CÁDIZ | TURISMO

Atardeceres de leyenda en Cádiz sin gastar un euro

Memorables ocasos para relajarse y disfrutar de ese momento, único e irrepetible, cuando el horizonte explota en rojos y naranjas y se une con el mar

CádizActualizado:

Las ninfas del atardecer, las Hespérides, cuidaban un jardín maravilloso de cuyos árboles colgaban manzanas doradas que proporcionaban la inmortalidad.

El relato griego se remonta a miles de años atrás pero la posibilidad de disfrutar de un ocaso mítico en las costas de Cádiz, donde algunos historiadores sitúan el fabuloso jardín, es una realidad tangible. Tan solo es necesario predisposición de ánimo porque el maravilloso espectáculo que la naturaleza brinda, combinando rojos y anaranjados que se funden con los azules del mar, es un regalo difícil de rechazar. Prueba de ello son los millares de fotografías que se suben a las redes sociales.

Esta es nuestra selección de lugares donde despedir el sol en la provincia de Cádiz. Un lujo de dioses al alcance de todos los humanos.

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  1. Santa María de Mar, Cádiz

    La Catedral de Cádiz desde Santa María de Mar
    La Catedral de Cádiz desde Santa María de Mar

    En Cádiz, el sol viene a morir a La Caleta, un enclave mágico custodiado por el Castillo de San Sebastián y la fortaleza de Santa Catalina.

    Sin embargo, en esta ocasión, vamos a desplazarnos hasta la playa de Santa María del Mar para poder observar como los últimos rayos de enmarcan la voluptuosas formas de la Catedral de Cádiz y las primeras luces del Campo del Sur guían la mirada hasta la linterna del faro de San Sebastián, allí donde las leyendas sitúan un santuario con de una enorme torre coronada por una figura dorada cuyo reflejo servía de guía para navegantes.

    Una estampa diferente al clásico atardecer en la capital gaditana pero igual de fascinante.

  2. Castillo de Sancti Petri, San Fernando

    El sol se oculta tras el islote de Sancti Petri, en San Fernando
    El sol se oculta tras el islote de Sancti Petri, en San Fernando

    El sol se oculta detrás de una fortaleza del siglo XVIII declarada como Bien de Interés Cultural (BIC). El castillo de Sancti Petri, perteneciente al municipio de San Fernando, fue baluarte defensivo contra los ataques de piratas, fue bombardeado por las tropas francesas en la Guerra de la Independencia y posteriormente en 1823 durante el segundo bloqueo francés. Otro de los atractivos de este enclave es su faro y la posibilidad de recorrer islote cargado de historia. En la antigüedad había un santuario dedicado al dios fenicio Melkart, que pasó a identificarse con Hércules y, según la «Chorographia» de Pomponio Mela, allí se localiza la tumba del héroe.

    Según cuenta la leyenda, el hijo de Zeus, el mismo que aparece en el escudo de Cádiz, abrió un estrecho para comunicar el Mediterráneo con el gran océano y acceder así con mayor facilidad a la isla de Eritia (que algunos identifican con la actual Sancti Petri). ¿Qué mejor lugar para despedir al dios Helios que en este enclave histórico rememorando leyendas del pasado que se pueden hilar con el presente? Si además aprovechamos para acudir a cualquiera de los conciertos del Concert Music y hacemos parada en la cofradía de pescadores para dar cuenta de algunos de los tesoros gastronómicos de Cádiz, la jornada puede rozar lo divino.

  3. La dunas de Bolonia, Tarifa

    El atardecer es uno de los momentos más mágicos para reflexionar y relajarse
    El atardecer es uno de los momentos más mágicos para reflexionar y relajarse

    Las dunas de Bolonia junto a la playa y al conjunto arqueológico de Baelo Claudia son otro de los lugares emblemáticos de la provincia.

    En los días de verano, el sol puede castigar con fuerza, pero no hay mejor recompensa que ver como la fuerza de sus rayos se va debilitando y contemplar, desde lo alto de la duna el horizonte saturado de naranjas y rojos.

    Las vistas del Estrecho de Gibraltar son espectaculares a medida que cae el sol.

  4. El Palmar, Vejer

    La enorme playa del Palmar es un lugar perfecto para contemplar del ocaso después de haber agotado el día practicando surf o disfrutando de una playa de más de cuatro kilómetros, de fina y dorada arena.

    Aunque no existen grandes urbanizaciones y la zona permanece semi salvaje, los hosteleros han sabido sacar partido a este regalo de la naturaleza y hay varios chiringuitos donde tomarse una copa o un refresco al final del día rodeado de amigos y con música chill-out. El ambiente es joven y desenfadado.

  5. El faro de Trafalgar, Barbate

    El sol se esconde más allá del faro de Trafalgar
    El sol se esconde más allá del faro de Trafalgar

    La calma de los atardeceres en esta zona de la costa gaditana contrasta con las turbulentas corrientes que se generan en el llamado Bajo de la Aceitera, unos arrecifes que nacen casi en la orilla y se adentran perpendicularmente muchos cientos de metros en el Atlántico. Quizá por ello, Trafalgar es un lugar lleno de magnetismo: mágico e indómito.

    El enclave se localiza en los Caños de Meca, rodeado del paraje natural de La Breña y de yacimientos arqueológicos como el templo romano dedicado a la diosa Juno y una factoría de salazones.

    Ver atardecer frente al faro de Trafalgar es, además, una invitación para rememorar la última gran contienda entre buques de vela de la historia: la Batalla de Trafalgar que enfrentó a la escuadra combinada de España y Francia con la armada inglesa al mando de Nelson.

    Las crónicas de la época recogen que tras la cruenta batalla que terminó con la derrota española se desató un gran temporal que barrió la costa y terminó de hundir los maltrechos buques que habían sobrevivido al intercambio de fuego de artillería. Navíos como el 'Fougueux', 'Bucentaure', 'Indomptable', 'Intrepide', 'Redoutable', 'Argonauta' y 'Santísima Trinidad' descansan bajo las aguas litoral gaditano.