Vista parcial del parque eólico Wikinger, en el Mar Báltico, que tiene sello gaditano
Vista parcial del parque eólico Wikinger, en el Mar Báltico, que tiene sello gaditano
INDUSTRIA

La expansión eólica de Iberdrola beneficia de lleno a Navantia

La eléctrica gana un nuevo contrato en Estados Unidos para la puesta en marcha de un complejo marino

CÁDIZActualizado:

El nuevo contrato eólico-marico que ha logrado la eléctrica española Iberdrola en Estados Unidos abre también la puerta a futuras cargas de trabajo para Navantia. No hay que olvidar que los astilleros públicos se han convertido en proveedor de Iberdrola en el campo offshore. La constructora naval firmó en 2014 su primer acuerdo con Iberdrola para suministrar algunas de las estructuras que demandaba el complejo eólico-marino Wikinger, en el Mar Báltico. De esta forma, Navantia se hizo con el contrato para la construcción de la plataforma donde iría el centro de transformación eléctrica de este campo eólico. El astillero de Puerto Real se encargó de construir la gran plataforma, mientras que la planta gallega de Fene hizo 29 de los 70 jackets necesarios para colocar los molinos de viento. La inversión superó los 160 millones de euros y permitió a Navantia entrar por la puerta grande en el mercado offshore de la mano de Iberdrola. La plataforma Wikinger se entregó en agosto de 2016.

Después de este contrato vino otro. En 2016, Iberdrola adjudicó a Navantia la construcción de la plataforma para la subestación eléctrica del complejo eólico-marino que desarrolla en aguas inglesas del Mar del Norte, conocido como East Anglia One. El reparto de carga de trabajo en los astilleros fue similar al recibido con el proyecto Wikinger. En este caso, el astillero de Puerto Real trabaja en la construcción de la plataforma de este complejo, mientras que la factoría gallega se encarga de la obra de 42 estructuras jackets.

Los astilleros públicos se han convertido en proveedor offshore de la compañía española

Navantia, desde luego, es la compañía española más beneficiada de la expansión internacional de Iberdrola. El acuerdo alcanzado entre la eléctrica y Estados Unidos permite nuevos contratos de obra. Así el pasado miércoles 23 de mayo Vineyard Wind, sociedad participada al 50% por Iberdrola (a través de su filial Avangrid) recibió la autorización del Massachusetts Electric Distribution Companies (EDC) para construir un parque eólico marino en la costa este de los Estados Unidos. El parque contará con una potencia de 800 megavatios (MW), siendo el primero de los parques eólicos marinos de Iberdrola a gran escala puestos en marcha hasta la fecha. El proyecto forma parte de los objetivos del estado de Massachusetts para el desarrollo de infraestructuras eólicas marinas en el marco de su Ley de Comunidades Verdes.

De esta forma, Iberdrola marca un nuevo hito en su expansión internacional en el sector de las energías renovables, con un proyecto que implica una inversión de 2.800 millones de dólares. La sociedad Vineyard Wind desarrolla este proyecto desde 2016, fecha desde la que ha consensuado el diseño del proyecto con entidades y asociaciones pesqueras de la zona, a través de más de 100 reuniones.

Navantia construyó la plataforma y los jackets del Wikinger y ahora, los del East Anglia One

Iberdrola ha apostado de forma decidida por la energía eólica marina como una de las claves del futuro de la compañía. Los países elegidos para desarrollar su actividad en el negocio eólico marino han sido, de momento, Reino Unido, Alemania, Francia y Estados Unidos.

La compañía marcó un hito en 2014 al convertirse en la primera empresa española en proyectar y poner en marcha un parque eólico, el de West of Duddon Sands (WoDS), en la costa noroeste de Inglaterra. Gracias a una inversión de 1.600 millones de libras, WoDS dispone de una potencia es de 389 megavatios (MW), que le permiten producir energía eléctrica suficiente como para cubrir la demanda de aproximadamente 300.000 hogares británicos.

La siguiente iniciativa de eólica marina que Iberdrola abordó fue el parque de Wikinger, en aguas alemanas del mar Báltico, en el que eligió a Navantia como uno de sus principales proveedores. Wikinger, en marcha desde diciembre de 2017, supuso una inversión de cerca de 1.400 millones de euros y dispone de una potencia de 350 MW. La instalación está ubicada a unos 75 kilómetros de la costa, donde la profundidad oscila entre 37 y 43 metros.

También en Alemania, Iberdrola se adjudicó el pasado 27 de abril la construcción de dos parques eólicos marinos en aguas alemanas del Mar Báltico, que sumarán una capacidad total de 486 megavatios (MW), en la segunda subasta pública organizada por la Agencia Federal de Redes (Bundesnetzagentur). Se trata de los proyectos Baltic Eagle (476 MW) y Wikinger Süd (10 MW). Ambas iniciativas también pueden deparar contratos de obra para Navantia, una vez que Iberdrola inicie el desarrollo de los mismos.

Iberdrola se encuentra ahora inmersa en las adjudicaciones para poner en marcha el proyecto East Anglia One, en Reino Unido. Con 714 MW de potencia, se trata del mayor proyecto español de la historia en el sector de las renovables y el parque marino más grande del mundo -ocupará 300 km2-, cuando entre en funcionamiento, en 2020, tras una inversión de 2.500 millones de libras.

Además, Iberdrola ya ha solicitado al Gobierno británico ampliar esta instalación hasta los 2.000 MW. Para ello, ha presentado a las autoridades del Reino Unido una propuesta para construir el parque East Anglia Three, que dispondría de 1.200 MW de potencia.

A estas nuevas instalaciones se sumará la de Saint Brieuc, en aguas francesas, cuya entrada en operación se prevé para 2022. Este parque eólico tendrá una potencia de 496 MW y estará ubicado en la bahía de Saint-Brieuc, frente a la costa de la Bretaña francesa, a 20 kilómetros mar adentro.