Vivienda de la que se sustrajeron los fardos de hachís.
Vivienda de la que se sustrajeron los fardos de hachís. - C. Cherbuy
SAN FERNANDO

«Era como una película, llegaron varios coches a gran velocidad y se fueron igual»

El barrio de La Casería asimila lo ocurrido ante la sorpresa de los vecinos y un día intenso de idas y venidas policiales

C. Cherbuy
San FernandoActualizado:

La Casería es un barrio humilde que se ha dado a conocer últimamente por ser el escenario de la última película que se hizo con la Concha de Oro del Festival de Cine de San Sebastián. 'Entre dos aguas' de Isaki Lacuesta narraba la historia de dos hermanos que se reencontraban, tras pasar uno de ellos tiempo en la cárcel por tráfico de drogas. Unos elementos que el pasado miércoles dieron el salto de la ficción a la realidad, aunque para muchos vecinos de la zona se tratase de una especie de película.

Y es que La Casería es zona de paseo para muchos residentes e isleños, que van a buscar entre su naturaleza y con las vistas de la Bahía de Cádiz paz y tranquilidad. Lo que precisamente se rompió sobre las nueve de la mañana del pasado miércoles cuando varios coches aparcaron de manera abrupta en el descampado del lugar y seis marroquíes se bajaron para hacer un 'vuelco' (robarle droga a otro clan). Una situación que la policía aún investiga para detectar tanto a los ladrones como a los encargados de custodiar los fardos.

«Era como los coches que ves en las películas que van tan rápido. Me llamaron la atención porque levantaron una gran polvareda y aparcaron de forma abrupta. Ahora ya no vi cuántos se bajaron ni si llevaban armas». Sí que llevaban armas. En total eran seis los que se dirigieron a una casa que colinda junto a las asociaciones de pescadores del lugar. Entraron con fuerza y su objetivo era claro hacerse con los diferentes fardos de droga que se encontraban en el lugar.

«Ya vi que salieron también muy rápido, pero tampoco me fijé en lo que llevaban en las manos. Estaba lejos y no distinguía. Lo que sí, que volvieron a salir muy rápido y se fueron. Es cierto que me pareció muy llamativo, pero en eso momento no piensas en lo que uno se enteró tras llegar la policía. Piensas que son unos locos y que van con prisa y que habían cogido algo».

Y es que para este barrio señero de San Fernando el suceso ha cogido por sorpresa. Conocido por su identidad pesquera y por su gastronomía, teniendo a 'El Bartolo' como gran referencia del lugar, es común ver como los pescadores llegan y ofrecen su pescado recién cogido. Allí mismo se ubican las casetas coloridas de pescadores, que precisamente siempre son fotografiads y han salido en diferentes reportajes. Dos fueron analizadas por la Policía Nacional para incautarse de otros 19 fardos de hachís.

Muchos no se enteraron de lo que ocurrió en el lugar ya que fue muy temprano, pero si vieron que varios coches de la Policía Nacional llegaron alertados por lo ocurrido. «Yo vi muchos coches de la Policía Nacional y cuando ya vez tanto te hueles que algo ha ocurrido y que debe ser de droga, porque no era normal la cantidad de vehículos que había», relata un vecino que saca a su perro a dar una vuelta por la zona.

Estas casetas de pescadores están alejadas del barrio en sí por un descampado con un campo de fútbol de tierra con porterías degastadas. Lo siguiente son tres grandes torres (las torres de La Casería) que desentonen con el resto del lugar y una urbanización de unifamiliares de lujo. «Algunas de esas casas fueron ocupadas. Les ha costado venderlas». Precisamente el barrio ha dejado atrás la polémica que supusieron las torres, un macroproyecto que aspiraba levantar más edificios, pero que solo se quedó en tres, con las protestas de los vecinos por romper la estética e identidad del barrio.

