Instalaciones de Alendoy en el centro Eduardo Benot
Instalaciones de Alendoy en el centro Eduardo Benot - Alendoy
CÁDIZ

A punto de cancelarse el comedor social de verano de 142 niños gaditanos

Alendoy anuncia el cese del servicio por la resolución «tardía y con poco presupuesto» de la Junta y siete horas después el delegado provincial garantiza su continuidad

CádizActualizado:

Siete horas. En ese espacio de tiempo este martes el comedor social de verano para 142 niños de familias gaditanas sin recursos que la asociación Alendoy presta en Cádiz desde hace 19 años ha pasado de prestarse con normalidad a suprimirse y a reactivarse nuevamente a partir de mañana miércoles o el jueves. La secuencia de lo sucedido, cuanto menos, ofrece una fotografía de las consecuencias que puede tener sobre los ciudadanos un error de cálculo de una administración, una falta de previsión o una desacertada decisión política.

Este martes a las 9 de la mañana Alendoy abría, como a diario desde el 1 de julio, las puertas de sus comedores sociales en el centro y en la barriada de la Paz de la capital gaditana dentro del proyecto Escuelas de Verano que desarrolla en el marco del programa de garantía social de la Junta de Andalucía. Hasta ahí todo normal. Casi centenar y medio de niños y jóvenes (3 a 16 años), pertenecientes a familias derivadas de los servicios sociales llegaban para pasar la mañana, desayunar, comer, jugar y aprender.

Sobre las diez de la mañana el presidente de Alendoy, entidad de referencia en el sector socioeducativo de la ciudad, tenía conocimiento de la resolución de la Junta sobre la ayuda para dichas escuelas de verano enmcarcadas en el programa de garantía alimentaria, «con la sorpresa de que la ayuda aprobada era menor a lo que llevamos gastado a fecha de 7 de agosto y sólo alcanzaba para cubrir la actividad hasta el pasado 31 de julio», explica su presidente, Álvaro Zaldívar.

Con esta situación no sólo no podían seguir prestando el servicio después de 19 años haciendo las colonias de verano sino que se creaba una deuda de más de 4.000 euros para pagar los siete días de agosto a los educadores, narraba el responsable de Alendoy.

La siguiente hora clave fue las tres de la tarde. Padres y madres fueron a recoger a sus hijos y se encontraron con la noticia de que a partir del día siguiente, miércoles, no podrían llevar a los niños al comedor. Se cancelaba el servicio por no poder asumir su coste.

En ese momento Alendoy lo hacía público en sus redes sociales y en Facebook colgaban el siguiente mensaje: «Hoy, de forma más que precipitada y en contra de nuestros deseos y de las necesidades de las 142 familias a las que atendemos en la Barriada de la Paz y en Cádiz Centro, nos vemos en la «obligación de cortar el proyecto de escuelas de verano 2018...».

Anuncio del cese de actividad

De esa manera abrupta la asociación se vio obligada a anunciar el cese de su actividad. «La resolución de la subvención de la Junta de Andalucía, que se ha publicado ahora, solo ha llegado para financiar el mes de julio... desde hace varios días el proyecto que atiende a 142 menores derivados de las servicios sociales, está fuera de presupuesto, sin que nadie nos haya avisado, dejándonos sin capacidad de reacción». «Esta situación supone una pérdida de 4.000 euros ya que llevamos varios días pagando proveedores y sueldos de educadores sin contar con presupuesto. Lamentamos tener que acabar el proyecto de esta manera ya que sabemos que es un recurso que da cobertura a familias que realmente lo necesitan pero no podemos hacer más de lo que hemos hecho».

La consecuencia, afirmaba el escrito, no es sólo para los niños y jóvenes beneficiarios del servicio sino también para el personal de la entidad, ya que, manifestaban, «el equipo educativo pasa a engrosar las listas del paro».

A continuación, sobre las cuatro de la tarde, con las familias avisadas y en plena digestión de la noticia, el presidente mostraba su malestar e incomprensión con lo sucedido «primero por la tardanza de la resolución y luego, por el contenido de la misma, que nos obliga a paralizar el servicio de manera inmediata» sin opción alguna de extenderlo hasta su finalización, prevista para el 14 de agosto.

«La última semana hemos estamos trabajando fuera de presupuesto y ahora tenemos que pagar al catering, a los educadores (un equipo de diez personas en cada uno de los dos centros). La situación se presentaba complicada para los padres, contaba el presidente de Alendoy. «Los padres no tienen recursos, todos son derivados de servicios sociales, y algunos que trabajan no van a tener con quién dejar a los menores a partir del miércoles».

En pleno agosto, «las posibilidades de contactar con gente de las administraciones son menores». Alendoy contactó con los técnicos de la administración regional y local para dar cuenta de la situación sobrevenida.

Una hora después, al borde de las cinco de la tarde, recibía la llamada del delegado provincial de Políticas Sociales, Manuel Herrera, comprometiéndose a poner solución al conflicto originado.

17 horas. «Me acaba de llamar el delegado provincial para decirme que lo van a arreglar, que el servicio sigue para adelante hasta su fecha de finalización, el 14 de agosto».