

Un buen día, cuando tenía quince años, alguien más listo (que no más fuerte) que él decidió darle una lección. Fue a su encuentro armado con un martillo y lo descargó sobre su joven testa. Liam fue trasladado a un hospital sangrando a borbotones, contento como unas castañuelas por perderse la clase de matemáticas, y le curaron la herida sin mayor problema. Pero a los pocos días comprobó que algo había cambiado en su cerebro. Sonó una canción en la radio y se dio cuenta de que la música le sonaba de una forma distinta. De repente tenía sentido para él. Así, por accidente, o mejor dicho por agresión, comenzó el interés de Liam Gallagher por la música pop.

Lo cuenta él mismo en el estupendo documental «Supersonic», que recorre la historia de la banda más exitosa en Inglaterra desde los Beatles. Una banda que nació y murió por el mismo motivo: la relación de amor y odio entre los dos hermanos Gallagher.

Cuando la enésima bronca entre ellos puso fin a Oasis en 2009, Noel dio el primer paso autónomo actuando en solitario en un «show» benéfico en el Royal Albert Hall de Londres, pero Liam se adelantó en lo discográfico publicando su primer álbum con la banda Beady Eye en febrero de 2011.

Desde entonces ambos han publicado dos discos más (el último de Liam ya bajo su nombre) y se han mantenido muy presentes en el candelero mediático. En gran medida gracias a los insultos que se dedican mutuamente en la prensa, todo hay que decirlo.

De reunión nada

A veces parece que Noel quisiera enterrar el hacha de guerra, incluso ha estado dando cierto pábulo a los últimos rumores sobre un posible regreso de Oasis. Pero Liam sigue en sus trece, como aquel chaval de quince años que parecía destinado a una vida de delincuencia. «La situación sigue siendo la misma», afirma en una reciente entrevista. «El nuevo disco de Noel es una mierda de pop cósmico al estilo Kula Shaker, y yo sigo haciendo lo mío, dándole a la gente lo que quiere».

Esa la última frase que ha dedicado a su hermano mayor en los medios, pero quizá los Gallagher nos estén engañanado a todos y ya estén pactando las condiciones económicas de su esperadísimo regreso. Hasta que llegue ese día, Liam seguirá aparentando y haciendo aquello para lo que ha nacido: ser una arrogante, prepotente y altiva estrella del rock. Gracias a aquel afortunado golpe, nos dejará unas cuantas buenas canciones por el camino.