ARQUITECTURA

Los mejores rascacielos españoles

Torres como la de Iberdrola en Bilbao o la de Cristal en Madrid toman el pulso a la arquitectura desde las alturas. He aquí una selección de las más destacadas

Actualizado:123456
  1. Torre Iberdrola

    Arquitecto: César Pelli. Ubicación: Bilbao. Año de construcción: 2012. Altura: 165 metros.

    Esta torre se eleva próxima al río Nervión y es parte del desarrollo de la zona de Abandoibarra, foco cultural y de negocios y símbolo de la transformación de Bilbao. En su concepción, el proyecto buscaba valor en torno a dos factores clave: la definición de una mesurada singularidad formal y estética, y el logro tecnológico que garantizara una edificación altamente sostenible, que, en este caso, hizo valedor de un certificado LEED Platino al edificio. Su forma triangular deriva de la leve inclinación de los tres segmentos de un cilindro. En planta se observa cómo el perfil trasero es más corto que los situados a los lados, que forman una especie de proa que señala a la avenida Elcano. El gesto es enfatizado por el tratamiento escultórico en cristal y acero de la base. En el cuerpo del edificio se aplicó una amplia diversidad de estrategias de sostenibilidad: hormigón de un antiguo depósito de ferrocarriles y cenizas volantes; un ciclo continuo de agua a 30ºC fluye por toda la estructura para ajustar la temperatura interior, en función de la estación y hora del día; doble acristalamiento en la superficie de la fachada de alta eficiencia…

  2. Torre PwC

    Arquitectos: Carlos Rubio Carvajal y Enrique Álvarez-Sala Walther. Ubicación: Madrid. Año de construcción: 2008. Altura: 236 metros.

    El edificio, el tercero más alto de España, se planteó a partir de un análisis de geometrías rigurosas que permitieran albergar en él diferentes usos y lo dotaran de la flexibilidad necesaria que le garantizase una prolongada vida útil. El proyecto se configuró mediante el apilamiento de usos y entornos diferentes: un centro de congresos, un hotel - que ocupa los dos tercios inferiores- y diferentes plantas destinadas a oficinas. Los órdenes de geometrías principales, generados a partir de un triángulo equilátero y tres circunferencias tangentes, permitieron optimizar la longitud de fachada para la superficie construida de cada planta. Sus tres pliegues verticales dotan de esbeltez al volumen, así como facilitan la penetración de luz y ventilación natural en su núcleo. El conjunto está envuelto por una doble piel formada por escamas de vidrio y aluminio, creando una superficie unificada que subraya la escala en altura del edificio, planteado con una firme pero contenida voluntad de singularidad.

    Es la única de las Cuatro Torres diseñado por un arquitecto español.

  3. Torre Sevilla

    Arquitecto: César Pelli. Ubicación: Sevilla. Año de construcción: 2015. Altura: 180,50 metros.

    Las vicisitudes atravesadas por la construcción de las torres de Pelli en España son materia para narrar la crónica de la burbuja económica. La historia de Torre Sevilla ofrecería el episodio más paradigmático: grandes emprendimientos económicos fallidos, malentendidos y enfrentamientos políticos, y un sinfín de complicaciones administrativas demoraron la puesta en uso de este edificio, concebido para ser un centro comercial y que acabó destinado a ser sede de oficinas y hotel. El inmueble de 37 plantas se propuso como un icono contemporáneo de la ciudad, en diálogo con La Giralda, con una geometría sencilla y pura. El volumen va adelgazando su diámetro a medida que asciende, con una forma elíptica que busca causar el menor impacto sobre el vecino casco histórico. El factor más importante del proyecto, además del cuidado en introducir estrategias de sostenibilidad, es su preocupación en crear en torno a su base una zona peatonal que permita diversos usos comerciales y lúdicos. El diseño de esta plaza busca continuidad con la fachada, incorporando elementos arquitectónicos que aligeren el efecto de las altas temperaturas frecuentes en la urbe.

