Un agente de la Guardia Civil ante una furgoneta cargada de fardos de hachís
Un agente de la Guardia Civil ante una furgoneta cargada de fardos de hachís - La Voz de Cádiz
Tráfico de drogas

Los narcos del Campo de Gibraltar se reinventan y extienden sus tentáculos

La presión policial les obliga a trazar nuevas rutas para el hachís, a asociarse con otros narcotraficantes y a organizar un nuevo modelo logístico

AlgecirasActualizado:

La presión policial ha descabezado las grandes organizaciones dedicadas al tráfico de hachís en el Campo de Gibraltar y ha puesto el foco en el patrimonio de los narcos y en la logística que han creado al tener que reinventase.

El Plan Carteia de la Guardia Civil, una medida de choque para restablecer el principio de autoridad, especialmente en el Campo de Gibraltar, está funcionando y lo está haciendo bien pese a lo ocurrido hace dos semanas en Los Barrios, cuando un agente del Instituto Armado falleció tras sufrir un accidente en la persecución a unos narcos que transportaban hachís. El hecho ha conmocionado al Campo de Gibraltar pero hay que seguir trabajando y combatiendo esta lacra.

Por ello, además de descabezar por completo estas organizaciones y poner el foco en el patrimonio y el blanqueo de capitales para hacer daño a los narcos, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad combaten ahora también su logística.

«Ellos intentan cambiar su modus operandi y nosotros nos adaptamos. El Plan Carteia nos posibilita trabajar con flexibilidad y desplazarnos donde haga falta, lo que ha sido un acierto. Cuando se creó este plan sabíamos que el trabajo no se podía limitar al Campo de Gibraltar, sino que teníamos que ser flexibles y los hechos han demostrado que era así», aseguran fuentes de la Guardia Civil a este diario.

Y es que hay que seguir dando salida a la ingente cantidad de droga que hay en Marruecos. «Hay una oferta enorme de hachís en Marruecos y una gran demanda en Europa, por lo que se las ingenian. Van cambiando estrategias y una de las primeras ha sido desplazarse a otras zonas cuando se han visto muy presionados en el Campo de Gibraltar. Han ampliado su radio de acción a otras provincias», destacan las mismas fuentes.

Agentes de la Guardia Civil durante un registro reciente en Algeciras
Agentes de la Guardia Civil durante un registro reciente en Algeciras - ABC

Así ha quedado constatado con la operación «Cansino» de la Guardia Civil, llevada a cabo recientemente en las provincias de Cádiz, Málaga, Granada, Huelva y Sevilla y que ha supuesto el arresto de más de 20 personas y la intervención de cientos de miles de euros, vehículos, narcolanchas y armas en 25 registros.

En la provincia de Sevilla fue descubierto un narcoembarcadero, en la de Málaga fue desarticulado un entramado de blanqueo de dinero y en la de Granada fue desmantelado un taller donde se construían y reparaban narcolanchas.

Esta ampliación de su radio de acción les ha obligado a establecer alianzas con narcos de dichas provincias por dos razones obvias: primero para no entrar en conflicto con ellos porque no les interesa, y segundo, porque conocen la zona y saben cómo funciona allí, entre otras cuestiones, la vigilancia policial.

Otra cosa que ha cambiado es que hasta muy poco, los alijos los hacían en una misma noche. Iban a Marruecos, cargaban y descargaban en la costa española en una noche o, como mucho, dos. Ahora no es así. Al aumentar la presión policial necesitan una logística muy potente porque las narcolanchas se quedan en alta mar esperando poder descargar. Es un riesgo transportarlas de la costa a las guarderías. Ello hace que se averíen más, por lo que necesitan mecánicos, pero también mucho más combustible, comida e incluso cambio de tripulación porque las condiciones en alta mar son muy duras.

Temporales y embarcaciones recreativas

Otra consecuencia es que aprovechan los temporales para alijar la droga porque creen que hay menos vigilancia policial y por tanto, tienen más posibilidades de éxito.

Para estas redes logísticas están tirando del mismo personal pero ahora funcionan como cooperativas. Si en un momento no tienen mecánicos, se los piden a otra organización, lo mismo que si necesitan cargadores, una tripulación o vehículos.

La prohibición de las narcolanchas ha supuesto además un mazazo para los narcos, que tienen en este medio su principal baza para introducir grandes cantidades de hachís en tiempo récord y zafarse de la acción policial. Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad han intervenido 103 narcolanchas en el Campo de Gibraltar desde que el Gobierno aprobara el octubre un real decreto que las prohíbe.

Una de las narcolanchas intervenidas en la provincia de Sevilla
Una de las narcolanchas intervenidas en la provincia de Sevilla - ABC

Ahora, las narcolanchas son ya género prohibido y pueden ser decomisadas aunque no lleven droga. Sólo pueden utilizarlas los organismos públicos o entidades encargadas de salvamento.

Son capaces de cruzar el Estrecho cargadas con hasta 3.000 kilos de droga en tan sólo 15 minutos y aventajan en 15 ó 20 nudos a las embarcaciones de la Guardia Civil.

Cada narcolancha les supone una pérdida de 200.000 euros y ya no pueden comprarlas en el mercado legal ni en subastas. Por lo tanto, o las traen de otro país o las tienen que fabricar y reparar en talleres clandestinos. Uno de estos talleres fue desarticulado hace sólo unos días en la provincia de Granada por la Guardia Civil. Los talleres ya no los tienen en el Campo de Gibraltar, los van alejando a provincias limítrofes, lo que es menos seguro también para ellos.

También están recurriendo a embarcaciones pesqueras y recreativas para introducir el hachís pero la Guardia Civil lo sabe y está al tanto. Ya ha asestado varios golpes a organizaciones con dicho modus operandi. La narcolancha saca el hachís de Marruecos y lo trasvasa a una o varias de estas embarcaciones para que sea descargado en algún puerto.

Pese a que los tentáculos del narco del Campo de Gibraltar ya se extienden prácticamente a toda Andalucía, la presión policial no cesa. Y ojo. Quienes colaboren con los narcos, aunque no sea en primera línea, son partícipes también de hechos delictivos y por tanto, se enfrentan a ser cazados y a pagar por ello con penas de prisión.