Inmigrantes rescatados por el «Open Arms» llegan al CATE de San Roque.
Inmigrantes rescatados por el «Open Arms» llegan al CATE de San Roque. - Sergio Rodríguez
INMIGRACIÓN

Luces y sombras en el centro de acogida de San Roque

El Centro de Atención Temporal de Extranjeros de San Roque atiende en su primera semana a 2.500 inmigrantes en condiciones más dignas pero con falta de funcionarios policiales

San RoqueActualizado:

Poco más de una semana lleva funcionando el Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE), ideado por el Ministerio del Interior en terrenos del Puerto de Algeciras pero en el término municipal de San Roque para aliviar el colapso que ha soportado el Campo de Gibraltar por la llegada de miles de inmigrantes desde que comenzó el verano.

Por estas instalaciones, para las que el Gobierno ha destinado una partida de 3,5 millones de euros, habían pasado hasta el viernes 2.500 inmigrantes, una cifra relativamente baja ya que la presión migratoria ha descendido en los últimos días en el Estrecho de Gibraltar de manera importante.

El centro de San Roque, con capacidad para atender un máximo de seiscientas personas al día, inició su actividad el viernes de la semana pasada al recibir a los 455 inmigrantes que permanecían acogidos en el pabellón deportivo de Los Barrios. Este centro fue además noticia el pasado jueves al albergar a los 87 inmigrantes, 12 de ellos menores, que fueron rescatados frente a las costas de Libia por la ONG Proactiva Open Arms y que llegaron exahustos después de una semana de travesía por el Mediterráneo tras dos días a la deriva.

Estas instalaciones son la base para la recepción de inmigrantes en las horas o días inmediatos a su llegada. El objetivo del Gobierno es establecerlas como puerto seguro de Salvamar para concentrar en un sólo punto la recepción y acogida de los rescatados.

La custodia del centro compete a Policía Nacional, mientras que de la vigilancia y seguridad portuaria se encarga la Guardia Civil. La práctica totalidad de los adultos, tras cumplimentar los trámites administrativos oportunos, son derivados al colegio salesiano Campano de Chiclana, gestionado por la Cruz Roja, excepto los menores, que están siendo asumidos por los centros de la Junta de Andalucía, que siguen desbordados.

Con una superficie de 1.800 metros, está dividido en diferentes dependencias para dar una atención especializada e individualizada a estas personas. Cuenta con una zona de recepción y otra de identificación y reseña. La permanencia de estas personas en el CATE no puede superar las 72 horas. Además, hay un comedor y habitaciones diferenciadas para hombres, mujeres, menores acompañados y menores no acompañados, y módulos con cuarenta duchas e inodoros.

«Un lugar más digno»

Pese a que el Gobierno destaca el paso adelante que ha supuesto para la crisis migratoria la apertura de estas instalaciones, que sin duda han sido todo un alivio para los ayuntamientos de la zona que tuvieron que asumir la acogida de miles de personas en pabellones deportivos, este recurso tampoco es la solución al problema.

Así lo sostiene Andrés de la Peña, delegado en el Campo de Gibraltar de la Plataforma Pro Derechos Humanos de Andalucía, una ong a la que no le está permitido acceder al centro de acogida, en el que sólo trabaja Acnur.

«Aquello no deja de ser una extensión de la comisaría de Algeciras y funciona como un gran calabozo del que los inmigrantes no pueden salir. Eso sí, hay que reconocer que están en mejores condiciones que hacinados en los calabozos de las comisarías, durmiendo en el suelo o en los barcos de Salvamento Marítimo, como ha venido ocurriendo. Ahora el sitio es mucho más digno. En este aspecto se ha dado un paso importante».

Sin embargo, no todas las lecturas son tan positivas. Así lo constatan los datos facilitados por el Sindicato Unificado de Policía (SUP) a ABC en un centro que compete a la Policía Nacional. «La disminución en el número de llegada de pateras en los últimos días podía hacer pensar que esta crisis humanitaria ha quedado atrás, pero nada más lejos de la realidad», señalan fuentes del SUP.

En este sentido, se asegura que aunque el CATE está dotado «con medios aceptables, no es la panacea, ya que sigue habiendo un déficit de funcionarios policiales, tanto para la realización de las tareas burocráticas que contempla la Ley de Extranjería como para las cuestiones de seguridad».

Así, este sindicato policial sostiene que las brigadas de Extrajería de la Policía Nacional no han sido reforzadas. «Se está dando cita para solicitud asilo para septiembre de 2019. Habría que crear un grupo específico para asilo. También habría que crear un grupo para menores no acompañados, cuyo registro ha pasado de 800 a 2.400», indicaron dichas fuentes.

El SUP también reclama, como viene demandando desde hace tiempo, catalogar las brigadas de Extranjería en todas las comisarías de la provincia, y no sólo en Algeciras, dotándolas de recursos humanos y medios materiales.

«Los responsables políticos tienen que afrontar y empezar a trabajar en serio, y no con parcheos, en una reforma de la ineficaz Ley de Extranjería actual, además de reclamar políticas europeas y medidas en los países de origen», se asegura desde este sindicato.

En cuanto a la seguridad del CATE, desde el SUP se denuncia que lo hacen agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) de mañana y tarde «cobrando media mísera dieta para comer que adelantan de sus bolsillos y, por la noche, la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de la provincia de Cádiz, adelantando también el pago de su comida y volviendo después de toda la noche prestando servicio a sus plantillas de origen, principalmente en la Bahía». «Esto supone desvestir un santo para vestir otros ya que si estos agentes están en el CATE no pueden estar en otro sitio, lo que afecta no sólo a la seguridad ciudadana si no a Extranjería y a Policía Científica principalmente».