CÓRDOBA CAPITAL

Elecciones Municipales Córdoba | Bellido y Ambrosio tiran del voto útil en una reñida lucha por la Alcaldía

PSOE y PP son los favoritos, pero la fuerza de la izquierda alternativa, fragmentada, y de Cs y Vox determinará el pacto clave

CÓRDOBAActualizado:

La campaña de las municipales ha arrancado en Córdoba con un escenario muy incierto. Hasta ahora, lo habitual en la capital era preguntarse si el triunfo le daría al PP los ediles suficientes para lograr la Alcaldía frente a la suma de la izquierda. Pero, tras el espectacular triunfo del PSOE en las generales en la ciudad de Córdoba, ni la victoria de los populares se puede dar por segura.

A esto se suma que hay nuevos actores (Vox y Podemos) y que en un giro de última hora se cae del reparto Ganemos. Lo único que hay escrito en el guion del 26-M es que el desenlace no será el de mayoría absoluta. Los pactos buscarán los 15 ediles, la cifra mágica en un Pleno de 29.

El PP, que ahora tiene once asientos en el Pleno, es el gran protagonista de la historia reciente de las municipales: ha ganado en cinco de las últimas seis citas. Pero, cara al día 26, trata de esquivar su «crepúsculo de los dioses». En las generales del 28 de abril, sumó el 20,4% de las papeletas y fue segundo, con 1,6 puntos de ventaja sobre Cs. No perdía unos comicios en la ciudad de Córdoba desde 2003 y le suenan a prehistoria las municipales de 2011 cuando logró mayoría absoluta.

El PP venció en cinco de las seis últimas municipales, pero quien llega en ascenso es el PSOE tras ganar el 28-A

Con nuevo candidato, José María Bellido -su gran aval: ser el edil de Hacienda que capitaneó el saneamiento del Ayuntamiento el pasado mandato-, y lista renovada, los populares apelan al mensaje de que son el voto útil en un centroderecha en el que comparten cartel con los emergentes Cs y Vox. De hecho, su alcaldable lanzó dicho mensaje, por ejemplo, el 1 de mayo cuando Ciudadanos le hizo ojitos al PSOE.

Las opciones del PP pasan por recuperar parte del «público» fugado a Cs y Vox. El 28-A, con desplome, pero mantuvo feudos tradicionales: venció en los dos distritos del Norte o en el Centro Comercial -enclave simbólico, pero que pone pocos votos en liza-. Pero, incluso en sus bastiones, notó el mordisco de los naranjas y los de Abascal. Baste reseñar que Vox obtuvo sus mejores resultados en los dos distritos del Norte y en el Centro Comercial.

En cuanto al partido que es la estrella emergente en la derecha nacional, la duda no es si obtendrá representación en Capitulares, sino cuántos ediles serán. De su fulgurante carrera da idea que en las últimas generales Vox obtuvo 29.114 votos, un 15%, cuando tres años antes en esa cita logró 384.

El otro gran aspirante al triunfo, el PSOE, llega reforzado por el papel estelar de los socialistas en las generales, que prolonga el sondeo del CIS que se conoció ayer y que le da la victoria en casi todas las autonomías donde se vota el día 26. Ese viento a favor le llevó a un triunfo formidable en la capital el 28-A: sumó el 26% de las papeletas. Tendrá en contra la mala gestión del cogobierno, con IU, que lidera, con enormes problemas para ejecutar inversiones o generador de múltiples polémicas.

El PSOE de Ambrosio se vende como voto útil, el único «capaz de parar a las derechas»

La socialista Isabel Ambrosio opta a la reelección como alcaldesa con una lista renovada, con el reparto que quería, gracias a la batalla que le ganó al «susanismo» con ayuda de la dirección nacional. Se vende como el voto útil, sin usar esa expresión, dentro de la izquierda, cuyo segmento más alternativo llega fragmentado a la cita lo que, a priori, por el sistema electoral penaliza sus opciones. Así ya ha lanzado frases como ésta: «Si hay alguien capaz de parar a las derechas, es el PSOE».

Ambrosio, tras un tortuoso cogobierno con IU, apoyado por Ganemos desde la oposición, advierte de que su «gran objetivo» es gobernar en solitario. Dado que nadie logrará mayoría absoluta, se refiere a lograr un resultado lo suficientemente bueno -ahora tiene siete ediles- como para ser los más votados, disparar su cifra de concejales y poder pactar o con la izquierda o con Cs, que, aunque no se confiese en el PSOE, sería una alianza más cómoda para Ambrosio, que no es ninguna extremista.

Y es que la fuerza naranja puede ser el director que decida quién pisa las tablas de la Alcaldía. Su progresión es innegable y todo apunta a que mejore con creces la cifra de dos ediles que ahora tiene. Baste un dato: en las generales de abril fue tercera (18,8%) cuando en esa misma cita de 2011 aún ni participaba. A esto se une que el 28-A le dio el «sorpasso» al PP en tres distritos (Sur, Levante y Fuensanta), donde fue el partido más votado en el centroderecha.

Sus dirigentes locales han dejado abierta la puerta a un pacto con el PSOE. Un acuerdo de este tipo -no parece que la dirección nacional vaya a extender aquí el veto a Pedro Sánchez- se encarrilaría si los socialistas sacaran un voto más que el PP.

La fuerza naranja, que quedó tercera en las generales, puede ser la que decida si PSOE o PP logran la Alcaldía

El PSOE mirará también a la izquierda alternativa, donde los tribunales han sacado de golpe de escena a Ganemos, por coincidir su nombre con una lista de otro partido, que, denuncian en la fuerza verde, opera con ánimo de lucro para captar fondos públicos. Salvo sorpresa -intenta a la desesperada que la Junta Electoral le autorice presentarse-, en ese espacio, se quedan IU (tiene cuatro ediles) y Podemos. El primero intentará rentabilizar su presencia en el cogobierno pero no parece que le dé para mucho más que fidelizar a los suyos. En cuanto al partido morado, en plena crisis de su marca nacional, debuta en unas municipales en la capital.

A este escenario atiborrado hay que subir un actor más: el factor de la participación. Se viene de un récord del 75% el 28-A. Pero históricamente las municipales acumulan más abstención. Eso sí, habrá que observar cómo afecta a la movilización que las generales hayan quedado tan pegadas a los comicios para elegir alcaldes.