Ana Bella en su visita a Cádiz, en la Diputación Provincial. - A.VÁZQUEZ
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«Cuando decidí irme no tenía alternativa, si me quedaba me mataba»

Ana Bella sobrevivió a once años de malos tratos continuados hasta que un día rompió el silencio y denunció su caso a cara descubierta

CádizActualizado:

Ana Bella Estévez es superviviente de violencia de género. Estuvo recientemente en Cádiz para presentar una iniciativa de concienciación sobre violencia de género impulsada por la Diputación y la Asociación de la Prensa de Cádiz. El maltrato físico llegó después de la boda. Tras varios años de vejaciones y agresiones físicas, una noche decidió romper el silencio. Cogió a sus cuatro hijos y se fue a una casa de acogida. Poco después comenzó a ayudar a otras mujeres en la misma situación y creo la Fundación Ana Bella. Fue una de las primeras mujeres en denunciar la violencia de género a cara descubierta en España. Su reto fue pasar de ser víctima a superviviente. Esta su historia.

¿Qué es lo que más te costó hacer cuando decidiste romper el silencio?

Como mi caso era de vida o muerte fue como un instinto de supervivencia. Los demás instintos me los había robado. Las mujeres cuando estamos siendo maltratadas no reaccionamos ante los malos tratos porque nos han robado esa capacidad de reaccionar. Tenemos una indefensión aprendida pero hay tres ocasiones en las que las mujeres reaccionamos. Una cuando es de vida o muerte, cuando te va a matar. Otra, cuando empieza a pegar a nuestros hijos o hijas. Y otra cuando alguien te saca de ese círculo de dependencia emocional que es la violencia. En mi caso me costó más aguantar los once años de maltrato que tomar la decisión de irme. Ya cuando la tomé no tenía otra alternativa. Si me quedaba, me mataba.

¿Qué sentiste cuando diste el paso y fuiste a una casa de acogida?

Yo vivía en Marbella. Cogí el coche y a mis cuatro hijos de madrugada y en vez de irme por la carretera de Málaga que se llega antes me fui por Algeciras. Di toda la vuelta para que no me siguiera. Estaba temblando literalmente. Mi pie en el acelerador no paró de temblar todo el camino hasta Sevilla. Recuerdo que mi hija mayor, que por entonces tenía diez años, puso la radio y estaba sonando la canción de ‘Tú que eres tan guapa, tan lista, tú que te mereces un príncipe o un dentista…’ , yo la escuché y me dio fuerzas y pensé que me merecía ser feliz. Cuando crucé el puente del Quinto Centenario ahí me empecé a sentir libre y eso que aún no había llegado ni la policía porque yo denuncié en Sevilla del miedo que tenía. Yo soy de Sevilla pero vivía en Marbella. En la casa de acogida lo primero que escribí fue «libre», cuando realmente allí lo que estás es encerrada, pero yo me sentía libre. Con mi marido no podía ni ver los canales que yo quisiera en la televisión. A mi me gusta mucho Richard Gere y cuando salía el anuncio de Viceroy en el que salía mi marido cambiaba de canal por celos. Mi marido me ponía un mantecado en la mesita de noche para que yo venciera la tentación, porque él me había prohibido comer mantecados. Entonces yo simplemente de poder ir a una tienda y comprar una caja de mantecados y comérmelos todos yo me sentía libre y feliz.

Imagino por lo que dices que el grado de control sobre ti era enorme. ¿Cómo empieza ese control?

En mi caso te diría que prácticamente el día que lo conocí aunque era imperceptible y me di cuenta más adelante. Ese amor romántico que desde el primer día te dice 'te quiero' y tú te sientes única entre miles. Así empezó todo, con un amor a primera vista. Crees que eres lo más para esa persona. Sin darte cuenta y de manera hábil hace que pierdas el contacto con tus amigas y tu familia y te quedes aislada.

¿Y no te dabas cuenta?

Al principio no es que me lo prohibiera. Por ejemplo, recuerdo que una vez había planeando con dos meses de antelación un viaje con las compañeras de trabajo a la Feria de Sevilla, se lo dije, me compré un traje de gitana nuevo y justo ese fin de semana que te vas a ir, que llevas dos meses preparándolo y anunciándole a él que me voy a ir con mis amigas, él se presenta con un paquete de viaje romántico para París ese fin de semana. Te dice que ha hecho horas extras, que no me había querido decir nada, que era una sorpresa y como sabía que yo siempre había querido ir a París pues que tenía todo comprado para ese fin de semana, incluido un paseo nocturno en barco por el Sena. ¿Tú que haces? Te vas con tus amigas o te vas con él que es el sueño que teníamos los dos y que ha echado horas extras para poder darme la sorpresa. Todas elegimos París. Es decir, él al principio no te dice 'no quiero que vayas con tus amigas a la feria sola, sin mí'. Entonces como está camuflado con gestos de amor romántico pues no te das cuenta de que estás entrando en esa dinámica en la que él domina la relación y tú tienes que actuar como la sumisa.

