La delegación gaditana, junto a los representantes de la Intendencia de Montevideo. / M. C.
CÁDIZ

Cádiz se une con lazos de sangre a Montevideo en una emotiva ceremonia

Los alcaldes de ambas ciudades se comprometen a acercar a sus pueblos y estrechar las relaciones culturales

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Cádiz y Montevideo ya están hermanadas. El pasado viernes tuvo lugar la ceremonia oficial por la que ambas ciudades se comprometen a estrechar lazos, acercar a sus poblaciones y colaborar para mejorar aspectos de la ciudad. Aparte de su configuración -con una gran Bahía de similares características- Cádiz y Montevideo comparten su afición por el Carnaval, además de su espíritu marino y la relación con el comercio y una tercera circunstancia: el buque escuela insignia de Uruguay, el Capitán Miranda, fue ensamblado y reparado en tierras gaditanas. El viernes, tanto la alcaldesa como el intendente (alcalde) de Montevideo, Ricardo Erlich, destacaron estas tres coincidencias.

La jornada comenzó en el Centro Cultural de España en Montevideo, donde se reunió una representación de la delegación gaditana, compuesta por el teniente de alcalde, Ignacio Romaní; el concejal de Cultura, Antonio Castillo y el edil de 2012, Juan José Ortiz, además de Teófila Martínez y la concejal socialista Carolina Camacho. A ellos se sumaron miembros de la Embajada de España: la encargada de negocios, María Teresa Daurella; y el consejero cultural, Carlos Domínguez. También había una nutrida representación de la Intendencia (Ayuntamiento) de Montevideo, con su alcalde, Ricardo Erlich, a la cabeza, además de Rubén García, director de Relaciones Internacionales; y Luis Polakof, empresario y teniente de alcalde de Desarrollo. El objetivo era presentar ante los uruguayos el proyecto de Cádiz 2012. La sala -una de las que tiene el centro, de varios pisos- se llenó, aunque se trataba de un espacio pequeño. Al igual que sucedió en la reunión con la ministra de Cultura de Colombia en Bogotá, la alcaldesa hizo una pequeña introducción y después dio paso a un reportaje de Canal Sur, realizado por Manuel Gutiérrez Aragón y Juan Lebrón. Una buena pieza de corte turístico desde el punto de vista de las imágenes, aunque no proporcionaba mucha información sobre la ciudad y está ya algo anticuado. También se recurrió a otra pequeña pieza audiovisual, esta vez con imágenes referentes al Bicentenario pero sin texto.

En su alocución, la edil hizo referencia a la capacidad de Cádiz para hacer de visagra entre las tres culturas: la africana, la europea y la americana y manifestó que «Cádiz no se entiende sin América». Recordó que la ciudad andaluza vivió su máximo esplendor en los siglos XVII y XVIII y que éste se lo debe al comercio de Indias. «Esta es una oportunidad para devolverles todo lo que nos dieron». Al mismo tiempo subrayó que «la sabia nueva de América llegó a Europa a través de Cádiz». Y finalizó pidiendo a su homólogo, Ricardo Erlich, que «nos ayude a tirar de este importante carro», en referencia a 2012.

Erlich, por su parte, rememoró que su ciudad, Montevideo, ha mantenido un «vínculo epistolar» con Cádiz desde hace un par de años y recogió el guante de Martínez asegurando que será «un honor» compartir «este desafío». No olvidó mencionar que la Constitución de 1812 abrió la puerta a las independencias de las antiguas colonias, entre ellas el Uruguay y por eso el Bicentenario de La Pepa se hará compatible con las conmemoraciones de las independencias de Latinoamérica.

El siguiente acto fue el protocolario de la firma del Acta de Hermanamiento y tuvo lugar en el Museo del Carnaval, situado frente al Puerto, en una antigua nave industrial. Pese a lo formal del acto, no asistió mucho público y la actividad tuvo que desarrollarse en el espacio intermedio del hangar, improvisando una mesa presidencial y unas cuantas sillas.

Para siempre hermanas

El acto, sin embargo, pese a no tener mucha pompa ni solemnidad, sí fue emotivo. A la propia alcaldesa, al leer su discurso, se le quebró la voz de la emoción al señalar que ambas ciudades «eran hermanas antes incluso de saberlo». «Cuando los hombres y mujeres de Montevideo se asomen a este mar que llamáis Río de la Plata podrán ver reflejada en sus aguas la plata de un Cádiz que la espera y la añora como se añora a aquel hermano que un día partió y que pronto volverá a encontrar», expresó la edil. A renglón seguido, agregó que «cuando los gaditanos nos asomemos al mar Atlántico y veamos la blanca vela de un barco acercarse a la Bahía, soñaremos que Montevideo viene él para celebrar nuestra Constitución para celebrar nuestra unión y nuestro común cariño».

Las palabras de Erlich, con ruidos de motores de fondo que provenían de las naves vecinas, vinieron a resaltar la significación de haber elegido el Museo del Carnaval para la firma del hermanamiento. Comentó que los orígenes del Carnaval montevideano tuvieron lugar en una agrupación llamada «La gaditana que se va», de la que se conserva una fotografía de periódico en el museo. Manifestó que Cádiz tiene «algo especial» por tratarse de una ciudad de 3.000 años. «Nosotros tenemos también algo parecido siendo una sociedad más joven: hemos sido un crisol de culturas y pueblos diversos, que llegaron aquí dejando atrás problemas, pesadillas y fragelos y se encontraron con una ciudad con los brazos abiertos», explicó. «Cádiz -agregó- también sigue siendo una ciudad abierta». Hizo referencia a ese otro elemento común que es el buque Capitán Miranda, que «Cádiz siente como un hijo». «Al ver cuando se va, ya pequeñito, desplegando sus velas, sentimos el desafío de una sociedad que va a buscar su sueño; son símbolos que representan lo cerca que estamos», finalizó el alcalde de Montevideo.

El acto terminó con la comitiva partiendo, acompañada de una escuela Capitán Miranda, donde se ofreció un cóctel a los asistentes.

mcaballero@lavozdigital.es