Entrega del petrolero 'Monte Ulía' en el astillero de Puerto Real. - Francis Jiménez
NAVANTIA

Navantia-Puerto Real hace historia en la Bahía con la entrega del último petrolero

La presidenta de la compañía, Susana de Sarriá, anuncia el desvío de carga de trabajo de San Fernando a Puerto Real y la reparacion en su dique de cinco cruceros

El astillero orienta ahora su futuro más inmediato a los encargos 'offshore' para eólica-marina

Puerto RealActualizado:

Navantia ha entregado este miércoles 10 de julio en el astillero de Puerto Real el cuarto y ultimo petrolero de la serie Suezmax que ha construido para el grupo vasco Ibaizábal. Se trata de un tanquero de 274 metros de eslora y 48 de manga con capacidad de transportar 175.000 metros cúbicos de crudo.

El director del astillero, Javier Herrador, ha agradecido el esfuerzo de la plantilla y de la industria auxiliar. Han participado en este proyecto 65 empresas. Por su parte, el presidente del grupo Ibaizábal, Alejandro Aznar, ha reconocido que es un día agridulce porque se acaba un trabajo bien hecho.

Ahora, el relevo en el astillero puertorrealeño lo toman los encargos eolicos ( 20 jackets, una plataforma para una subestacion eléctrica para un complejo en Noruega de la empresa Abiel), la reforma de cinco cruceros y el desvío de carga de trabajo de las corbetas de San Fernando. Y es que una de las novedades adelantadas por la presidenta de Navantia, Susana de Sarriá, en su discurso es el desvío de carga de trabajo de San Fernando a Puerto Real. En total, unos 3.000 empleos para los proximos tres años.

La presidenta ha dibujado un horizonte esperanzador para la compañía y, sobre todo, con carga de trabajo. A finales de junio, Navantia firmó un acuerdo para la reparacion de 37 cruceros, y cinco de ellos vendran al dique de Puerto Real.

Cerraba el turno de comparecencia el ministro de Fomento José Luis Ábalos, que ha comparado la ingeniería naval con las grandes infraestructuras y afirmó que hay que sentirse orgullosos con este tipo de construcciones.

Por su parte, el consejero de Hacienda, Juan Bravo, en declaraciones a LA VOZ, destacó que la política naval-industrial es «una política de estado» y la mejor prueba del desarrollo que han tenido los astilleros en los últimos cinco años ha sido la gestión que se inició por parte del Gobierno de Mariano Rajoy hasta la firma el pasado diciembre de su Plan Estratégico, cuyo objetivo no es otro que lograr mayor eficacia y competitividad de Navantia.

Esta trayectoria comenzó bajo la presidencia de José Manuel Revuelta, el primer presidente de Navantia que habló de lo que hoy conocemos como 'Astillero 4.0', y la continuó su sucesor en el cargo Esteban García Vilasánchez. La actual presidenta de la compañía, Susana de Sarriá, ha heredado estos principios que ahora toca poner en práctica. El consejero Juan Bravo ha manifestado el apoyo de la Junta a Navaantia en el desarrollo industrial.

Fin a la serie Suezmax

La entrega del ‘Monte Ulía’ a su armador pone fin a una de las etapas más prósperas del astillero puertorrealeño. El contrato con el grupo vasco Ibaizábal se firmó en julio de 2015, después de una larga negociación y con el visto bueno de la SEPI, pese a las reticencias iniciales por su escasa rentabilidad. No obstante, la obra de los petroleros Suezmax ha permitido a Navantia volver a la construcción civil de estos tanqueros veinte años después de que abandonara este tipo de contratos y, lo que es más importante aún, a generar empleo en la Bahía. La construcción de los petroleros ha dado lugar a una ocupación superior a las 3.000 personas en el astillero durante los cuatro años que ha durado la obra.

El acuerdo entre Navantia y el grupo Ibaizábal se firmó en un momento muy delicado para la industria naval gaditana y el contrato recogía la opción de dos más. Los astilleros salían entonces de cuatro años de sequía y la carga de trabajo era mínima. Así, el Gobierno español, a través de la SEPI, principal accionista de Navantia, se embarcó en un ambicioso proyecto para resucitar la construcción civil en los astilleros después de veinte años de ausencia. Sin embargo, Navantia tuvo que hacer varios encajes para poder asumir esta obra, ya que su desaparición del mercado de gaseros y petroleros durante dos décadas la había dejado en fuera de juego.

