Nico Montero, en un ensayo en el IES Fernando Aguilar - A. G. L.
CANTAUTOR CRISTIANO

Nico Montero, director de 'insti' a diario y una estrella de la canción los fines de semana

El director del IES Fernando Aguilar ha cantado para dos papas y tiene un disco de oro por vender más de 80.000 copias de sus trabajos

CÁDIZActualizado:

Nicolás Corchero Montero es el director del IES Fernando Aguilar de Cádiz. Se ocupa de organizar actividades, gestionar el papeleo y revisar los presupuestos. Pero, como Clark Kent, tiene otra identidad que no pasa por quitarse las gafas y ponerse unas ridículas mallas. Con su voz y su guitarra pasa a ser Nico Montero, el único cantautor de música cristiana en español que ha logrado vender más de 80.000 copias de sus discos (lo que le ha granjeado un Disco de Oro) pese a que sus canciones están disponibles de forma gratuita en su web. Estas dos facetas tienen un denominador común: «tratar de cambiar las cosas; para mí, es una cosa que engancha».

En la entrevista, Montero es un torrente. Las ideas y las palabras van saliendo a gran velocidad, mezclando recuerdos con sentimientos. A este superhéroe de las palabras, que en el último año ha compuesto dos musicales (sobre la madre Encarnación, del Rebaño de María, y sobre el Padre Usera, fundador de las Hermanas del Amor de Dios), sólo se le escapa una palabrota. La dice cuando evoca el momento más especial en su carrera como cantante: «sin duda, cuando canté en Puerto I; es una cárcel de máxima seguridad, a la que nunca va nadie, y poder conectar con los presos me emocionó».

Una experiencia que a Montero, que no ha cobrado en ninguno de los más de 1.000 conciertos que ha ofrecido a lo largo de su carrera, le impresionó más que haber cantado para dos papas y que el tercero «tenga una de mis creaciones como su canción favorita».

«Pese a cantar ante un millón de personas en la JMJ, me quedo con la actuación en la cárcel de Puerto I»

Y es que Montero puede presumir de haber cantado para San Juan Pablo II y para Benedicto XVI en sus visitas a España en 2003 y en 2011. En ambos casos, el número de espectadores fue similar «un millón de personas, lo que supone una gran responsabilidad tanto por lo que están esperando de ti como por quienes tienes delante». Le falta cantar para Francisco, aunque, como se indicó antes, «para mí es un orgullo saber que una canción mía, ‘El señor es mi pastor’ (inspirada en el salmo), es su favorita».

Un autor libre e independiente

Mientras Montero relata las experiencias vividas en una de las giras que dio en Latinoamérica y de cómo le impresionó un auditorio con 25.000 personas coreando sus canciones, llaman a la puerta. Una profesora se disculpa, «Nico, necesito que me firmes esto, por favor». Rubrica el documento como si fuera uno de los autógrafos que tuvo que firmar en Bolivia, «donde me disfrazaron de vigilante de seguridad para que pudiera entrar y salir del recinto».

El cantautor relata que varios son los ingredientes que explican la fórmula de su éxito: «hacer canciones con valores, que hablan de compromiso y relaciones humanas» pero manteniendo «los pies en la tierra, siendo realistas con el día a día de la gente y en especial de los jóvenes, no se puede mantener el mismo tono tradicional de antaño ni, por supuesto, ser un meapilas». A esto hay que sumar que «aunque me han tentado discográficas, siempre me he mantenido independiente, lo que me ha facilitado el poder hacer siempre lo que he querido». Y, por supuesto, «que no me gano la vida con esto, yo tengo mi sueldo como director; así que puedo elegir dónde quiero cantar y cuándo».

Su biografía profesional transcurre en paralelo con la artística. Nació en Huelva y cursó Filosofía y Teología en la Universidad de Granada. En el curso 92-93 llega a la provincia de Cádiz, concretamente a los Salesianos. Tras pasar por Valdelagrana y aprobar las oposiciones de la Junta, recala en el IES San Severiano, donde pasa dos años. Tras otros dos en Huelva, termina en el entonces IES Bahía de Cádiz, «al que le cambiamos el nombre por Fernando Aguilar, mi antecesor en la dirección», a la que llega en 2012 tras casi once años como jefe de estudios.

En el mismo curso en que llega a Cádiz, graba por primera vez las canciones que traía acumuladas de su época granadina. A esta primera grabación le seguirían 13 más, «cuyos beneficios siempre destino a obras sociales», que hicieron que la Conferencia Episcopal se fijara en él y le concediera el premio ‘Bravo’, una distinción que en años anteriores había otorgado a Montserrat Caballé, Pasión Vega o José Luis Perales. «Me emocionó que se acordaran de un músico que va llevando el mensaje de Dios por teatros, cárceles o iglesias, porque no sólo me premiaban a mí, sino a otros en mi misma situación», explica.

Cuando se le pregunta por sus retos, su respuesta es clara: «Yo ya estoy en donde quiero:tengo gente de todo el mundo que valora lo que hago, soy feliz en el instituto y con mi familia, ¿qué más necesito?»