La almadraba de Barbate en plena faena
La almadraba de Barbate en plena faena - ANTONIO VÁZQUEZ
BALANCE DE LAS ALMADRABAS

La campaña de pesca del atún culmina con más de 6.000 capturas

La almadraba de Barbate arrancó la temporada el 24 de abril y la de Tarifa se ha encargado de cerrar el ciclo con la última 'levantá' a primeros de junio

CÁDIZActualizado:

La temporada de pesca del atún rojo ha terminado en las almadrabas gaditanas. Han sido dos meses frenéticos en Barbate, Conil, Zahara y Tarifa con más de 6.000 capturas, solo las tres últimas han logrado 5.497. La recuperación de la especie es un hecho incuestionable y ha permitido una campaña excepcional. Toca ahora iniciar la leva o desmontaje del calamento. El copo y los aparejos vuelven a puerto hasta la primavera del año que viene con la esperanza de que el organismo internacional que regula la pesca del atún amplíe algo más la cuota de pesca.

El responsable de la almadraba de Barbate, Pedro Muñoz, reconoce que este año ha realizado más de una veintena de 'levantás'. La primera tuvo lugar el 24 de abril y con ella se abrió la campaña. Ese día sus barcos pescaron 30 ejemplares que pesaron 6.600 kilos. De Hecho, uno de ellos alcanzó los 344 kilos. Por su parte, Marta Crespo, gerente de los Organización de Productos Pesqueros (OPP) de Almadraba, señala que las limitaciones de cuota y la recuperación de la especie permiten ahora una pesca más selectiva buscado más calidad. Estas tres almadrabas también culminaron a mediados de junio su cuota de 957,3 toneladas, de las que 935 fueron por asignación directa y 21,9 se compraron a otras pesquerías.

Las almadrabas de Zahara, Tarifa y Conil han agotado su cuota de 957 toneladas pescando 5.497 atunes

Pedro Muñoz, que comercializa bajo la marca de Petaca Chico, señala que ha agotado este año la cuota de pesca asignada para la almadraba de Barbate derivando más de 300 toneladas al mercado nacional y el resto, es decir, la que compra a otras pesquerías, para el mercado asiático y las granjas de engorde de atún. En estos dos meses de campaña se ha cubierto con creces la cuota asignada al sector almadrabero, un total de 1.292 toneladas, y se han capturado algo más de 6.000 atunes. La empresa Gadira, que gestiona la comercialización de este producto en las almadrabas de Conil, Tarifa y Zahara, se ha encargado de colocar la producción.

Controles en alta mar

Marta Crespo, de la OPP, comenta que la campaña se ha llevado a cabo con una fuerte presencia de observadores del organismo regulador que han vigilado muy de cerca el cumplimento de la normativa en cuanto a calibre y cuota. De hecho, ha sido también constante la presencia de la Guardia Civil en las almadrabas. La almadraba de Conil ha realizado este año 19 ‘levantás’, la última fue el 25 de mayo, la de Zahara, 20, la última el 31 de mayo, y la de Tarifa, 16 'levantás', la última, el 7 de junio.

Las medidas de restricción implantadas en los últimos diez años por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún del Atlántico (ICCAT) han permitido una reproducción masiva. Pese a todo, los gestores que velan por el mantenimiento de la especie tampoco abrieron del todo la mano a su pesca en la campaña de 2018. La última reunión de este órgano, compuesto por una comisión de expertos y científicos de medio centenar de países, se celebró el pasado octubre en Marrakech y, pese a constatar que la especie ha evolucionado de manera muy satisfactoria, se optó por ampliar la cuota general de pesca en 4.000 toneladas, pasando de 28.000 a 32.000. No obstante, esta misma progresión se mantendrá hasta 2020, año en el que se alcanzarán las 36.000 toneladas de pesca.

La asignación no convenció a los almadraberos que, desgraciadamente, son quienes han pagado durante la última década los platos rotos de una pesca que se fue de las manos por la ‘mala praxis’ de las grandes atuneras del Mediterráneo.