LAVOZ publicó en febrero de 2018 que Navantia y la SEPI descartaban ampliar el contrato a un quinto y sexto petrolero. El bajo coste de la producción era el principal motivo que se esgrimía para no embarcarse en la construcción de dos unidades más.

No fue fácil alcanzar el acuerdo entre Navantia y el Grupo Ibaizábal. La Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI), a la que pertenece la constructora naval pública, tenía serias dudas sobre el futuro económico de este ambiciosos contrato en caso de retraso. El margen de rentabilidad ha sido muy pequeño, pero ha permitido a Navantia regresar a una actividad civil donde fue líder. Sin embargo, las dos décadas de ausencia española en este campo hsirvieron para que los astilleros asiáticos tomaran ventaja tecnológica y ofrecieran un producto a precio muy competitivo.

La compañía española abandonó este negocio en la década de los noventa después de una intensa labor durante los años setenta y ochenta. Fue entonces cuando se botó el ‘Ocean Lion’, el’ ‘María Alejandra’ y el ‘Valencia’, entre otros. Pero los astilleros públicos dieron un golpe de timón a mediados de los noventa en favor de la construcción militar abandonando así los grandes proyectos civiles de petroleros y gaseros.

Fue entonces cuando los astilleros asiáticos tomaron el relevo y llenaron el hueco que había dejado libre España. En estos últimos veinte años Corea y Japón han desarrollado la industria y la tecnología necesaria para liderar este tipo de construcciones.

El importe del contrato de los petroleros Suezmax se cerró por valor de 288 millones de euros, a razón de 72 millones por buque. El objetivo de Ibaizábal, cliente directo de Navantia que opera con el armador Ondimar Transportes Marítimos, ha sido alquilar la nueva flota a las compañías Total y Cepsa para el transporte de crudo a través del Canal de Suez, de ahí el nombre de Suezmax, es decir, buques especiales para navegar por esta ruta entre el mar Rojo y el Mediterráneo a orillas de Egipto. Las dudas de la SEPI tenían su fundamento en lo ajustado de las condiciones económicas de la oferta presentada por Navantia.

Para que la empresa pública pudiera embarcarse en este proyecto fue necesario que los astilleros buscaran un socio estratégico con el que poder operar. Así, la dirección de Navantia, entonces bajo la presidencia de José Manuel Revuelta, firmó con el astillero coreano de Daewoo la ejecución de estos buques, mediante la cual, Corea se hacía cargo de su ingeniería, aportación de materia prima y precio final del producto. Por su parte Navantia aportaba las instalaciones y la mano de obra.

Con estos mimbres se firmó el contrato en julio de 2015 y en abril de 2016 arrancó la obra en el astillero de Puerto Real con el tradicional corte de chapa. El primer petrolero, el ‘Monte Udala’, se entregó el 13 de marzo de 2018. La obra tomó alas a partir de ese instante, en que la cadena de producción quedó totalmente ajustada y engrasada. El segundo buque, el ‘Monte Urbasa’, se entregó el 17 de julio de 2018, mientras que el tercero, el ‘Monte Urquiola’, abandonó el astillero el 17 de enero de 2019.

Con la entrega del ‘Monte Ulía’ se abre una nueva etapa laboral en el astillero puertorrealeño en cuanto a carga de trabajo se refiere, pasando de un actividad plena a una carga algo más reducida. Así, el astillero, para cubrir la ausencia de los petroleros ha asumido parte del corte de chapa de las corbetas que se construyen en el astillero de San Fernando para la Marina Saudí. Igualmente, construye 20 jackets o pilares para un complejo eólico-marino en aguas del mar del Norte, en Escocia, y en septiembre arranca la construcción de la tercera plataforma eólica, en este caso, para la noruega Statoil. Este es el panorama de la factoría a la espera de que se puedan cerrar nuevos contratos, que incluyen la construcción de secciones de cruceros.