Una de las secciones de la jacket en el astillero de Puerto Real
Una de las secciones de la jacket en el astillero de Puerto Real - LA VOZ
INDUSTRIA NAVAL

De los petroleros a los molinos eólicos

Comienza en el astillero de Puerto Real el montaje de las 20 jackets para un parque marino en el Mar del Norte

La factoría puertorrealeña tiene en cartera también la construcción de una subestación eléctrica y de una estructura flotante

CÁDIZActualizado:

El negocio offshore ha tomado el relevo en el astillero de Puerto Real a la obra de los petroleros de la serie Suezmax. La entraga el pasado 10 de julio al grupo Ibaizábal del cuarto y último buque, el 'Monte Ulía', ha dejado a la factoría puertoreraleña pendiente de nuevos contratos de construcción naval. Mientras llegan estos acuerdos, la dirección de Navantia ha seguido adelante con la diversificación de su oferta apostando de lleno por la infraetructura de las renovables. Así, el astillero ha coemnzado de forma oficial la construcción de las 20 'upper' jackets para el parque eólico Moray Firth Offshore East, adjudicado por el contratista belga Smulders. Los talleres de cabecera de la factoría han estado cortando acero durante lsa últimas semanas, pero a partir de ahora comieza la fase de montaje de estas estructuras.

Las 'upper' jackets, de aproximadamente 460 toneladas cada una, se construirán en el astillero de Navantia en Puerto Real, dando continuidad en el sector offshore a las dos subestaciones ya construidas en el mismo para los campos de energía eólica marina East Anglia One y Wikinger (ambos para Iberdrola)

En la actualidad Puerto Real cuenta con dos programas eólicos en cartera: la estructura flotante para turbina eólica del programa Kincardine y el módulo para la subestación eléctrica para el campo Johan Sverdrup. El encargo para el parque eólico de Moray y para un nuevo cliente mejora el posicionamiento de Navantia en este creciente negocio.

Plazos de entrega

Una vez iniciados los trabajos de fabricación en el astillero, las entregas de estas unidades se han establecido en términos "FOB, ready for Load Out", con previsión de embarque en lotes de dos unidades, siendo la entrega del primero en el último trimestre de 2019 y del último lote en primavera de 2020.

Navantia, al hacerse con este contrato, participa en un macroproyecto eólico en el Mar del Norte, un campo eólico de más de 1.000 MW, que ha sido dividido en tres fases (esta primera de 500MW), localizado en aguas territoriales escocesas.

Piezas de las jackets en el astillero de Puerto Real, preparadas para su montaje
Piezas de las jackets en el astillero de Puerto Real, preparadas para su montaje - LA VOZ

Esta operación aporta trabajo inmediato a este astillero de Navantia, y sirve para consolidar su papel en el mercado offshore, objetivo recogido en su Plan Estratégico recientemente firmado.

La carga de trabajo de Navantia en esta fase asciende a 382.000 horas de montadores, soldadores, pintores, y servicios auxiliares, lo que supone una generación de unos 250 puestos de trabajo en la zona durante el año que durará el contrato.

Navantia anunció el pasado 15 de marzo la firma de este contrato eólico para desarrollar en el astillero de Puerto Real.

Carga de Fene

Navantia logró otro contrato eólico poco después de firmar el de Equinor Energy. En este caso era la construcción de cinco torres flotantes que ya se construyen en el astillero gallego de Fene (A Coruña). La empresa pública se adjudicó esta obra junto a Windar. Las cinco unidades están destinadas al campo Kinkardine, situado a 15 kilómetros de Aberdeen (Reino Unido).

Los trabajos de construcción comenzaron el pasado marzo con el corte y curvado de la chapa en las instalaciones de Windar renovables en Avilés, y siguen en la factoría de Fene con la fabricación del resto de componentes y ensamblado de las unidades, extendiéndose hasta abril de 2020. La carga de trabajo asciende a 1.250.000 horas para la producción de aproximadamente 15.000 toneladas de acero. Sin embargo, el tiempo tan ajustado del contrato de estas estructuras flotantes llevó a Navantia a desviar hasta Puerto Real la construcción de una de las cinco plataformas. Esta otra también ha arrancado en la planta gaditana.

Acero de las corbetas

El ritmo de trabajo en el astillero puertorrealeño no cesa aunque es mucho menor que el registrado durante el periodo de obra de los cuatro petroleros. Sus talleres de cabecera colaboran con la factoría de San Fernando en el corte de bloques para las cinco corbetas saudíes que se montarán en el astillero isleño. La dirección de Navantia asignó a Puerto real el corte de 30 bloques para la obra de las corbetas.

No obstante, el sector eólico será el que mantenga con vida al astillero de Puerto Real hasta la firma de nuevos contratos navales, similares al de los petroleros Suezmax de Ibaizabal. Así, la compañía arrancará a la vuelta del verano la construcción de su tercera plataforma offshore. En esta ocasión será para el complejo petrolífero en el Mar del Norte que promueve la noruega Equinor Energy. El pasado 7 de febrero se firmó en Oslo el contrato entre Navantia y esta compañía.

Se trata de la construcción de una subestación eléctrica para el yacimiento petrolífero Johan Sverdrup, uno de los mayores de la costa Noruega. Johan Sverdrup es un gran yacimiento petrolífero situado en el Mar del Norte a unos 140 kilómetros al oeste de la ciudad de Stavanger. El módulo, de aproximadamente 4.000 toneladas, se construirá en su totalidad en el astillero de Navantia en Puerto Real, dando continuidad a las dos subestaciones ya construidas en el mismo para los campos de eólica marina Wikinger y East Anglia One, encargadas en su día por Iberdrola. Los trabajos de fabricación comenzarán después de las vacaciones de verano, con un alcance de medio millón de horas de trabajo, ocupando a una media de, al menos, 350 personas. La ejecución del proyecto se extenderá por un periodo de entre 17 y 25 meses.

Por último, Navantia sigue negociando con el astillero francés de A’tlantique la construcción en Puerto Real de secciones de cruceros. Tras el intento fallido por la premura de tiempo el pasado enero se retomaron las conversaciones para llegar a un acuerdo definitivo en 2019. El astillero francés tiene sobrecarga de trabajo gracias a varios encargos de obra de nuevos cruceros para la compañía Royal Caribbean, lo que ha obligado a subcontratar fuera algunas secciones. Navantia está muy bien posicionada y se espera que fructifique un acuerdo a lo largo del verano.