SOCIEDAD

Familias numerosas en Cádiz: la independencia de ser un grupo

La familia portuense Perales Yanes está formada por el matrimonio de Miguel y Marta ypor sus cinco hijos

EL PUERTOActualizado:

Puede parecer contradictorio, pero los niños que criados en el ambiente de una familia numerosa «tienen un sentimiento de pertenencia a un grupo muy fuerte pero, por otra parte, aprenden a ser antes autosuficientes». Quien lo dice es la médico de la Armada Marta Yanes que, junto con su marido, Miguel Perales, conforman la «locura» de tener cinco hijos. Un término que aparece entrecomillado porque la tipografía no permite aclarar la sonrisa con la que esta madre lo emplea a la hora de hablar de su familia.

«Por supuesto que es una locura, pero es tremendamente divertido (palabra que repite en varias ocasiones a lo largo del encuentro). Por ejemplo, cuando llegan del colegio y todos me quieren contar cómo ha ido el día... tengo la tentación de repartir números como en la carnicería porque todos me lo cuentan a la vez». También reconoce, en voz baja, que aunque lo intenten muchas veces es imposible mantener la disciplina en casa con cinco pequeños que, aunque hermanos «no dejan de tener sus gustos y sus ideas distintas y, sobre todo, no dejan de ser niños». Se pelean, riñen y, en ocasiones «conspiran, le riñes a uno por una trastada y otro está poniendo muecas o hace algún comentario... y al final tú misma te acabas riendo y diciéndoles que hagan lo que quieran».

Pese a este desahogo, pone el énfasis en un escenario que muestran muchas familias de muchos vástagos, «los niños se dan cuenta de que es necesario que ayuden y lo hacen encantados, en mi casa siempre están dispuestos a echar una mano». Así, «los mayores se encargan de los pequeños y si uno ve que la hermana está poniendo la mesa, quiere sacar los platos del lavavajillas». «Es curioso, pero los niños en este ambiente se vuelven más autosuficientes porque saben que no puedes estar pendientes de ellos todo el rato y, en paralelo, desarrollan más ese sentimiento de comunidad y de pertenencia a un grupo».

Sobre el hecho de tener una familia numerosa, Yanes señala que «a mi marido y a mí no nos importaba el tener una familia numerosa, aunque tampoco responde a un plan previo; cuando tuvimos el primero pensamos que estaría bien un segundo, y con el segundo un tercero...» y así hasta completar esta pequeña tribu con dos niños de 12 y 11 años y tres niñas de 8, 6 y 3 años.

Problema de la conciliación

Marta Yanes comparte la mayor parte de las reivindicaciones de la Asociación de Familias Numerosas de Cádiz (Asfanuca), pero ella subraya que el principal problema que sufren estas familias es el de la conciliación. «Debería estar más regulado, porque pedir una reducción de jornada es colocarte ya en una situación de desventaja constante con tus compañeros de trabajo», opina, a la vez que relata las faltas de ayudas que sufren, «sobre todo las numerosas especiales (a partir del quinto hijo)».

Afirma que, por encima de los chascarrillos poco ingeniosos que oyen a diario, «muchos vecinos se te acercan y te dicen que les parece una alegría poder tener una familia así... en especial cuando los ven a todos jugando entre ellos». Eso sí, si tienen que tomar decisiones «lo hacemos mi marido y yo, porque imagínate ponerlos de acuerdo; les damos opciones y siempre tratamos de que si un día decide uno, que al siguiente lo haga otro, cada uno tiene su personalidad marcada».

Al fin de la entrevista, esta médico madre de cinco hijos lo tiene claro: «A quien dude le diría que tener una familia numerosa no tiene tantas complicaciones como satisfacciones. Creo que muchos problemas surgen cuando tienes un hijo solo y no puede jugar en casa; estoy convencida de que el mejor regalo que se le puede hacer a un hijo es un hermano».