Twitter engorda, por J. M. Nieto
Twitter engorda, por J. M. Nieto - J. M. NIETO

Twitter multiplica la polémica: el mundo de las letras se rebela frente a los 280 caracteres

La decisión de la empresa, que busca ganar adeptos, «minan la capacidad de síntesis y el ingenio que pedían los 140 iniciales», considera el coordinador de Ortografía de la Real Academia Española

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Twitter, la conocida red de micromensajes de 140 caracteres, decidió el pasado mes de septiembre poner en práctica un experimento. Dar el doble de poder a algunos usuarios selectivos. 280 caracteres para que se expresen «mejor», anunció la compañía en un comunicado oficial. Perdía, con ello, parte de su esencia, de sus raíces, aquellas que se habían esquejado para superar a los clásicos mensajes de texto o SMS de los móviles (en los que, por cierto, también se comprimía la idea porque si se excedía de unos caracteres se pagaba el doble y repercutía directamente al bolsillo). La noche del pasado martes Twitter reveló que ese proyecto piloto había salido tan bien que lo hará casi universal y aplicará el límite de 280 caracteres por mensaje a millones de usuarios.

Según explicó la jefa de producto de Twitter, Aliza Rosen, si con la extensión original de 140 caracteres un 5,3% de los tuits que emplean como lengua el español y un 9% de los ingleses se daban de bruces con el límite y debían «comerse» caracteres para condensar ideas, «viéndose afectados los idiomas», con esa prueba realizada en septiembre disminuyó «enormemente» y solo un 0,8% de tuits en español y un 1% en inglés se veían obligados a devanarse los sesos para lanzar al mundo cibernético la idea que querían.

A favor y en contra

Esta ampliación de caracteres no se aplicará, de momento, a los mensajes escritos en japonés, coreano y chino, por la propia naturaleza de estas lenguas de pocos signos, que se condensan con mayor facilidad.

El anuncio despertó, como no podía ser de otra manera, un torbellino de reacciones que colapsaron el «time-line» de Twitter. Adiferencia de lo que podría pensarse, desde el mundo de las letras buena parte de los escritores se rebelaron contra la decisión. Stephen King reaccionó con un expresivo «fuck that («que le jodan»)» echando tierra a la determinación de la empresa. Gonzalo Torné, por su parte, propone: «Ni un tuit de más de 140 caracteres. Queda fundado el Partido Conservador de Twitter». Con mucha guasa, otro escritor de renombre, Agustín Fernández Mallo, muy activo en su cuenta personal de esta red de microblogging, dio alas a su oposición firme: «Encuentro los 280 caracteres de un rococó y mal gusto insoportables. Mucho mejor los elegantes 140». Y sugería «escribir a partir de ahora con 139».

Y es que el tamaño del mensaje, para ellos, sí importa y eclipsa, afirman, buena parte de la esencia con que nació la red. Lo analiza también para ABC el coordinador de la Ortografía de la Real Academia Española, Salvador Gutiérrez Ordóñez. Es claro: «Twitter pierde así parte de su encanto». «Antes tenía la capacidad de favorecer la síntesis y los mensajes se cifraban casi como titulares. Va a permitir una comunicación más amplia, sí, pero también va a limitar la capacidad de síntesis. Las frases serán más amplias y pesadas», considera el académico.

Aires de cambio

De opinión contraria es Josep Lluís Micó, catedrático de Periodismo de la Universidad Ramón Llull de Barcelona, para quien, aunque fuese una mera estrategia de marketing, «es una buena idea». Y habla de esa estrategia comercial porque a «Twitter lo que le interesa es que sus usuarios participen mucho». «El cambio es positivo, tampoco significa que sea definitivo, porque estas empresas adoptan decisiones reversibles y tampoco es una exigencia para que ahora todo el mundo escriba los 280. Puedes rellenar los 140 de antes o incluso menos, si quieres», responde a la ola de críticas que se ha despertado. «Aunque creo –agrega–, que si nos dan más espacio vamos a ocupar más». Y eso, claro, puede tener la contraprestación a la que ayer ya sacaban punta muchos tuiteros. Si al presidente de Estados Unidos, que emplea esta red para anunciar al mundo sus grandes noticias, le das el doble de poder...

Micó defiende el interés comunicativo de esta decisión. Los sectores donde más predicamento está teniendo Twitter es la política y la comunicación. «Con los tiempos que corren y la actualidad tal y como está, en un momento en que casi se daba por muerta la red, puede resucitar».

También defiende los aires de cambio el profesor de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU-San Pablo, Juan Enrique Gonzálvez. Para este académico la decisión de ampliar el número de caracteres «va a acabar con las excusas para cometer errores gramaticales y ortográficos. «Creo que 280 caracteres es un buen tamaño para poder construir y expresar mejor el pensamiento y también para acabar con la dictadura de las abreviaturas», comentó el profesor.

La versión de la compañía es que el incremento de caracteres es perfectamente compatible con la preservación de la velocidad y brevedad características de sus mensajes, afirmó Rosen.

También coartará la «pereza» con la que muchos usuarios renunciaban al envío intentando evitar el ejercicio de contención o de ejercitación de la síntesis que suponía la escritura. Los responsables de la red social reconocieron que durante los primeros días del experimento realizado en septiembre «mucha gente tuiteó llegando al límite total de los 280 caracteres porque era la novedad», pero aseguraron que el comportamiento se normalizó poco después. Así, durante el plazo del experimento, sólo el 5% del total de tuits superó los 140 caracteres y apenas el 2% sobrepasó los 190.

«Fin de la telegramática»

La queja habitual de muchos tuiteros es que sus mensajes se malinterpretaban precisamente por su concisión. Ésta dejará de ser una excusa. Y se podrá también abandonar las abreviaturas tan habituales en este medio.

Al desaparecer la expresión «telegramática» se puede ganar en claridad. «Ese cuidado y esa preparación que tiene cada tuit no será igual, más espacio dará, lugar a otras genialidades y otras originalidades, por decirlo de alguna manera, no es un cambio necesariamente negativo», manifiesta a este diario Iván Rodríguez, director de operaciones de la firma de análisis Pirendo y creador del servicio Emojistwitter. «Ventajas, justitas, tener más espacio no significa que se digan ni más cosas, ni mejores», señala. En su opinión, está claro que tener más espacio «libera al usuario del agobio de los 140 caracteres.

Sin embargo, Rodríguez reconoce que Twitter se deja por el camino también el «mimo» con el que muchos cuidaban cada mensaje y considera que un mensaje mayor también puede enfangar o perder el ritmo de seguimiento de la conversación.