Un agente colocando el dispositivo en un quitamiedos de la carretera
Un agente colocando el dispositivo en un quitamiedos de la carretera - LA VOZ
SEGURIDAD VIAL

Tráfico ya utiliza en las carreteras de Cádiz su primer mini-radar móvil

La Jefatura Provincial confirma que el veloláser está operativo y gestionado por los agentes de la Guardia Civil

CÁDIZActualizado:

Los veloláser o mini-radares móviles ya se encuentran operativos en la provincia. La Jefatura de Cádiz ha confirmado que el subsector de Tráfico de la Guardia Civil cuenta con uno de estos aparatos para su utilización en la red de carreteras de la provincia. Gracias a su reducido tamaño pueden ser transportados a bordo de las motos de los agentes, lo que facilita el cambio de ubicación con cierta rapidez.

El Gobierno anterior anunció el pasado enero la implantación de este moderno sistema de control de velocidad, que no necesita de la presencia de los agentes para confirmar la infracción por exceso de velocidad.

Los nuevos aparatos de la DGT han sido fabricados por Invia Sistemas, una compañía española. Son muy pequeños y además no son detectables por los dispositivos particulares antiradares, lo que permite aumentar la efectividad. Son capaces de controlar la velocidad en dos carriles distintos, inclusive cuando tengan direcciones opuestas, y con una velocidad máxima de 250 kilómetros por hora. De momento, no son capaces de detectar si un vehículo carece o no del seguro obligatorio, como ya hacen algunos vehículos de la Guardia Civil.

Uno de los mayores avances de la aplicación de este novedoso sistema de control de velocidad en las carreteras es que no necesita la presencia de la Guardia Civil, por lo que se puede controlar de forma telemática por varios dispositivos al mismo tiempo, si fuera necesario, lo que sin duda también aumentará la efectividad, debido a que pasarán más inadvertidos, es decir, la pareja de agentes no tendrá que estar al lado de él, sino a unas decenas de metros más adelante, por ejemplo. Al ser inalámbricos, se controlan desde cualquier dispositivo con conexión Wi-Fi (con una efectividad de 50 metros) o 3G/4G, y tendrían una mayor efectividad en zonas urbanas, como la zona 30, zonas de colegio y similares, aunque desde el fabricante también apuntan a su alta efectividad en zonas interurbanas.

Las multas por exceso de velocidad han batido un nuevo récord en la provincia logrando un máximo histórico en materia de recaudación. Los radares que se encuentran en las carreteras gaditanas (21 fijos y 6 móviles) cazaron entre 2016 y 2017 a 83.577 conductores por encima del límite de velocidad permitido. La cifra supera con creces al registro de 2013, uno de los más altos de la estadística provincial, en el que se contabilizaron 47.280 denuncias.

La Dirección General de Tráfico (DGT) no perdona los excesos al volante ni tampoco lo hace el Ministerio de Hacienda, que ha encontrado en las multas de circulación una fuente inagotable de ingresos. Las sanciones por velocidad impuestas en Cádiz el año pasado permitieron al Estado ingresar 4,7 millones de euros.

Los nuevos cinemómetros láser están preparados para ser transportados fácilmente en una moto de la Guardia Civil o ser instalados en un trípode de apenas metro y medio de alto, aunque también pueden anclarse en los guardarraíles fácilmente o en cualquier poste; incluso pueden ser instalados en un coche. La instalación es tan sencilla que está pensado para que se monte en apenas un solo minuto.

La DGT compró en su día 60 aparatos de estas características, que han sido probados de manera experimental en los últimos meses. Se presupone que este tipo de radares no sustituirán al radar fijo convencional, sino más bien al radar móvil, por su carácter portátil.

El precio unitario de cada radar es de 14 338 euros, costando en total 860 310 euros. Tal y como apuntan desde AutoBuild, se amortizaría cada uno de ellos con simplemente 300 multas graves (100 euros, 50 con pronto pago).

Cabe recordar, además, que el Tribunal Supremo rebajó el pasado mes de abril el margen de error de los radares móviles de tráfico que miden la velocidad desde una ubicación fija. De esta forma, se les debe atribuir el mismo margen de error que a los fijos (pasando del 7 al 5%), lo que afectará al número de conductores ‘cazados’ que se libran de la sanción por exceso de velocidad.