¿Tu denunciaste y a él qué le pasó? ¿Le condenaron?

Mi caso fue en 2001. Cuando yo presenté la demanda de separación por entonces no te podías ni separar si no hubiera un motivo.

¿Y la violencia física y psicológica no era motivo suficiente?

Yo tuve que alegar motivos de malos tratos pero, por ejemplo, ahora te puedes separa sin argumentar el motivo. Antes lo tenía que decidir un juez, tú no te podías separar porque tú quisieras. Si no había mutuo acuerdo tenía que haber un motivo. Yo denuncié porque me iba de mi casa y en la casa de acogida me dijeron que tenía que ampliar la denuncia porque esto es un delito de lesiones pero también de malos tratos continuados en el tiempo. Tienes que contar todo lo que has vivido durante once años. Entonces me dieron un boli y un papel, utilicé muchísimos folios. Me dieron la orden de alejamiento pero él se la saltaba y entonces tuve que empezar a poner una denuncia cada vez que se la saltaba. Tenía un total de 16 denuncias en 16 juzgados diferentes entre Málaga, Marbella y Sevilla.

¿Por qué juzgados diferentes?

Porque ahora con la ley se acumulan todos en el mismo procedimiento pero antes no. Estuve cuatro años sin que se celebrara ningún juicio. Al final me retiré del procedimiento porque mi exmarido no me pagaba nada de lo que había dicho el juez pero no retiré las denuncias, que es lo que quería él. Antes de la ley si te retirabas del procedimiento, se anulaba. En 2002 la ley cambió y ahora aunque te retires debe seguir su curso.

Después de cuatro años me dejó en paz pero me dejó en paz porque se echó una novia. Mi denuncia de impago de pensión tardó diez años en celebrarse el juicio. Eso fue inhumano. Todavía no me he podido divorciar. Él está en busca y captura ahora. Volví a denunciar el impago de pensión hace dos años y aún no se ha celebrado nada. La justicia tiene que ser rápida para que sea justa. No puede ser que yo no esté divorciada después de 17 años.

¿Cómo ves en la sociedad actual las relaciones entre los jóvenes, porque tú eras joven?

Lo primero son los micromachismos, que es el germen de la violencia de género que luego se ejerce. Y en los jóvenes y las jóvenes en la Fundación Ana Bella lo que hacemos es que vamos a institutos, colegios y universidades mostrando esas señales de alarmas que nosotras no supimos ver y que puede ser el inicio de tu sospecha de que estás en una relación abusiva que puede derivar en un maltrato.

¿Cuáles pueden ser algunas señales de alarma en esas edades?

Te cambia tu forma de vestir. Ninguna chavala se reconoce en que le ha cambiado la forma de vestir porque ella es la que coge su ropa del armario. Pero si tú le explicas a ella que te pones una minifalda y tu novio vais por la calle y otra chica lleva una minifalda así el novio le dice “hay que ver que pinta de guarra tiene”. Y tú llevas la misma minifalda. Al fin de semana siguiente tú llevas un camisa con escote y estáis en la discoteca y él está todo serio, no baila, como que no le gusta. Siguiente día te pones un pantalón y te dice que qué guapa estás, qué bien te queda, qué elegante estás. Siguiente día tú vas a tu armario y qué te pones la minifalda o el pantalón. Te pones pantalón porque ya no tienes una amiga que te diga “chiquilla, ese pantalón no te pega, ponte mejor la minifalda que te favorece más”. Por eso es muy importante no aislarte de tu círculo de amistades y familia, porque vas cediendo cada vez a ese rol de dominio-sumisión, malinterpretando lo que crees que son gestos del amor romántico y no te das cuenta hasta que ya no puedes reaccionar.

Una manera camuflada o indirecta…

Hay muchísimos ejemplos y pueden ocurrir desde muy joven. Como viene envuelto y adornado es fácil asumirlo como una conducta natural cuando para nada lo es. A veces es el primer estadio de lo que luego se convierte en violencia de género.

¿Desde la Fundación Ana Bella qué hacéis?