  4. Torre Agbar

    Arquitecto: Jean Nouvel. Ubicación: Barcelona. Año de construcción: 2005. Altura: 145 metros.

    Nouvel contribuía con este edificio al apogeo de la arquitectura espectáculo en España. Escogía definirlo no como torre o rascacielos, en el sentido «americano», sino que le otorgaba categoría orgánica para vincularlo poéticamente con el agua, dado que el inmueble iba a ser la sede administrativa de Aigües de Barcelona. Según él, su forma y altura evocaban la potencia de un géiser; su fachada quería sugerir la superficie delicada y resplandeciente del agua. Afirmaba que aludía también a iconos locales sólidos, como el macizo de Montserrat y las torres de la Sagrada Familia de Gaudí. Principalmente construida con hormigón, aluminio y vidrio, mide 145 metros, lo que la sitúa a unos pocos respecto a los otros dos edificios más altos de la ciudad: el Hotel Arts y la Torre Mapfre. Su papel era señalar la entrada al distrito tecnológico 22@. Vaivenes posteriores lo llevaron a ser adquirido por la cadena hotelera Hyatt para reconvertirlo en hotel de lujo. Actualmente es propiedad de una sociedad de inversión. Guarda un sospechoso parecido a su contemporáneo Gherkin londinense, de Norman Foster.

  5. Torre de Cristal

    Arquitecto: César Pelli. Ubicación: Madrid. #Año de construcción: 2009. Altura: 249,60 metros.

    Con una altura de casi 250 metros, que debía otorgarle pleno protagonismo dentro del parque empresarial Cuatro Torres Business Area, Pelli planteó este edificio como una angulosa escultura, a la manera de un asta, donde el reflejo del cielo sobre su superficie acristalada otorga expresión y dinamismo a la estructura. El jardín de invierno situado en lo alto, iluminado por la noche y visible a lo largo del Paseo de la Castellana, se entiende como un esencial detalle estético con el que se expresa la atención puesta en asegurar la sostenibilidad de la torre mediante la aplicación de materiales y sistemas constructivos altamente tecnologizados que controlaran los niveles de iluminación, ventilación, aire acondicionado y calefacción mediante un ordenador central, o la instalación de placas fotovoltaicas en la cubierta. Las dimensiones interiores fueron también planificadas para garantizar que todos los espacios de trabajo recibieran luz natural y óptimas condiciones de confort. El argentino César Pelli se ha convertido en un especialista en rascacielos. Su estudio tiene una extensa experiencia en la materia.

  6. Hotel Sky Barcelona

    Arquitectos: Dominique Perrault - AIA Salazar-Navarro. Ubicación: Barcelona. Año de construcción: 2007. Altura: 120 metros.

    El concepto de torre planteado por Perrault aquí surge como una lectura de la naturaleza de Barcelona, integrando en ella las dos dimensiones que componen la identidad de la ciudad: por un lado, la horizontalidad de la malla urbana definida por el Plan Cerdà, y, por otro, la verticalidad que imponen la estructura de la Sagrada Familia y el Monte Tibidabo. El edificio plantea un juego entre dos volúmenes: un cubo que sirve de contrapunto posterior, mientras una torre de 120 metros, un paralelepípedo rectangular cortado a lo largo, divide a dos partes retraídas horizontalmente. Esta ruptura de un bloque geométrico perfecto crea movimiento. El voladizo a 20 metros de altura que genera sirve de señal de entrada a la Diagonal y es seña de identidad para el hotel. El volumen posterior acoge sus partes comunes, mientras la torre ancha y profunda alberga las habitaciones y proporciona una amplia vista sobre la ciudad. La fachada está cubierta por paneles opacos que otorgan expresividad, haciendo del edificio una especie de gran pantalla que mira a la urbe y su paisaje.