Las almadrabas lograron en esa reunión de Marrakech un cupo de 1.292 toneladas para la campaña que acaba de terminar, es decir, 200 más que en 2017, sin embargo, la asignación sigue sin cubrir las expectativas del sector gaditano tras diez años de bajadas y restricciones. El cupo está aún lejos de las 1.585 toneladas que tenían asignadas en 2006, cuando se implantaron los recortes.

La situación obligó, una vez más, al sector almadrabero de Cádiz a buscar más cuota en otras pesquerías. Los empresarios acudieron al País Vasco, Cantabria y Murcia, entre otras, a comprar más cuota de pesca y engordar así el cupo asignado a nuestra provincia. Pedro Muñoz sabe que la compra de cuota en otras pesquerías españolas es la única salida, de momento, para poder aumentar la producción en Cádiz.

La campaña de este año arrancó el pasado marzo cuando los almadraberos iniciaron el calamento de las artes. La gerente de la organización de productores pesqueros (OPP) que explota tres de las cuatro almadrabas gaditanas (Conil, Tarifa y Barbate), Marta Crespo, reconoce que ha sido una buena campaña buena, entre otras cosas, porque ha habido poco levante y ha permitido salir a faenar sin problemas.

Entre 15.000 y 20.000 atunes se han soltado en las últimas semanas de los copos almadraberos, por ello, piden tanto al comité científico, que se reunirá el próximo octubre para evaluar la evolución de la especie, como al órgano regulador de la pesca, el ICCAT, que emitirá un nuevo dictamen en noviembre, que abran la mano para el próximo año. Crespo insiste en que no se puede caer en los mismos errores que hace una década, donde grandes flotas pesqueras, sobre todo de Italia y Grecia, pescaron de forma indiscriminada en el Mediterráneo hasta casi esquilmar la especie. Pagaron justos por pecadores por la acción descontrolada de unos pocos.

Sello de calidad

El sector, desde luego, no respirará tranquilo hasta que no vea cumplida sus expectativas con la aprobación de un nuevo tramo de cuota.

Marta Crespo indica que cada ejemplar que ha salido de las almadrabas gaditanas ha llevado su DCA, es decir, el certificado que acredita su pesca. Se trata de un DNI propio que garantiza la calidad del atún. Según Crespo, «el atún rojo es la especie que más papeles lleva encima».

Las limitaciones de pesca han perjudicado seriamente a las almadrabas gaditanas, que han visto descender su cuota anual a mínimos históricos. Si en 2007, el cupo asignado fue de 1.417 toneladas, en 2011, el año más duro del recorte, solo se permitió la pesca de 630 toneladas de atún rojo en la costa gaditana. Los almadraberos protestaron ante una situación injusta, ya que ellos no tenían nada que ver con la sobrexplotación que había tenido la especie, sobre todo, en el Mediteráneo.

La pesca masiva que protagonizaron durante varios años las grandes compañías atuneras pusieron en peligro la especie y obligó a tomar medidas de contención en 2006. La ICCAT, una comisión integrada por expertos y científicos de medio centenar de países, decidió poner coto a la pesca indiscriminada del atún rojo en el Atlántico y en el Mediterráneo. Las primeras consecuencias de la medida se advirtieron en 2008. La cuota general pasó de 32.000 toneladas a 22.000. A partir de entonces, este registro fue bajando hasta las 12.900 toneladas de 2012, lo que puso al borde de la desaparición al sector almadrabero de la provincia. Ese año, las almadrabas gaditanas solo pudieron pescar 657 toneladas. Esa fue la cuota asignada a las cuatro almadrabas gaditanas para la pesca del atún rojo.

Precisamente en 2014 fue cuando la ICCAT, en la reunión celebrada en la ciudad italiana de Génova, abrió la mano y decidió iniciar el proceso para ampliar la cuota de forma progresiva.