Ayudamos a mujeres que son maltratadas a salir de esa situación de violencia, a que rompan el silencio y la acompañamos y orientamos en todo lo que necesite. Luego son ellas mismas, como agente de cambio, las que ayudan a otras y así ahora estamos presentes en más de una decena de países y hemos ayudado ya a muchas. También hacemos muchas acciones de sensibilización en empresas y centros educativos. Por ejemplo, el mes pasado estuve dando una formación en Sephora. Imagínate, son 800m maquilladoras en todas las tiendas de España y ven todos los días a miles de mujeres, clientas que muchas veces van semanalmente. Ellas puedes ser agente de cambio, si vienen con un moretón pregunta qué ha pasado y poder ser el espejo en el que esa mujer se mire o si la ve triste, etc. Formamos a las plantilla de las empresas sobre qué es la violencia de género, cómo se ejerce, cuáles pueden ser señales de alarma, cómo ayúdala a romper el silencio porque en el trabajo es donde pasamos la mayor parte de nuestro día. Tus compañeros o compañeras de trabajo te pueden ayudar a salir de la violencia de género y las grandes empresas pueden acelerar este cambio social porque ahora mismo la prevención de riesgos es obligatoria pero no es obligatoria una formación en violencia de género. En muchas empresas Benefit, Luis Vuiton, Verska, Kiabi, Stradivarius, CCOO, Ikea etc con las que colaboramos no obligan pero ya lo están poniendo a disposición de toda la plantilla. Llegará el día en el que habrá una ley que obligue a las empresas a impartir esta formación de manera obligatoria.

¿Te sientes respaldada con la legislación actual?

Si se pusieran en marcha las 200 medidas aprobadas sería genial. La ley y las medidas en España están bien, lo que falla es la aplicación de esas medidas. Desde mi experiencia, la aplican personas que en muchos casos no están bien formadas. No hay recursos suficientes, la ayuda tiene que ser inmediata para que sea efectiva. Todavía hay un rol victimizante de la mujer porque para cualquier ayuda tú tienes que demuestra que eres una víctima. Eso es estigmatizar. Lo que está haciendo la administración es que te hagan dependiente de la propia administración y que te tengas que conformar con una RAI (Renta activa de inserción), que es la ayuda de 420 euros que te dan por haber sido maltratada. Evidentemente eso no es suficiente para empezar una vida nueva. Con eso nadie te alquila una vivienda. Con cuatro hijos como era mi caso tú no puedes salir adelante con eso. Pero sobre todo me refiero a ese rol victimizante que tenemos en la sociedad incluso para las ayudas que nos dan después. Falta más individualización, porque cada mujer no necesita lo mismo. Sería deseable que las personas que intervienen en el proceso de atención a una mujer que ha salido de la violencia de género estén formadas en la materia.

¿Encuentras mucho machismo en la sociedad? ¿Y en las mujeres?

Todas y todos nacemos en una sociedad patriarcal. Es como si salimos de una piscina, todos salimos mojados, es inevitable. Tenemos que formarnos y deconstruirnos en una sociedad de igualdad, pero no todas las personas lo hacen. Entonces incluso como madre me he dado cuenta de que tengo actitudes que no me gustan, que trato a mis hijas de una forma diferente que a mis hijos. A mi hija le digo no vuelvas sola y a mi hijo no se lo digo, pero claro, luego ves tantos casos de agresiones y violaciones en la calle que a veces no puedes evitar decirlo. Aunque no debe ser así porque ¿qué les estoy diciendo yo en mi casa? Que ellas son más débiles que ellos y eso no es así. Es muy difícil abstraerse de la sociedad patriarcal en la que vivimos y de sus condicionamientos machistas. Hasta yo misma caigo pero bueno, así se puede ir aprendiendo y rectificando.

A una persona cuando la conoces y ya te dice que recuerdes ese día que es del de vuestro aniversario sin tener en cuenta si es lo que tú quieres, tu personalidad, tus planes, si a ti te gusta o no te gusta, pero bueno, eso son pequeñas pinceladas que dan la pauta de que una relación puede ser abusiva. En la sociedad también está positivado, por ejemplo, que una mujer deje su trabajo para seguir a un hombre en su carrera profesional. Pero claro, lo vemos en muchas películas y nos parece normal. Estaría bien que en vez de contar solo la historia final, nos enseñaran cómo empieza el maltrato, cuáles son esas señales de alarma. Estaría bien que en vez de contar solo la historia final, nos enseñaran cómo empieza el maltrato, cuáles son esas señales de alarma. Siempre sabemos el desenlace de la violencia de género pero nunca se cuenta el origen, cómo empezó.