Susana Díaz se ríe en la sesión de investidura de Juanma Moreno en el Parlamento
Susana Díaz se ríe en la sesión de investidura de Juanma Moreno en el Parlamento - E.P.

Pedro Sánchez sube la presión ante una Susana Díaz que no se da por aludida

A las voces internas que cada vez suenan más se suman ahora las voces de Calvo y de Luis Planas. La lideresa confirma que no se irá y presidirá el grupo parlamentario

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Las palabras de Luis Planas han tardado más de seis años pero han llegado. En 2013, Susana Díaz le impidió medirse con ella en primarias por la Secretaría General del PSOE andaluz para sustituir a José Antonio Griñán porque impuso como imprescindible la presentación del 15% de avales para ello. Muchas cosas han pasado y Planas, fichaje estrella del Gobierno de Sánchez, ha permanecido en silencio. Pero todo cambia y ahora Susana Díaz ya no es la presidenta de la Junta. Este jueves, el ministro de Agricultura era uno de los arietes de Pedro Sánchez contra la lideresa andaluza.

«En la vida siempre es bueno pararse y reflexionar; no es lo mismo estar en el Gobierno que en la oposición», decía en Madrid poco tiempo después de que Carmen Calvo —el otro ariete— le recordase que en el PSOE «todo el mundo está por debajo de las siglas. Invito a una estrategia de reflexión y sabiduría para saber qué es lo mejor para Andalucía».

Pero, ajena a todos los mensajes que le envían (y que se intensificarán en los próximos días), Susana Díaz sigue diseñando su futuro en la oposición en el Parlamento andaluz. La presidenta saliente va a reestructurar el grupo parlamentario socialista para asumir el cargo de presidenta del mismo, lo que pone de manifiesto su decisión de ejercer como jefa de la oposición en el Parlamento andaluz y de no abandonar la Cámara.

Hasta ahora, Susana Díaz figuraba como diputada rasa en esta XI Legislatura que acaba de iniciarse, un estatus que había mantenido como posible candidata alternativa a la investidura si fallaban los pactos y acuerdos de Juanma Moreno. Una vez investido presidente Moreno, Susana Díaz cambia su rol para ejercer de jefa de la oposición lo que supone también un reto para el PSOE Federal. Es su manera de decirles que no está dispuesta a rendirse sino a dar la batalla.

Más sueldo pero sin coche oficial

Claro que también tiene efectos en la vida práctica y visos de estabilidad para el futuro. El ascenso de Susana Díaz lleva aparejado un aumento de las retribuciones que percibe como diputada ya que al sueldo básico, 3.081 euros brutos al mes, hay que sumar el complemento por el cargo de presidenta del grupo que suponen 1.259 euros más mensuales brutos.

Eso sí. Susana Díaz no tendrá derecho a coche oficial del Parlamento, que sólo se ponen a disposición de los miembros de la Mesa de la Cámara por lo que la secretaria general del PSOE utilizará el que tiene el partido para su líder. El mismo coche en el que ya acudió a la sesión de investidura de Moreno en el Parlamento.

La secretaria general del PSOE andaluz confía su futuro a la recuperación «rápida» del Gobierno de la Junta porque cree que Moreno no aguantará «con dos pactos firmados en dos mesas distintas». Pero ahí es donde empiezan sus problemas porque no está tan claro que para las próximas elecciones andaluzas Susana Díaz sea la cabeza de cartel.

Según los estatutos del PSOE aprobados en el 39 Congreso Federal, la secretaria general del PSOE se tendría que enfrentar a primarias por la candidatura y el sector de Pedro Sánchez no apuesta precisamente por dejarle el camino libre.

Claro que este partido se juega en muchos frentes y el próximo tiene fecha. El 26 de mayo. En ese día, los barones del PSOE de las 13 comunidades no históricas también se juegan su futuro.

Entonces, es posible que Susana Díaz no sea la única perdedora entre los barones socialistas y eso cambiaría mucho su posición de fuerza respecto a Ferraz. El portavoz parlamentario del PSOE andaluz, Mario Jiménez, lo advertía, «es fundamental la unidad de todo el PSOE para ganar las elecciones y no distraerse en otras cuestiones».