SUCESOS

Vídeo: Rescate extremo de una patera en la misma zona donde naufragó la de los Caños

El Servicio Marítimo de la Guardia Civil evita que la embarcación, con 50 personas a bordo, que navegaba ya sin rumbo, choque contra las rocas

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Antes de la desgracia está a menudo el peligro. Cuando se hablan de frágiles embarcaciones que intentan de cualquier forma cruzar el Estrecho hacinadas de personas, entre miedos, frío, angustia, y en un mar que no entiende de comprensión ni caridad, el riesgo es evidente. Y luchar contra él, muy complicado.

El pasado 5 de noviembre ese peligro se convirtió en tragedia. Recuerden. No hace mucho. Una patera en la que viajaban 40 personas encalló contra un arrecife próximo al Faro de Trafalgar. Perdieron la vida más de la mitad de ellos. Y esos días, esas playas donde tanta gente disfruta en verano, se convirtieron en el escenario lúgubre de una liturgia negra donde iban llegando los cadáveres sin vida de jóvenes magrebíes que acabaron allí y para siempre su viaje.

Pues este mismo jueves, un día cualquiera, como la otra vez, pudo pasar lo mismo. Exactamente igual. De nuevo en la más absoluta oscuridad. Con una corriente extremadamente peligrosa y un barco cargado de mucha desesperación. E incluso peor. Esta vez viajaban 51 personas. Once más. Entre ellos, varios menores y una mujer. Sin chalecos y con el rumbo perdido. Iban hacia las rocas.

Hasta que llegó una patrullera del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, cuya tripulación, corriendo también un gran riesgo para ellos, evitó el impacto que podría haber sido mortal si estas personas, que no saben nadar, se hubieran ido al agua.

Primero mantuvieron el contacto para tranquilizarlos. En francés, como se puede escuchar en el vídeo que acompaña esta noticia. «¿Cuántas personas hay en la embarcación?», les pregunta el patrón. «Atendernos. ¿Hay mujeres, niños?», «Tranquilos». En una barca hacinada, unos encima de otros, sin protección alguna, los nervios y el miedo pueden tener el peor de los resultados si caen al mar.

La pericia de la tripulación les salvó

Ocurrió en torno a las siete de la tarde. A una milla de Trafalgar. «Iban directos a las rocas. Al mismo fondo de la otra vez...», cuenta el teniente Moisés quien además pilotaba la patrullera. «Al vernos el patrón de la patera soltó los mandos y el barco quedó a la deriva, tuvimos que sacarlos como pudimos». Un rescate completamente al límite. «Hubo momentos que nuestra sonda de profundidad era solo de un metro».

La pericia de la tripulación del Servicio Marítimo fue clave. Su valentía, también. «Pasamos con la patrullera entre las rocas y la patera y con nuestro aguaje conseguimos que cambiase el rumbo». «Pasamos miedo... fue muy complicado, pero bueno, salió todo bien», afirma restándose importancia.

Finalmente, lograron su objetivo. En torno a las ocho, todas esas personas eran rescatadas y trasladadas por Salvamento Marítimo a puerto. Algunos con graves síntomas de hipotermia pero ahí se quedó y esta vez, el peligro no llegó a desgracia.