Unas torres levantadas por Rafael Gómez, conocido como 'Sandokán' y encarcelado por el caso Malaya, que salpicó a San Fernando por este hecho. Los propietarios tuvieron varios problemas ante las complicaciones que rodeo toda la construcción de estas torres que ya se han hecho con el lugar.

De hecho estos inmuebles fueron testigos con palco de lujo a todo lo que ocurrió. «Por la tarde también vino la policía. Vamos yo me enteré de que algo había pasado por la mañana por mi mujer, pero por la tarde vimos como la policía regresaba y de nuevo con varios coches, pero estamos lejos y no se veía nada más que mucho movimiento de los agentes».

19 fardos

La policía llegó a derribar la puerta de la vivienda, tras tener la autorización judicial, ya por la tarde. Allí y en otros dos locales de las casetas de pescadores, la Policía se hizo con una total de 19 fardos, desconociéndose cuántos se habían llevado en el asalto anterior.

«Hombre para mí es una sorpresa que tan cerca de mi casa esté eso. No es un barrio conflictivo ni de problemas y es una zona alejada y con mala comunicaciones». Al menos en carretera, ya que La Casería es un embudo que tiene pocas salidas. Una especie de ratonera que lleva o a la población de San Carlos (donde se encuentra el hospital y las instalaciones militares) o hacia el polígono Fadricas II, que colinda con Bahía Sur. Por lo que llegar hasta la autovía resulta complicado.

Eso sí, se encuentra abierta a la Bahía y tiene un club náutico con diferentes embarcaciones y que reclama dragados ante la imposibilidad de navegar cuando es marea baja. «Aquí no se ven lanchas de esas de varios motores, ni personas de madrugada esperando en la playa. Está abierta a la Bahía pero uno no piensa que en las casetas de pescadores se encuentre eso».

Tras lo sucedido resulta más complicado acceder a esta zona. Los que habitualmente se mueven por allí no quieren hablar del asunto ni hacer referencia y dejan claro que los no quieren hablar de este suceso.

Otro gran alijo en San Fernando

Cualquier comisario, jefe o intendente, tanto de Policía Nacional como de Policía Local, que ha pasado por San Fernando siempre destaca sus bajos índices de criminalidad. Es una ciudad «tranquila» suelen remarcar haciendo alusión a diferentes episodios aislados de violencia, robos o sucesos.

Y es cierto, pero también es llamativo que este 'vuelco' ocurra tan solo unos meses después de haberse desmantelado una importante plantación de marihuana en la ciudad. Precisamente en el polígono de Fadricas.

En una de las naves de este polígono industrial habían instalado más de 2.000 plantas de esta droga. Llamó especialmente la atención la profesionalidad con la que se manejaban estos cultivadores. La supuesta organización tenía montado el 'negocio' en una nave de 400 metros cuadrados que habían acondicionado y estructurado a la perfección para instalar en ella las plantas por sus diferentes fases de crecimiento y posterior preparación. Salas específicas donde plantarlas, secarlas, cortarlas... con todo los detalles necesarios para una producción que saliera bien rentable.

Cuando los investigadores que han llevado este asunto entraron al registro, se encontraron la macroplantación dividida en diferentes departamentos estancos mediante aislantes térmicos. Además, por supuesto, de que no faltaba una completísima instalación de aires acondicionados, filtros, lámparas de alto voltaje y ventiladores con los que logran las mejores condiciones para que la marihuana crezca rápido.

Por otro lado, detectaron multitud de aparatos diseñados para que los 'guardadores' (los que se encargan de vigilar y controlar los cultivos) pudieran testar de manera minuciosa la luz de las diferentes salas, la temperatura, o la humedad de cada planta. Y a la vez, disimular por medio de extractores el característico olor que desprende la 'maría' para no ser detectados ni por trabajadores del polígono ni por las fuerzas policiales. Aunque finalmente fue el olor, ante tal cantidad de plantas, lo que hizo que fueran detectados y se iniciara el dispositivo.